La “economía de protocolos” llegó para quedarse: ¿de qué se trata?

Fuente: Ámbito ~ Los comercios han sufrido transformaciones significativas, especialmente aquellos de atención al público. En gastronomía los clientes piden seis cosas antes de consumir o comprar

Los comercios han sufrido transformaciones significativas, especialmente aquellos de atención al público. En gastronomía los clientes piden seis cosas antes de consumir o comprar

El COVID-19 adelantó, de manera precipitada y acelerada, cambios significativos en la manera en que las personas consumen experiencias, bienes y servicios. Y también la oferta de estos productos. En esta coyuntura se consolida un “nuevo consumidor” y una nueva realidad de protocolos, dando lugar a una oferta moderna y superadora, con mayor conciencia y enfocada en buenas prácticas.

Ante este escenario, los comercios han sufrido transformaciones significativas, especialmente aquellos de atención al público, donde la creciente “economía de protocolos” está ganando más relevancia que nunca. Hoy hay un retorno de la actividad que forma parte de una nueva realidad de normas y mejores prácticas que apuntan a garantizar una experiencia cuidada en todo tipo de actividad comercial y recreativa.

Tras más de ocho meses de cuarentena, se ha naturalizado ver largas filas afuera de los locales, cupos de ingreso, estaciones de alcohol en gel y termómetros digitales, mesas en la vereda y ventanillas de take away, entre otras medidas. Aunque hoy estamos muy expectantes por una vacuna que pueda protegernos del COVID-19, la era de los protocolos llegó para quedarse.

Y en este nuevo contexto, la forma en la que un emprendimiento enfoque y adapte su servicio en estos nuevos tiempos será clave para transmitir confianza, cuidar la reputación del negocio y contribuir a una reactivación de consumo responsable y eficiente que pueda sostenerse en el tiempo.

Según el estudio “Hacia una economía de baja proximidad física” de CIPPEC, antes de la pandemia, 2,3 millones de trabajadores estaban expuestos a lugares de trabajo de espacio reducido, deficiencias sanitarias o con mala ventilación, condiciones agravantes para la proliferación del coronavirus. Por eso, además de una (re)apertura, los comercios deben también pensar en una reinvención del negocio. En esta encrucijada, los protocolos sanitarios son los mejores aliados para recuperar y garantizar la confianza de empleados y consumidores por igual.

En línea con esto, el afamado nuevo consumidor pos pandemia ya no basa su lealtad en el precio o el producto sino que se mantienen fieles a partir de la experiencia que recibe. Hoy 8 de cada 10 argentinos lo destacan como un factor decisor de compra, resaltando la importancia de que se proporcione una autenticidad garantizada cuando disfrutan de productos y servicios.

Al rubro gastronómico, la pandemia le enseñó que precisa una sistematización y modernización del control bromatológico y generación de innovación para la adaptación y desarrollo de negocios actuales y futuros, promoviendo a su vez la incorporación de buenas prácticas y, fundamentalmente, contar con alguna especie de certificación que lo garantice.

Hoy, las seis cosas que pide más del 60% de la gente son: salud y seguridad, barbijos y guantes por parte del personal, aviso de mesa disponible y menú digital. Para que el cliente vea que esto realmente se cumpla y quiera volver a consumir en los locales, es fundamental desarrollar no solo aplicar nuevos protocolos, sino también, saber aplicarlos y mantenerlos actualizados.

Para esto, es necesaria una certificación amigable y adaptable, 100% digital, que puede ser implementada de forma sencilla, rápida y económica para controlar sus instalaciones y garantizar seguridad al cliente o consumidor. En un contexto donde 7 de cada 10 restaurantes, bares y hoteles se encuentran en estado crítico, la transformación es tan urgente como necesaria. La reactivación vendrá de la mano de un consumidor que pueda entrar a un local y estar tranquilo, sabiendo que lo están cuidando y que compra en un lugar donde se cumplen las normas.

La pandemia y la “nueva normalidad” permitieron el nacimiento de la era de los protocolos. Los restaurantes, bares, hoteles, cafeterías y patios de comidas siguen en el centro de las miradas, así como aquellos establecimientos donde hay gran concurrencia de clientes. Garantizar normas seguras y transparentes no sólo representa una llave para la reactivación del sector sino también una nueva realidad que llegó para quedarse.

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