Reabrió el histórico bar La Rambla de Recoleta, vuelven sus famosos lomitos

Fuente: BAE Negocios ~ Cambió de dueños y reabre después de haber estado nueve meses cerrado por la pandemia. Un grupo liderado por el empresario gastronómico Ramón Conde lo conduce con los mismos mozos y el cocinero

Y un día volvió a abrir sus puertas el bar restaurante La Rambla, ubicado en la esquina de Posadas y Ayacucho en Recoleta. Como si no hubieran pasado nueve meses que estuvo cerrado por la pandemia, como si no hubiera cambiado de dueños. Sólo un empresario gastronómico con mucha experiencia en el sector podía hacerse cargo de este bar emblemático que tras 57 años, había cerrado sus puertas por la pandemia.  

Ramón Conde que alguna vez apostó a invertir y reabrir Las Violetas, el impulsor del Museo del Jamón, entre otros reconocidos lugares gastronómicos porteños fue quién junto a varios socios, reabrió La Rambla. Mantuvo el bar intacto, hasta los mismos mozos Walter y Charly son los anfitriones de siempre. En la cocina, sigue Hernán el experto en esos lomitos que convitieron junto con su historia, en un lugar de culto a ese bar.

El corte de cintas fue el lunes pasado, abren todos los días de 7 a 24 horas con el mismo servicio y calidad de productos de siempre. No todo el mismo personal pudo resistir nueve meses sin trabajo, algunos se reinventaron, por eso quedaron sólo tres trabajadores de los 14 que eran.

Juan Carlos Lynch, director general de Newlink Argentina y vecino del barrio, descubrió con alegría que La Rambla reabrió y no pudo resistirse a la tentación de entrar a pedir un lomito. “La atención es buenísima, se nota que los mozos están contentos. Lo más importante, el lomito sigue siendo tan espectacular como antes. Ni me di cuenta que cambiaron los dueños. Pasé lo vi abierto y entré por el lomito”.

Luis el encargado del bar   <a href='/tags/La Rambla'>La Rambla</a>
Luis, el encargado del bar La Rambla, recomienda no perderse los famosos lomitos

Luis es el encargado y está feliz con la reapertura: “Tenemos el mismo servicio, la misma calidad. Un sandwich de lomo tradicional de 400 gramos con lechuga y tomate en pan francés cuesta $950. Con el mismo sabor de siempre, ya que tenemos mismo cocinero que estaba”. Lo recomienda contento, sabe que vende uno de los mejores lomitos de Buenos Aires. Lujos de esta reapertura pandémica.https://a008a357bf1e62d53c7950dd2e7e659c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

La Rambla era uno de los lugares elegidos para almorzar por los escritores Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. Los dueños originales eran los inmigrantes gallegos Manuel Suárez y su mujer, Carmen Castiñeiras. Llegados desde La Coruña con mucho sacrificio, lograron comprar el local. Cuando don Manuel, ya estaba muy grande, lo continuó su hijo Rubén Manuel Suárez, abogado, reconvertido en empresario gastronómico.

En sus mesas no sólo había escritores ilustres, también iban Antonio Carrizo, Javier Portales, Carlos Monzón, Susana Giménez, Ricardo Darín, Graciela Alfano y Marta Minujín.

Pablo Suárez, hijo de los fundadores fue quién con lágrimas en los ojos tuvo que cerrarlo porque no podía más, le alquiló el local a los nuevos dueños. “Tratamos de seguir la tradición familiar, siempre nos inculcaron el respeto hacia los demás, no endeudarnos, gastar lo que se podía gastar y el resto guardarlo. Mi madre siempre me repetía un refrán gallego: ‘guarda risas por si algún día hay que llorar. Llegamos al fin. Es imposible mantener toda la estructura y la carga impositiva. Quiero agradecerles a mis empleados, me conocen desde chico, no fue fácil decirles que cerraba. Los empleados lloraban y terminé consolándolos yo, los clientes me llamaron, me golpeaban la puerta y me decían me matas”, decía meses atrás.

Triste y angustiado, el ex dueño de La Rambla, en julio pasado mientras bajaba las persianas repetía: “Me acuerdo de mis padres, de todo su sacrificio. Cerrar por la pandemia es muy doloroso. La idea es que si no somos nosotros, que lo siga alguien como bar, por la memoria de la familia”.  Una nueva era comienza para La Rambla, los nuevos dueños liderados por Ramón Conde se comprometieron a preservar la memoria del bar emblemático y cumplieron. Sus vecinos y clientes de toda la vida, como el periodista y escritor Jorge Asís agradecidos.

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