Mar del Plata recibe el año con restaurantes llenos a la noche

Fuente: Clarín ~ Sin viento, con un cálido sol, 25 grados y pocas nubes a la vista. El último día del año no podría ser mejor para los turistas que decidieron venir a recibir el 2019 cerca del mar. Igual de contentos parecen estar los dueños de los restaurantes de balnearios y hoteles, que ya casi no tienen lugar en sus mesas para la cena de fin de año.

Según contaron los encargados de distintos restaurantes, les quedan pocos lugares disponibles. La tendencia, explicaron, fue que la gente reservó con menos tiempo de anticipación que en años anteriores, pero en todos los casos esperan un lleno total.

Aunque varían los precios —pueden ir de $ 2.000 a $ 6.700 por persona—, la oferta es más o menos similar en todos lados: cenas empapadas de glamour, menús variados, buenos vinos, champagne y mucha música en vivo para que los turistas comiencen a transitar el 2019 a puro baile y diversión. Y un detalle más: la chance de ver «en primera fila» el primer amanecer del nuevo año.

El nivel de reservas es muy bueno, “mejor que el año pasado” afirman los encargados de atender los llamados telefónicos y organizar las mesas. En el Hotel Spa República, por ejemplo, ya no tenían lugar en su salón comedor. Un rincón de carnes asadas, otro de ensaladas y uno más de quesos y fiambres harán de entrada para la estrella de la noche: medallón de lomo al merlot acompañado por terrina tricolor y confit de tomates cherry a las finas hierbas. Por ese menú cada comensal pagará $ 2.400, salvo que esté alojado en el hotel, en ese caso el precio de la cena que cruzará de un año a otro será de $ 2.000.

“Nos llamó la atención que este año la gente esperó hasta último momento para hacer las reservas, pero así y todo se reservaron más mesas que el año pasado”, cuenta Johanna, del Balneario Mirador 9, al sur pasando el faro. «Cena – Show – Baile – Fuegos Artificiales»: con ese combo el lugar completó las 250 sillas que tenía disponibles por $ 3.200 cada una. Salmón rosado con crema ciboulette o lomo cordon blue con reducción de Malbec, ambos acompañados de papas y verduras serán las opciones principales para elegir. A lo que se sumará brindis con champagne y barra de tragos libre de 00:30 a 02:30.

En el hotel Costa Galana, muy conocido por ser «sede» de los almuerzos de Mirtha Legrand en Mar del Plata y por los desfiles de moda en sus escalinatas, también ofrece una cena para recibir 2019. El precio por iniciar el nuevo año en un lugar tan emparentado con la farándula va de los $ 5.700 a los $ 6.700, y varía según la ubicación en relación al escenario. “De los 350 espacios que teníamos ya vendimos 340”, contaban en el hotel cerca del mediodía de este lunes. El espectáculo estará a cargo de Miguel Angel Cherutti, mientras que los paladares de los comensales tendrán su propio show: cordero confitado al malbec, mousseline trufado de papas y alcauciles al azafrán. Además de entradas, postres y bebidas.

Una de las claves será estar atento al cielo. Si bien la previa al fin de año se vive con playas que empezaron a tomar color pasado el mediodía, para la noche existe alguna posibilidad de lluvia. Nada que pueda arruinar el placer de un buen champagne y de la vista clavada en el mar.

Empezó organizando fiestas con los amigos y terminó con 10 restaurantes por el mundo, el último en Argentina

Fuente: La Nación ~  Remi Laba tiene 42 años, hijo de madre francesa y padre americano, nació en Estados Unidos pero a los dos años se fue a vivir a Francia. Estudió negocios en París y el amor hacia una francesa que se iba a vivir a Nueva York lo llevó a mudarse a él también. El amor con ella no prosperó, pero su camino hacia el éxito en el mundo de la gastronomía estaba por empezar.

Trabajó un par de años en el área de Marketing para distintas empresas de cosmética y en paralelo organizaba, por pura diversión, fiestas para los franceses, europeos y latinos que vivían en Nueva York: «alquilaba los boliches, traía dj´s de Francia y de otros lados e invitaba amigos. Tuvo mucho éxito y fue creciendo. Es así como empecé el negocio, por accidente», admite Remi que nunca se había imaginado tener la vida de hoy.

A los 27 años Remi era director de Marketing, se juntó con su socio Aymeric Clemente de 30 años y comenzaron su sociedad: desarrollaron una agencia de promoción y marketing de restaurantes y boliches, y una agencia de dj´s. A los tres años abrieron su primer restaurante bar discoteca llamado Kiss and Fly. Finalmente en el 2008 abrieron las puertas del primer Bagatelle.

Pensar una idea diferente

El restaurante Bagatelle se encuentra en ciudades como Londres, Nueva York, Miami, St. Barth, Dubai, Río de Janeiro, San Pablo, Punta del Este, Ibiza y recientemente en el Hipódromo de Palermo en Buenos Aires.

El concepto es el mismo en todos: paredes blancas, sillas, sillones, una decoración que emula un departamento parisino, arte en las paredes, flores, velas, gente bien vestida. Todas las mesas son igual de buenas en cuanto a su ubicación, de todos lados se puede ver a todos y el formato es de cuadrados o rectángulos. La comida es de excelente calidad, con una cálida atención y el efecto sorpresa se da alrededor de las 23.30hs donde el dj sube el volumen y los mozos son los primeros en empezar a bailar: arriba de los sillones, alrededor de las mesas, invitando a las comensales e incluso disfrazados acorde a la canción que están pasando en el momento. Por esto mismo es que priorizan el factor humano por sobre la experiencia en los mozos, incluso en San Pablo contrataron actores y modelos a los que durante tres meses les enseñaron el oficio, «todo el staff tiene que tener personalidad, que sean personas reales con buen carácter, con pasión por la vida y por lo que hacen, porque esa pasión se va a traducir en su trabajo.

Creemos que el cliente va a poder relacionarse con el mozo, establecer una confianza, una interacción que es importante para cuando empieza la fiesta en lugar de que solo sea una persona que lleve y traiga comida», explica Remi.

¿Por qué abrir un restaurante de este estilo en Buenos Aires? Remi explica que Buenos Aires es un puente entre sus clientes de Miami, Nueva York, Punta del Este y Brasil. Siempre les pareció un mercado potencial pero les asustaba la crisis económica aunque se dieron cuenta de fomenta el turismo y en cierto modo era una buena oportunidad para ellos, «nuestros socios en Brasil nos dijeron que querían abrir en Argentina. Confiamos en ellos y les dijimos ok, pero si encuentran una buena ubicación. Cuando nos mostraron esa ubicación en Palermo fue perfecta porque es muy francesa, muy
glamorosa, en un gran barrio y además tiene estacionamiento que eso en Buenos Aires es muy importante. Siempre pensamos que Buenos Aires es la ciudad más europea de Latinoamérica, y con nuestros socios confiando en el mercado, creemos que a Bagatelle le va a ir muy buen. Es una ciudad con una cultura fuerte en las cenas, en salir, hay sofisticación en el mercado y muy buen turismo con la devaluación del peso. Es un gran oportunidad que no nos va a hacer ricos, no es el restaurante que nos va a dar mucho dinero como sí otras ubicaciones pero es una gran ciudad para estar, es bueno
para la marca», confiesa Remi.

Fast good: cómo funciona el negocio gastronómico que revoluciona el concepto de lo rápido y bueno

Fuente: La Nación ~ En periodismo hay una máxima que se repite hasta el hartazgo: lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Este concepto podría aplicarse perfectamente a otros ámbitos, por ejemplo, la gastronomía. Esto es lo que quisieron hacer tres amigos que buscaron reinventar su marca y sacarle provecho a un fenómeno internacional: el «fast good».

Joaquín Rozas, Francisco Ribatto Crespo y Hugo López eran socios de un restaurante en Palermo y en 2012 decidieron ir por más. Por eso, viajaron a Estados Unidos, donde percibieron la irrupción de la tendencia del «fastgood» (rápido y bueno) y decidieron traerlo directo a la Argentina. Así nació Dean & Dennys, la hamburguesería artesanal que inició sus operaciones en 2012 y requirió una inversión inicial de US$320.000.

«Vimos que la tendencia en el mundo estaba cambiando. En Argentina el fast good no era muy común y decidimos desarrollar un modelo en base a los hábitos de consumo que estaban creciendo. Hoy en día la gente es más consciente de lo que come y puede elegir qué consumir», contaron Ribatto Crespo y López en el programa Comunidad de Negocios, que se emite por LN+.

Sin embargo, según explicaron, un factor clave fue el momento de impulsar el negocio porque, en su caso, el concepto no se adoptó al principio por falta de conocimiento. «El primer año estuvimos al borde de cerrar porque al principio la gente no podía reconocer de qué se trataba el negocio. Así que tuvimos que esperar a que la gente conozca», reconocieron.

El distintivo de la marca, sostuvieron, tiene que ver con que los productos se realizan de forma artesanal, sin conservantes, a excepción de las papas fritas. Además, establecieron ciertas pautas vinculadas a la sustentabilidad y el cuidado del ambiente. «Parte de la reinvención del proyecto de es generar conciencia: el producto es el primero, pero también está la iniciativa green. Por eso, se puede traer mascota, se practica la separación de residuos, el uso de energía bajo consumo, entre otras cosas», explicaron.

«Nuestro sueño es hacerle frente a los grandes de la gastronomía y mantener los procesos como el primer día. En este país tenes que estar reinventándome constantemente. Este es el peor año de la historia, pero crisis es igual a oportunidad», concluyeron los creadores de Dean & Dennys.

Los bifes Made in USA copan las parrillas argentinas

Fuente: La Nación ~ Hueso o pulpa. Esa es desde siempre -a groso modo-, la distinción entre los dos tipos de cortes de carne que se colocan sobre la parrilla argentina. Por «hueso» entendemos, básicamente, la tira de asado. Por «pulpa», casi todos los demás cortes que solemos asar enteros a fuego lento: lomo, picaña, colita de cuadril.

Mientras tanto, los bifes anchos y angostos, con su generosa costilla contorneando la masa proteica, históricamente encontraron su lugar en la plancha, más que en la grilla.

Eso, hasta ahora. Porque -según cuentan carniceros y cocineros especializados- a lo largo del último año se ve una innovación en el modo de consumir carne en ciertos asados, tanto hogareños como de restaurantes. «Se está tendiendo a cortes más típicos de Estados Unidos o Australia», asegura Fernando Brucco, propietario del clásico Happening, con sucursales en Costanera Norte y Puerto Madero. «Es que la gente es muy snob», señala.

¿Cuáles son esos cortes a los que se refiere Brucco? Principalmente el tomahawk, que se extrae al hacer un corte paralelo a la costilla y dejando un hueso de unos diez centímetros de largo en cuyo extremo (cual chupetín bola) se encuentra el ojo de bife. Así se obtiene una fotogénica chuleta de la mejor pulpa cárnica potenciada por el sabor del hueso y del asado. Un mix irresistible que suma likes en Instagram y cotiza alto en góndola, no solo por provenir de los cortes más demandados, sino porque no es fácil sacarlo de la media res.

«El desposte es completamente distinto al que se hace tradicionalmente -explica Juan Fernández Montes, propietario de Frigorífico Los Prados, que también tiene locales al público-. En vez cortar desde el cuarto trasero hacia el delantero, se hace desde el bife hacia la falda». Tal vez para el común de los carnívoros no sea fácil entenderlo sin una presentación 3D, pero lo concreto es que no cualquier carnicero puede hacerlo. Además, genera desperdicio: ¿qué hace la carnicería después con los restos de asado intercostal que quedaron fuera del tomahawk? Por eso, por ahora se ve únicamente en carnicerías de especialidad y en restaurantes que les hacen el pedido puntualment.

Como referencia, en Los Prados el kilo de tomahawk cuesta 288 pesos, casi el doble que un bife ancho. Pero el precio no frena la demanda. Por el contrario,
según analiza Fernández Montes, sus pedidos crecen: «Hasta hace 6 meses vendíamos 20 por semana. Y ahora la demanda se disparó a 400 o 520 unidades por semana». También en carnicería Piaf, en Palermo, se ve este nuevo corte en el mostrador. Y se vende mucho, por más que a Hernán Méndez, su dueño, le parezca anodino: «Mal que nos pese, este corte que no nació de nuestro folclore, prendió. Tiene que ver con algo más ornamental que de hallazgo, porque no deja de ser un bife ancho. Lo que pasa es que es novedoso dejar ese arco de la costilla pelado. Dicho mal y pronto, es una gilada, pero la gente lo compró».

Dilemas de la chuleta

Otro dilema del tomahawk (cuyo nombre hace referencia al hacha homónima que usaban los indios Sioux en Estados Unidos) es que no siempre pesa lo mismo.
Dependiendo de la costilla de la cual provenga, puede acusar entre 1 y 1,7 kilos. Esto hace difícil que un restaurante pueda costearlo de manera homogénea. En Happening, por caso, le piden a la carnicería Corte que le provea de tomahawks parejos que pesen 1,1 kilos y luego figuran en carta a 1500 pesos. Para compartir, claro. Venden entre 15 y 20 por día.

En La Cabrera, por un tomahawk de peso similar se paga 1263 pesos. La novedad de la casa comandada por Gastón Riveira es el de carne de raza Wagyu, que cotiza $2673 y sale solo por pedido especial. E se es el corte que deleitó a Mohammed Bin Salmann, príncipe de Arabia, cuando pasó por el país en noviembre con motivo de la cumbre del G20. «No dejaba de pasarle el cuchillo al hueso», describe Riveira. Porque esa es la otra característica del preciado tomahawk: luego de la foto, el posteo en Instagram con filtro Clarendon y un irónico «Acá, tranqui», viene el momento de comerlo y ahí se requiere de cierta pericia para separar la carne del hueso y disfrutar de la parte del asado, que explotará con sabores al cuadrado en pocos mordiscos.

Otros bifes

El combo se agranda con otro clásico de las parrillas tejanas que también puede verse en Buenos Aires: el Porterhouse Steak. «Vendría ser el T-bone, pero de la primera y segunda costilla, donde el lomo tiene casi el mismo tamaño que el bife de chorizo», explica Tomás Caruso, propietario de la parrilla Solomía, en Núñez. Esto redunda en una bruta chuleta de entre 800 y 900 gramos, que se comparte por 730 pesos. Según la USDA (United States Department of Agriculture), para ser llamada Porterhouse, la parte del lomo debe medir mínimo 1,25 pulgadas (unos 3,2 centímetros). Si mide menos, ya se lo considera T-bone.

«Cuando abrimos en 2004, incluimos en el menú entraña y pamplona, que eran la novedad de esa época. En agosto de este año remodelamos el salón y la carta. Y decidimos sumar estos cortes», dice Caruso. En Solomía, además del tomahawk, también se puede encontrar el Cowboy Steak y es el más pedido entre estos bifes facheros. Un corte que también se ve en otros restaurantes con un nombre más cercano a nuestra nomenclatura: ojo de bife con hueso.

¿Esto marca el comienzo del fin para sempiterna tira de asado? Nada más alejado de la realidad. De hecho, según Fernández Montes, esto potencia a otros cortes. «Ahora en vez de un costillar de 10 kilos, los clientes quieren solo 6 kilos, pero del centro, recortado, con buena grasa intramuscular. Sale carísimo, pero prefieren eso, y sumar dos tomahawk, o algún otro corte nuevo. Así hay más variedad en la parrilla».

Mientras tanto, decenas de carnívoros orgullosos dejaron el hueso sin un gramo de carne y terminan de mordisquearlo como cavernícolas. Sus compañeros de mesa levantan el celu, sacan una foto y ya están escribiendo el hashtag: #tomahawk.

La nueva cara de los restaurantes porteños: baños mixtos y la cocina en el salón

Fuente: Clarín ~ Lo dispone el nuevo Código Uranístico aprobado en la Legislatura. También se modifica la cantidad de clientes admitida en relación con la superficie del local.

La reciente aprobación del nuevo Código Urbanístico de la Ciudad no sólo cambiará la forma en que se construirá, sino que también afectará a muchos hábitos de los porteños. Por ejemplo, el de ir a comer afuera, ya que la norma sancionada por la Legislatura también afecta a los restaurantes.

Antes de su sanción definitiva, el Código pasó por audiencias públicas en las que las Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) reclamó una serie de cambios que, aseguran en las cámaras, fueron incoporado.

El más notorio es que por primera vez se admitió el uso compartido de los servicios de salubridad entre el público y el personal, y se eliminó a los baños por sexo.

Pero también hay novedades en cuanto a la cocina, que ahora podrá conformarse como un espacio para cocinar integrado al salón comedor, debiendo contar con una campana conectada al ambiente exterior para la evacuación de humo, vapor, gases y olores. Tampoco serán obligatorios los depósitos de alimentos para locales con una superficie menor a 250 m2.

Con respecto a la asistencia para clientes discapacitados, los locales preexistentes que posean salón comedor de hasta 70 m² de superficie para la permanencia de público, que presenten barreras arquitectónicas que dificulten su accesibilidad y que puedan construir rampas, podrán sustituirlas por rampas asistidas o plataformas de elevación mecanizadas u otros medios de accesibilidad.

Algo que los empresarios venían reclamando, en especial para la zona de Puerto Madero, era la modificación del coeficiente de ocupación para los locales, es decir la cantidad de clientes admitida en relación con la superficie del local. «Con el factor de ocupación sucedía algo totalmente ilógico. A los establecimientos gastronómicos les pedían tres metros cuadrados por comensal (para recibir 100 personas un local necesitaba un espacio de 300 m2), cuando a una escuela le piden 1,5 m2 por persona. Con las modificaciones que pedimos, el factor de ocupación pasó a una persona por m2 en zonas de concurrencia de pie, mostradores y barras; y una persona por 1,5 m2 en zonas de concurrencia sentada. Esto es mucho más razonable», sostiene Ariel Amoroso, presidente de la AHRCC.

Y agrega: «Otro punto importante que se logró es el cambio en la habilitación para estacionamientos. Ahora se permite una superficie que represente el 20% del salón comedor, cuando antes la ley exigía un 20% de la superficie total del local».

Otras medidas que quiere el sector
De acuerdo con Amoroso, la AHRCC ahora se prepara para nuevas reivindicaciones: el régimen de clausuras y las libretas sanitarias, documento que todo el personal debe tener para poder trabajar con alimentos. «Vamos a trabajar muy fuerte para mejorar todo lo que tiene que ver con las clausuras preventivas arbitrarias”, sostiene Amoroso. “Actualmente hay muchas clausuras injustificadas de bares y restaurantes. La norma debe establecer los motivos taxativos que justifiquen una medida así, para que no dependa de una decisión arbitraria de los inspectores. También vamos a pedir que se habilite un controlador de faltas de turno para agilizar los inconvenientes que puedan surgir los fines de semana».

En cuanto a las libretas, Amoroso señaló que “se necesita extender el plazo de otorgamiento para que duren más de dos años. También es muy importante que se agilice el trámite y deje ser tan engorroso en los hospitales públicos. En ese sentido vamos a trabajar para que los estudios médicos de los empleados se puedan hacer también en clínicas privadas y que los exámenes pre ocupacionales sean tomados como válidos».

¿Cuánto cuesta cenar el 24 y el 31 en algunos de los mejores restaurantes de Buenos Aires?

Fuente: Infobae ~ En este relevamiento te contamos las opciones que ofrecen para el 24 y el 31 a la noche lugares como Chila, La Cabrera y Cabaña Las Lilas, entre otros

En esta producción, iProfesional hizo un relevamiento sobre las propuestas de algunos de los mejores restaurantes porteños para disfrutar en pareja, familia o con amigos durante la noche del 24 o la del 31 de diciembre. 

Chila – Av. Alicia Moreau de Justo 1160, Puerto Madero

¿Qué propone?: bajo la conducción del joven y talentoso chef ejecutivo Pedro Bargero, Chila ofrecerá el 31 de diciembre un menú especial que girará en torno a diferentes carnes como trucha, llama, merluza negra y cortes como ojo de bife y asado.

Precio: el menú tiene un precio de $4.900 con bebidas sin alcohol y de $6.900 con vinos de bodega Familia Zuccardi.

La Cabrera – José A. Cabrera 5127, Palermo

¿Qué propone?: La Cabrera, una de las parrillas más exitosas de la Argentina y que ya es una marca registrada en el mundo, propone un menú clásico con entradas como empanadas, chorizo, morcilla, provoletas y molleja. Para el principal, las opciones incluyen «sorpresa de wagyu», salmón pollo y churrasco de cerdo, entre otras opciones. Helados caseros y pan dulce completan el menú. Prometen show en vivo. 

Precio: el precio por persona es de $4.000. 

Crizia – Gorriti 5143, Palermo 

¿Qué propone?: el restaurante comandado por el chef Gabriel Oggero y emplazado en Palermo se especializa en mostrar lo mejor de la costa atlántica patagónica. Para la cena de Año Nuevo, Crizia propone, mientras se disfruta de una banda de jazz en vivo, de un menú conformado, entre otros pasos, por ostras; endivias con trucha curada y tartar de trucha salvaje; tomates reliquia, crema ahumada y aceite de oliva; langostinos frescos, palta, manzana verde y eneldo; cordero de Santa Cruz y papas del del norte y quinoa crocante. El menú se maridará con vinos de Escorihuela Gascón.

Luego, además de una degustación de postres y helados, se servirán Petit fours, chocolates, cerezas frescas y macarrons, entre otras creaciones.

Precio: el menú tiene un precio de $6.995 por persona (en efectivo), mientras que los menores de 12 años abonan $3.495.

Le Grill – Av. Alicia Moreau de Justo 876, Puerto Madero 

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Este es el Malbec argentino que se consagró como uno de los mejores del mundo

¿Qué propone?: bajo el lema «La evolución de la parrilla», Le Grill propone para su menú de fin de año una tentadora degustación de entradas, que incluyen tartar de lomo madurado, mollejas a la parrilla con conserva de limones y zanahorias caramelizadas.

Entre los principales habrá vacío al quebracho; pechito de cerdo con manteca de ajo y tomillo; pesca del día y risotto de vegetales, entre otras opciones. En cuanto a los postres, se podrán degustar clásicos argentinos, como budín de pan, flan de dulce de leche y queso y dulce.

Precio: el menú tiene un precio de $3.500 e incluye aguas, gaseosas, vinos y café.

Cabaña Las Lilas – Av. Alicia Moreau de Justo 516, Puerto Madero 

¿Qué propone?: para Nochebuena, Cabaña Las Lilas ofrecerá un menú especial conformado por langostinos y vieiras sobre crema de yogurt y cítricos; como primer plato, merluza negra a la parrilla y pechuga de pavo con arroz basmati, frutos secos y curri. El principal es el clásico lomo «Cabaña Las Lilas» a la parrilla, con pastel de zucchini gratinado. Cierra con postre de chocolate amargo, praliné y coco.

El menú se acompañará con varietales Malbec, Chardonnay y espumantes Brut Nature y Semillón Dulce de alta gama.

Para fin de año, en tanto, habrá un DJ musicalizando la noche. El menú en esta fecha incluye capelini de salmón y crema fría de eneldo como entrada; posta de merluza negra con espuma de remolacha en escabeche a modo de primer plato y cochinillo confitado, con chutney casero de mango y zucchini. El plato principal es ojo de bife «Cabaña las Lilas», puré de ahumado de batata e hinojo a las brasas. Cierra con un cheesecake, jengibre y frutos rojos.

Los vinos  seleccionados para acompañar el menú son Apartado Gran Blend, Apartado Gran Chardonnay, espumante Rutini Brut Nature y un vino dulce encabezado de Malbec.

Ambas noche habrá al finalizar café expreso, petit fours, panettone y turrón español. Además, el menú incluye agua mineral y gaseosas.

¿Cuánto vale?: el precio del menú de Noche Buena es de $4.940, mientras que el de fin de año costará $7.400. En ambos casos, los niños menores de 5 años no pagarán cubierto y los de 6 a 12 años abonarán  la mitad.

Aldo’s – Arévalo 2032, Palermo / Moreno 372, San Telmo

¿Qué propone?: Aldo’s, el espacio creado por Aldo Graziani en San Telmo y en Palermo ofrecerá un menú de Año Nuevo con el plus de poder elegir entre más de 30 vinos. Como parte de las entradas habrá ostras frescas, ceviche de lenguado, gazpacho de tomate y verdaderos clásicos como vitel toné y lengua a la vinagreta. Entre los principales se podrá elegir entre lechón en cocción lenta, ojo de bife con remolachas ahumadas, risotto de hongos con mascarpone.

Luego propone una mesa dulce con opciones como cuadrados de manzana con crema y canela, pinchos de frutas, cheescake de banana y parfait de stolen.

Precio: el menú también incluye aguas, gaseosas y café y tendrá un valor de $3.600 por persona. 

Expectativa en los gastronómicos por mayores requisitos para cobrar el plus por «servicio de mesa»

Fuente: El Popular ~ Se trata de una propuesta que busca regular el cobro del «servicio de mesa» en restaurantes a nivel provincial. En la iniciativa también se incluye a los consumidores celíacos y a quienes eligen la sal sin sodio. El sector gastronómico olavarriense se mostró expectante si se convierte en ley el proyecto.

El objetivo es ampliar el servicio de mesa como se lo conoce comúnmente, e incluso brindarle la posibilidad al consumidor de exigir ciertos requisitos y concederle además, la potestad de rechazarlo y librarse de la obligación de pagarlo. En los casos en los que está detallado, porque en algunos lugares para comer de nuestra ciudad, está incluido dentro del precio del menú.

La controversia nace de los requisitos. ¿Qué es lo que se tendrá que incluir dentro del «servicio de mesa» si la iniciativa se convierte en ley provincial? Postula concretamente que los comercios en los que se sirvan o expendan comidas, «que adicionen junto con la facturación de los productos ofrecidos un monto extra o cargo», atribuido a «servicios de mesa, cubierto o cualquier otra denominación equivalente», deberán poner a disposición de los clientes, como mínimo, un cuarto litro de agua potable; pan tradicional y/o dietético «a elección del cliente»; un panificado apto para celíacos -libre de gluten-; y un recipiente con sal libre de sodio, como opción a la tradicional. Si no lo hacen, no podrán siquiera empezar a pensar en cobrar un plus.

«El servicio de mesa es cero»

César «Tino» Spitale, quien está a cargo de la parrilla Los Amigos, ubicada en la calle de acceso de Racing Atletic Club dijo que «nosotros normalmente nunca lo cobramos, se le llama servicio de mesa a la panera, la mantelería y la atención». Desde hace casi 12 años –lo celebran en febrero-, nunca lo ha cobrado. «Es una atención con el cliente» consideró.

Además, estos costos que cubre «el servicio de mesa» como la lavandería de los manteles, la panera y aderezos en algunos casos, suelen estar incluidos en los precios del menú; si es que no figuran en la carta exclusivamente como «cubierto» o servicio determinado. Es el caso por ejemplo de César que contempla esos costos dentro del precio de la carta.

El proyecto busca fijar las condiciones del servicio a nivel provincial. Jorge Mario Rodríguez, secretario general del Sindicato Gastronómico local relató que «en algunos lugares se cobra y creo que está bien».

«El cubierto toda la vida se cobró. Normalmente en la carta figuraba el valor y se sabía lo que era, que era el aderezo, la servilleta y el pan. En algunos restaurantes se cobraba y en la carta venía detallado» mencionó Rodríguez.

La norma también prohíbe cobrar cubierto a los menores de 12 años, y fija como tope para su cotización por persona adulta el precio de medio kilo de «pan de fonda promedio general, tal como lo publica la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires» -actualmente, una cifra cercana a los $35-. Para ese cálculo monetario, se aclara, se considerará «el precio del pan de fonda promedio general publicado el primer día hábil del mes en que se cobre el servicio de mesa».

Los requisitos

Resalta el hecho que en el proyecto se incluya a los consumidores celíacos. Afortunadamente en nuestra ciudad hay varios lugares donde se contempla la opción, aunque no se la ofrece. «Nosotros tenemos un menú para celíacos. Y a su vez tenemos galletas de arroz en la panera, con y sin sal. También tenemos la sal sin sodio y si la piden está» aseguró Spitale.

Por su parte Rodríguez desde el sindicato de gastronómicos sobre estos puntos consideró que en general no están contemplados actualmente dentro de las ofertas en la ciudad, y alentó a que «se pongan a disposición del cliente». Tanto las opciones para personas con celiaquía, como la sal sin sodio y el cuarto litro de agua.

«En algunos lugares está la comida para celíacos. No se ofrece, pero si se pide, está» aseguró Rodríguez.

«Nosotros tenemos especial atención en el menú para celíacos que tenemos» indicó Spitale. Y siguió «en no contaminar con gluten. E incluso también volvemos a fajinar los platos delante del comensal. Tomamos esos recaudos» manifestó. También ya tienen incorporada la sal sin sodio en su servicio.

Si se convierte en ley, tendremos que acatarla

Aunque algunos referentes del sector gastronómico local consultados hicieron conocer su descontento con la iniciativa, al mismo tiempo se mostraron expectantes que se apruebe o no. Lo cierto es que este proyecto provincial impulsado por el diputado oficialista Guillermo Bardón, establece que esa canasta de productos, aún cuando cumpla con los requisitos, podrá ser rechazada por el comensal «sin perjuicio de hacer uso de las demás prestaciones» que brinde ese bar o restaurante.

«De convertirse en ley, acá no creo que se ofrezca resistencia porque al fin y al cabo el que elige y lo termina pagando es el cliente» cerró Rodríguez. Y en la misma línea, desde el sector gastronómico quienes miran la iniciativa con recelo, aceptan que si se convierte en ley se tendrá que cumplir con todos los requisitos.

¿Mucho ruido en el restaurante? Es deliberado

Fuente: Mercado ~ No se debe tanto a que la gente habla fuerte sino al diseño minimalista.

Los restaurantes son ruidosos porque los arquitectos ya no los diseñan para que sean silenciosos. Gran parte de este cambio en el diseño se debe a un cambio en la idea de qué es lo que hace que un espacio se vea fino o lujoso. También, a las nuevas tendencias en servicio de comidas.

Según la publicación Architectural Digest, el minimalismo ha llegado para quedarse. Eso significa escasa decoración, cielorrasos altos y pelados; casi ausencia total de telas. Como cortinas, tapizados, alfombras. Esas características de diseño son una fiesta para los ojos pero una pesadilla para los oídos. La ausencia de elementos blandos y los techos altos significa que no hay nada que absorba la energía que produce el sonido. Significa un ambiente lleno de superficies duras que actúan como grandes espejos sónicos que reflejan el sonido por todo el ambiente.

El resultado es un espacio ruidoso que vuelve ininteligible la conversación. Eso es malo para la salud y peor aún para el personal que trabaja allí. También degrada la calidad de la experiencia social que significa salir a comer con amigos.

Las superficies duras son más fáciles de limpiar. Una decoración simple y despojada, que evita las telas, los cubiertos y simplifica la losa, significa menos elementos para lavar y reemplazar. Reducir el servicio de la mesa significa menos empleados.

Según algunos analistas, los restaurantes con mucho ruido fomentan una conducta en los comensales que resulta más rentable para la compañía. El ruido aumenta el consumo de alcohol y acelera la terminación de la comida. Más gente tomando más alcohol produce más ganancias. Sabedores de esto, muchos restauranteurs deliberadamente elevan el ruido en sus locales con el objeto de maximizar ganancias.

El restaurante Mala Cara ganó el concurso al mejor «Menú de Herencia»

Fuente: AHRCC ~ El restaurante Mala Cara ganó el concurso al «Mejor Menú de Herencia» que se realizó durante la Semana de la Gastronomía, celebrada del 21 al 28 de octubre con la organización de la Cámara de Restaurantes de la AHRCC.

El establecimiento ganador contó con 1.204 votos de los usuarios que lo eligieron a través del sitio www.probabuenosaires.com.ar. El menú propuesto por Mala Cara constó de tres pasos con dos opciones por cada uno de ellos. De entrada, Croquetitas de espinacas al estilo de la abuela Antonia o La «Chambota de vegetales» de Rosita; como plato principal, Ravioles de verduras de la abuela Nelly con tuco con salchichita parrillera o Bife de costilla con milhojas de papas como lo hace la abuela Pierina; y de postre, Budín de pan con pasas de uva y un buen dulce de leche al estilo Susy o Flan casero con dulce y crema Famosa dieta de la abuela Ana.

Verónica Sanchez, presidente de la Cámara de Restaurantes, le entregó la distinción a Ana Lía Toccalino, una de las propietarias del establecimiento ganador, quien recibió una placa, un libro de Doña Petrona y un curso para realizar en el ISEHG.

Del concurso participaron 37 restaurantes, bares y hoteles, que ofrecieron distintos menús bajo el lema “Platos de Herencia”, con el objetivo de rescatar la cocina familiar y promocionar la gastronomía porteña. Además, a través de las redes sociales, esta edición contó con la realizaron de campañas de concientización sobre comida saludable y el origen de los platos que se consumen en Buenos Aires. Se realizaron trivias y los ganadores accedieron a distintos premios, entre ellos 32 menús para dos personas para disfrutar en los restaurantes que participaron del evento.

Restaurant Cabaña Las Lilas continua recibiendo premios por su carta de vinos

Fuente: Turismo en un click ~ Cabaña Las Lilas obtuvo por tercer año consecutivo 3 estrellas, el máximo galardón que anualmente entrega la revista World of Fine Wine a restaurantes de todo el mundo.

Este año además de las 3 estrellas, recibió la distinción como Mejor carta de vinos Regional de América del Sur y Central 2018, seleccionado entre los ganadores de 3 estrellas de cada región.

La categoría de tres estrellas reconoce la realización de una gran carta de vinos, con etiquetas de los principales productores, establecidos y emergentes; una muy buena mezcla de añadas en términos de edad, madurez, calidad , estilo y una clara evidencia de originalidad, personalidad y visión.

El concurso de World of fine Wine, es uno de los más prestigiosos dentro de la comunidad de restaurantes, El jurado está compuesto por profesionales y enólogos reconocidos a nivel mundial.

“Cabaña Las Lilas” se encuentra en Av. Alicia Moreau de Justo 516, Puerto Madero,
Ciudad de Buenos Aires. Para realizar reservas comunicarse al teléfono 4313-1336 o
enviar un correo electrónico a: restaurant@restlaslilas.com.ar o por WhatsApp al : 1140982470.