Vuelve Bake Off, el exitoso reality de los pasteleros, a la pantalla de Telefé

La competencia de pasteleros tendrá este año más participantes, que pugnarán durante 15 episodios de 75 minutos para consagrar a «El Gran Pastelero» de 2020.

«Es un excelente formato y por eso funciona. Y en este caso añade el acierto de haberlo adaptado a la idiosincrasia argentina, que es un país muy gastronómico», adelantó a Télam Christophe Krywonis, el chef francés que será la principal figura del jurado, que también mantendrá los mismos integrantes de la edición 2018.

La faena de analizar a los competidores tendrá otros dos jueces: el actual chef ejecutivo del Palacio Duhau Park Hyatt, Damián Betula, y la especialista Pamela Villar, dueña de Yeite Café.

«Bake Off Argentina» es la versión local de «The Great Bake Off», un conocido formato que lleva ocho temporadas en Gran Bretaña y que inicialmente era transmitido por la señal pública BBC. Desde entonces es una de sus franquicias más exitosas, con derechos vendidos a 196 países.

En la segunda temporada de la versión argentina habrá 14 reposteros aficionados de todas las edades que serán sometidos a desafíos de dificultad creciente que cada semana los participantes lucharán por impresionar a los jueces con postres, tortas, galletas y panes.

A propósito del estreno, Télam dialogó con Christophe Krywonis, el chef francés que lleva 30 años radicado en la Argentina y que también ha oficiado como jurado en otros ciclos del canal como «MasterChef», «Masterchef Junior», «Dueños de la cocina», «Pesadilla en la cocina» y «Familias frente a frente».

Télam: ¿Cómo encarás este nuevo año del reality?

Christophe Krywonis: Terminamos de grabar y estoy en condiciones de ver el trabajo en perspectiva. Creo que hubo una buena producción y los jurados estuvimos más afilados que en la primera temporada. Además, ya somos amigos en la vida personal con Paula (Chávez), que es una más del grupo}, y eso se nota en la pantalla. Este año los participantes estuvieron más preparados para sorprendernos. Se van a ver en pantalla cuestiones dramáticas, bellas, algunas cómicas, errores que se salvan con mucha dignidad. El desafío para los participantes es sobrellevar la presión y seducir y eso produce muchas situaciones intensas. Lo que más recalco de esta temporada es la integridad general: no hubo golpes bajos, fue una cosa mucho más amable, todos se jugaron con todo.

T ¿Cómo explica el éxito del programa?

CK: Es simple: es un excelente formato. Y, lo que a mi me encanta de Argentina, es que supieron adaptarlo, no es un producto internacional que se replica: está acomodado a la idiosincrasia argentina y eso hace que se transmitan las emocione de otra manera. Tengo bastante experiencia. He estado en 12 realitys. Al principio cuando me llamaron para hacerlo me negaba: lo rechacé cinco ofertas, pero una vez acepté y ahí la televisión me atacó como un virus.

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