De fábrica de carteras a centro gourmet: cómo es el Mercat Villa Crespo

Fuente: Clarín ~ Pretzels y knishes, tacos, sándwiches de carne, empanadas congeladas traídas desde Tucumán. Para beber, vino y cerveza, pero también té tirado y café de especialidad. Frutas y verduras locales, aunque también insumos importados.

Esta semana, Mercat Villa Crespo ensayó su apertura delante de los medios, que tuvieron un adelanto exclusivo del próximo mercado gastronómico de la Ciudad. La inauguración para el público será a principios de marzo, cuando esté lista la conexión de gas que se pidió hace meses.

Durante décadas, en Thames 747 funcionó una fábrica de carteras, uno de los rubros que distingue al barrio. Allí se emplaza el Mercat. El uso original del edificio dotó al mercado de una estética que lo acerca a pares neoyorquinos como el Chelsea Market: ladrillo a la vista, metal y hormigón.

El Mercat Villa Crespo tiene una estética de ladrillo a la vista, metal y hormigón. Foto Emmanuel Fernández

El Mercat Villa Crespo tiene una estética de ladrillo a la vista, metal y hormigón. Foto Emmanuel Fernández

Pero sus creadores creen que le deben más la inspiración a La Boquería, en Barcelona: “mercat” es mercado en catalán. Y resaltan la impronta de Villa Crespo, un barrio con mezcla de comunidades, cocinas, ramos. También, con poco lugar para estacionar, un detalle que deberán tener en cuenta quienes decidan ir en auto.

Son en total 27 emprendedores, entre locales gastronómicos y de insumos, distribuidos en planta baja y primer piso. En el segundo piso hay un auditorio de 120 metros cuadrados para 100 personas, donde se darán clases y talleres de cocina -pagos y gratuitos-, degustaciones y charlas de lanzamiento de productos, que en algunos casos se grabarán o transmitirán vía streaming.

De las paredes del Mercat Villa Crespo emergen varios murales de temática gastronómica. Foto Emmanuel Fernández

De las paredes del Mercat Villa Crespo emergen varios murales de temática gastronómica. Foto Emmanuel Fernández

En la recorrida de Clarín y otros medios hubo chance de jugar como lo propone un mercado: ir y venir, mirar, probar, descubrir. Había sillas altas y bajas distribuidas por las tres plantas, pero la mayoría prefirió circular. El espíritu lúdico es parte del proyecto original, un plan que, sin embargo, debió modificarse por la pandemia.

Es que, por un lado, hubo que reducir a un tercio la capacidad máxima, que hoy es de cerca de 300 personas en todo el edificio. Por el otro, tres de los 30 emprendedores gastronómicos debieron bajarse por la crisis. Entre ellos, Café San Bernardo, un símbolo del barrio que por primera vez iba a salir de su reducto de pool y ping pong. 

En el mercado son 27 los emprendedores que ofrecen sus propuestas gastronómicas. Foto Emmanuel Fernández

En el mercado son 27 los emprendedores que ofrecen sus propuestas gastronómicas. Foto Emmanuel Fernández

Pero lo que más impactó fue el parate en pleno aislamiento: las obras debieron frenarse en marzo del año pasado, cuando faltaba poco para inaugurar, y pudieron ser retomadas recién en diciembre. Ahora sus socios esperan la conexión de gas que, cuentan, fue solicitada hace dos meses.

El emprendimiento está a cargo de Marcelo Pirogovsky y Santiago Olivera, parte de un grupo empresarial dedicado hace 20 años a la gastronomía y la construcción, y que debió cerrar bares por la crisis de la pandemia.

El responsable de la imagen general del mercado y de la curaduría estética de cada local fue el arquitecto Diego Santo. Gustavo Szwec es desarrollador y fiduciario. Y el chef Dante Franco, que tiene su charcutería Lado A en el primer piso del Mercat, fue el curador gastronómico junto al propio Pirogovsky.

En el Mercat Villa Crespo hay propuestas muy variadas. Foto Emmanuel Fernández

En el Mercat Villa Crespo hay propuestas muy variadas. Foto Emmanuel Fernández

“Hay una variedad que no vas a encontrar en otro lado, y eso le da identidad al mercado. Algunos abren acá el primer local de su historia, porque antes vendían online”, cuenta Pirogovsky. Lo dice parado delante del mural de una señora de anteojos gruesos, a la que se le caen limones, berenjenas, remolachas. Fue pintado por Campos Jesses y Rocío Campos Segovia, como otros murales del Mercat. Una explosión de color entre el hormigón y el metal oscuro.

Y así como las pinturas se roban miradas, hubo productos que robaron paladares, en muchos casos por curiosidad. Como el té tirado de Vedanna, una infusión ayurvédica que no aparece en una taza humeante sino que brota de un grifo, más fresca y ligeramente gasificada.

El té tirado de Vedanna es una de las curiosidades que se pueden probar en el Mercat Villa Crespo. Foto Emmanuel Fernández

El té tirado de Vedanna es una de las curiosidades que se pueden probar en el Mercat Villa Crespo. Foto Emmanuel Fernández

En cocina callejera internacional, se destacan los kürtőskalács, rollos dulces o salados típicos de Hungría que desembarcan por primera vez en un mercado porteño. Están hechos de una cinta fina de masa ligera con corteza crujiente, que se enrolla al cocinarse y se va desplegando al comer. También atraen los tacos de El Diablito, del cocinero mexicano Emilio Macías, que trabajó en el premiado restaurante peruano Astrid & Gastón.

La comida autóctona también está presente. A nivel nacional, por ejemplo, con los sándwiches de lonjas de carne de Pastizales Nativos, los productos de Dulce De Leche & Co y las empanadas de La Casa de Tafí, que vienen de a 30.000 en camión refrigerado desde Tucumán. A nivel local, con Moisha, primer bakery judío, que ofrece pretzels, pan de jalá, knishes, hummus, bohios y bagels, a tono con la tradición culinaria barrial.

La apertura del Mercat Villa Crespo al público será en los primeros días de marzo. Foto Emmanuel Fernández

La apertura del Mercat Villa Crespo al público será en los primeros días de marzo. Foto Emmanuel Fernández

También hay lugar para la ceremonia cafetera de un buen filtrado en chemex en Grano Santo, productos veganos sin gluten en Let It V o vino acodado a la barra en Vico Wine Bar, entre otros locales gastronómicos. Y, desde ya, puestos para hacer las compras, como el de pan orgánico de Atelier Fuerza, pastas de Brocca, quesos de Remo y vegetales de Tierra Orgánica.

El Mercat abrirá a principios de marzo, los martes, miércoles, jueves y domingos de 11 a 20, y los viernes y sábados de 11 a 24. Los más ansiosos pueden ir comprando entradas para las clases de cocina de abril a junio, a $ 1.900, a cargo de Julieta Oriolo, Juan Braceli, Patricia Courtois y Ximena Saenz, entre otros reconocidos cocineros.

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