Martín Cabrales: “Es imposible que un país crezca con una elevada inflación”

Fuente: Ámbito ~ El empresario Martín Cabrales, presidente de café Cabrales y miembro de la Copal y la UIA, evaluó el impacto de la segunda ola de covid en el sector, se refirió a las medidas adoptadas por el Gobierno para contener la inflación y mencionó la necesidad de reformas estructurales para generar empleo genuino.

Periodista: ¿Cómo impacta la segunda ola de covid en el sector y la actividad?

Martín Cabrales: Nosotros estamos en dos segmentos de mercado. En lo que es el mercado hogareño, que está dentro de todo más protegido, la gente está en su casa, toma café. En el mercado de restaurantes, bares, confiterías y hotelería, ahí es donde se sufre, porque nuestros clientes son los que sufren las restricciones por la pandemia: tienen que atender en la vereda, con un límite horario. La hotelería todavía no arrancó: es la que más está sufriendo. Han cerrado más de 20.000 establecimientos y eso va a costar mucho para que nuevamente entren en funcionamiento o llegar a los estándares normales, previos a la pandemia. Estos lugares, ya no tienen más la ayuda del Estado, entonces es el sector más castigado.

P.: En ese segmento, ¿cuánto cayeron sus ventas en comparación con la prepandemia?

M.C.: En ese mercado, estamos trabajando a un 30%. Es decir, cayeron un 70% las ventas.

P.: Más allá del consumo, ¿la segunda ola también afecta la productividad?

M.C.: Hemos estado todo el 2020 con precios congelados y precios máximos. Con subas fuertes de costos. En mi caso particular, el tipo de cambio, costo logístico, costo de insumos. Entonces, en muchas líneas de producción, estuvimos vendiendo por debajo del costo, lo que a empresas como la mía les causa un grave perjuicio. La actualización de precios es lenta, también hay que tener en cuenta algo fundamental que hoy la demanda está caída, dado que la gente ha perdido mucho poder adquisitivo por la inflación. Por lo que hay que ser muy prudentes con los precios, por las circunstancias de cómo está el mercado.

P.: ¿Cree que es necesario, en caso de que se profundicen las medidas por la segunda ola, una nueva asistencia del Estado para las empresas?

M.C.: Creo que habría que pensarla, sobre todo en los sectores comerciales. Lo que es comercio y servicios, como bares, restaurantes y confiterías, que realmente la pasan muy mal. Y sobre todo los trabajadores: por ejemplo el ATP, que va directamente al trabajador. Una ayuda a estos sectores es muy necesaria.

P.: En cuanto a los precios, se está avanzando en el desarme de Precios Máximos que es algo que pedían desde el sector.

M.C.: Es muy bueno, me parece muy bien que se mantenga el diálogo. Que se sigan viendo alternativas de otras canastas para salir de lo que es Precios Máximos. El Gobierno siempre dijo que era su vocación no tenerlos para siempre, en algún momento se iba a salir, y esperemos que se pueda salir rápido y se encuentren otras alternativas, como el programa de Precios Cuidados que es muy bueno y que la industria siempre lo apoyó.

P.: ¿Cree que este tipo de controles son una herramienta válida para contener la inflación?

M.C.: Son de muy coyuntura y tienen que ser de muy corto plazo. Y sólo excepcionalmente. La realidad es que si eso se mantiene, no funciona. Tienen que ser controles de excepción, no permanentes. La inflación es lo peor que nos puede pasar. Argentina es un país que vive con inflación alta y es imposible que un país crezca con inflación. La inflación es la que come el poder adquisitivo del consumidor y nos hace a todos más pobres. Entonces, es fundamental combatirla y erradicarla: pero no es por un solo factor, son por múltiples factores.

P.: ¿Cómo se puede combatir, entonces, la inflación?

M.C.: Primero tenemos que tener una moneda fuerte. Los argentinos hemos dejado de creer en nuestra moneda, es un país dolarizado, bimonetario. Después, con un plan económico sustentable a largo plazo y viendo, de una vez por todas, no posponer lo que necesita el país hace rato: reformas estructurales, de males endémicos que tenemos desde hace varias administraciones. Estamos hablando de una modernización tributaria y laboral, que habría que hacerla por regiones y por actividades. Teniendo en cuenta las economías regionales y las distintas actividades, tanto del comercio como de la industria y los servicios. Tendría que verse sector por sector y región por región.

P.: ¿Es fundamental el rol de las economías regionales?

M.C.: Argentina tiene que reivindicar y darle más importancia a las economías regionales y al federalismo. Argentina va a salir adelante por medio de la producción y la industria. La iniciativa privada. Y tiene un entramado industrial a lo largo y a lo ancho del país, lo cual es bueno. Entonces, hay que detenernos y observar todas las economías regionales. Y trabajar en cada una de ellas.

P.: También mencionó una modernización tributaria y laboral, ¿cree que son necesarias para poder generar empleo?

M.C.: Necesitamos urgente generar empleo. La única forma de combatir la pobreza, es creando riqueza. Solamente, la pobreza se elimina con la riqueza. Entonces, ¿cómo salimos de esta inercia? Es creciendo a través de la iniciativa privada, creando trabajo genuino. Y para eso, se necesita la industria y el comercio. Si la gente no tiene trabajo, le falta dignidad (porque la falta de trabajo le quita la dignidad a la gente) y no tiene poder de compra: no hay bienestar. El bienestar y la paz social se logran con trabajo genuino.

P.: Por otro lado, ¿cómo analiza esta calma que atraviesa el dólar en los últimos meses?

M.C.: Lo que más necesitamos los empresarios es previsibilidad. Poder mirar a mediano y largo plazo. Cuando vivimos sacudidos por los cambios de la moneda, por las distintas devaluaciones, también nos perjudica. Se tiene que tener previsibilidad en el tipo de la moneda.

P.: ¿Está dado el contexto para que crezcan las exportaciones y así generar divisas?

M.C.: Argentina no crece en exportaciones desde 2011. El sector de alimentos, que es el sector al que pertenezco, exporta u$s25.000 millones promedio anuales, es decir un 40% del total, a 180 mercados. Son fundamental las exportaciones, porque robustecen las reservas, es la forma de entrada de dólares genuinos. Entonces, hay que tener fomento a las exportaciones para tener dólares genuinos y es una oportunidad que tiene Argentina. Eso es muy bueno y soy muy optimista porque el mundo demanda alimentos y Argentina tiene para exportar alimentos con valor agregado.

P.: ¿Es optimista en cuanto a lo que puede ocurrir este año?

M.C.: Creo que puede haber un rebote y hay que aprovecharlo para transformarlo en un crecimiento constante. Para eso, tenemos que trabajar los distintos sectores, empresarios, Gobierno, oposición y trabajadores, para crecer, dialogar y poder hacer las reformas estructurales que necesita este país.

“Es desesperante”: la respuesta de gastronómicos y comerciantes luego del anuncio de la extensión de los cierres

Fuente: La Nación ~ ¿Cuánto más? Esa es la pregunta constante entre los gastronómicos luego del anuncio de Alberto Fernández de extender la limitación de las actividades hasta el 21 de mayo. Desde el sector se encuentran a la espera de los alcances de lo que defina el decreto, pero sostienen que la situación “no aguanta más” y temen que se repita la dinámica de cierres del año anterior hasta septiembre.

“La situación es desesperante. Va a quedar mucha gente en la calle y va a haber quiebras. Tengo 14 locales que están cerrados completamente. Mi facturación es 0, después de estar ocho meses cerrado el año pasado sin facturar”, dice Gerardo Freideles, de Green & Company.

“Después vino la etapa del aforo, donde no vendimos más del 30% histórico. Ya veníamos de una recesión y después vino la pandemia. Creemos que hasta agosto o septiembre no se vuelven a abrir los shoppings”, agrega.

Para el empresario, en este contexto, el Repro es insuficiente para asistir a los locales porque no llega ni al 50% del salario de un empleado. “Me endeudé para pagar los sueldos del año pasado y ahora tengo los negocios cerrados. Hay mucha celeridad para anunciar cierres pero mucha desidia para brindar ayuda”, dice Freideles.

Para Enrico Tessarolo, cofundador de Efes Management Group, que gestiona más de 20 locales, más allá del anuncio del presidente, los gastronómicos están esperando lo que defina específicamente el decreto de necesidad y urgencia. “Los bares y las cervecerías llegaron al límite ahora que no pueden trabajar de noche. Sabemos que esto va a seguir hasta septiembre, y con más restricciones, queremos colaborar sin ser una molestia pero está demostrado que no son foco de contagio los bares y restaurantes”.

De acuerdo con Tessarolo, un informe que publicó la ART, de 500.000 empleados gastronómicos solo 2000 reportaron haberse contagiado de Covid. “Si siguen cerrando, a los 150.000 puestos de trabajo que ya se perdieron se van a sumar 120.000 más. Venimos desde el año pasado aguantando y ahora pedimos ayuda urgente a la Ciudad y la Nación”, reclama.

Los reclamos generales de los gastronómicos a la Ciudad apuntan al no pago de Ingresos Brutos por un año, créditos a tasa 0% del Banco Ciudad y aportes no reembolsables para poder mantener la infraestructura. Por su lado, al Gobierno Nacional le exigen asistencia al trabajador equivalente al salario mínimo vital y móvil, que el Repro llegue a todo el sector y no solo al 20% como vienen denunciando, exención de impuestos, la reducción del IVA a la mitad y créditos a tasa 0% del Banco Nación.

“Es aguantar, aguantar y aguantar como sea. El Repro vino a sustituir el ATP y no sirve”, dice Rafael Miranda, empresario gastronómico y miembro de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), y agrega: “Llega a un máximo de $18.000 y es solo para pagar el sueldo de los empleados, nadie piensa que el empresario también tiene que vivir del negocio”.

“Hay una discriminación entre los que no tienen lugar afuera, sobre todo en los locales del centro. El empresario dice que uno de los temas que inquieta al sector es que ayer ARBA empezó a enviar intimaciones por falta de pago a contribuyentes de la provincia de Buenos Aires y considera que es cuestión de tiempo para que AGIP y AFIP avancen en el mismo sentido”, añade.

“Nos siguen partiendo, no tenemos noche, solo podemos facturar en exteriores”, dice Jessica Lekerman, dueña de la cadena de restaurantes Möoi y miembro de la agrupación Sillas al revés. “Hace semanas veníamos con el rumor de que se iba a extender, seguimos esperando igual que salga el DNU. Hay un retaceo de información, se habló los últimos días que iban a mantenerse las limitaciones y que se iba a cerrar por completo la actividad los fines de semana. Por el momento, el anuncio no dijo nada de eso, pero no sabemos todavía”, señala.

De acuerdo con la empresaria, los anuncios no son distintos a los de los últimos 15 días, es decir que no se permite servir dentro de los locales. Solo se autoriza la actividad en exteriores, el delivery se mantiene hasta las 23 y en cuanto al take away, no define la hora pero entiende que va a estar limitado a la posibilidad que tienen las personas para circular por la calle.

“El año pasado me endeudé y ahora estoy pagando créditos. El máximo que paga el Repro por empleado es de $18.000 cuando un sueldo básico en los restaurantes es de entre $25.000 y $27.000. No hay medidas que suspendan la ejecuciones y el pago de créditos o los cheques rechazados. Nos cobran ingresos brutos, que es un impuesto al ingreso en un momento que no hay ningún tipo de ingreso”, dice Lekerman.

El chef que quiere valorizar la cocina de San Juan

Fuente: La Nación ~ Responsable de muchos de los alimentos que consumimos en el país, la provincia de San Juan carece hoy de una cocina local que se haya ganado un nombre propio dentro de la gran gastronomía nacional. “Producimos el 75% del tomate de todo el país, tenemos la fábrica de aceite de oliva más grande de Sudamérica (Oliovita), creo que el 80% del pistacho nacional sale de acá. Sumale a esto nuestros vinos. Y aun así es difícil hablar de una cocina típicamente sanjuanina. Nos representan algunas cosas, como el corte de carne que llamamos la punta de espalda, pero en la mayoría de los casos nuestra cocina se confunde con San Luis y Mendoza. Creo que el comensal sanjuanino es muy conservador. Por suerte, con la pandemia esto está empezando a cambiar”, asegura Mauricio Savoca, uno de los cocineros sanjuaninos más reconocidos, que desde hace 10 años es el chef del hotel cinco estrellas Del Bono Park y que, además, lanzó MS, su primer proyecto personal con delivery a domicilio.

–¿Por qué gastronomía?

–Arranqué por necesidad. Mi abuela era cocinera, mi mamá enseñaba cocina, pero en 1992 era difícil que un hombre en San Juan se dedique a esto. Me fui a estudiar kinesiología a Córdoba y como no tenía plata conseguí trabajo en una cocina. En la entrevista tuve que mentir un poco, dije que sabía más de lo que realmente sabía. Un par de años más tarde miré mi biblioteca y descubrí que el 80% de mis libros eran de cocina y solo el 20% de kinesiología. Ahí decidí cambiar: me anoté en Celia (Escuela Integral Gastronómica), donde lo tuve de profesor a Andrés Chaijale, y sellé mi amor por la cocina.

“Al no poder viajar, algunos sanjuaninos se están animando a probar otras cosas.”

Mauricio Savoca

–¿Te considerás un embajador de tu provincia?

–No lo sé. Volví a San Juan en 2005 y desde entonces hice muchas cosas. Trabajé en los mejores restaurantes, di clases en IGA (Institutos de Gastronomía) en San Juan, Mendoza y Catamarca. También me convocaron como jurado en muchos concursos nacionales e internacionales, fui anfitrión de Germán Martitegui cuando vino por su proyecto Tierra (luego fui a cocinar a Tegui). Estar en Del Bono Park me permitió recibir a muchos de los grandes cocineros de todo el país, como Dolli Irigoyen, Narda Lepes, Martín Molteni. Con algunos, como Dante Liporace o Soledad Nardelli, me hice amigo. También fui parte de San Juan a la Mesa, un festival que revaloriza la cultura gastronómica local; colaboro con la fiesta del aceite de oliva y con la del tomate. Soy un enamorado de San Juan.

Durante la pandemia, Mauricio Savoca presentó su primer proyecto propio, paralelo a su trabajo en el hotel. “No tenía inversionistas ni dinero, así que me puse a cocinar en casa e hice MS (Mucho Sabor). Desde ahí, todas las semanas pienso un menú único que doy a conocer los lunes o martes y lo entrego en cajita el fin de semana”, explica. “Es un cable a tierra creativo, donde me permito hacer cosas que en una estructura laboral no me permitirían”.

–¿Está cambiando la gastronomía sanjuanina?

–De a poco. Acá somos tradicionalistas, pero la pandemia abrió un poco el juego. Al no poder viajar, algunos sanjuaninos están animándose a probar otras cosas. Surgieron restaurantes que cuidan el producto, que usan lo local. Acá tenemos algunas cosas muy propias, como un cítrico delicioso que se llama cidra, o el chilchil, una hierba con un sabor que está entre un cedrón y la menta. Aparecieron también sandwicherías con pan de masa madre y una buena pastelería. Creo que son cosas que llegaron para quedarse.

Señas particulares:

  • Edad: 46 años.
  • Un producto: aceite de oliva.
  • Un restaurante en Argentina: De moño rojo.
  • Un restaurante en el mundo: Tickets, de Albert Adrià.
  • Una bebida: vino (Cabernet Franc o Pinot Grigio, mejor).
  • Un plato: pastel de papas dulce de mi vieja.
  • Un recuerdo culinario: ayudarla a Choly Berreteaga durante una clase, fue mi ídola.
  • Una pasión o hobby: viajar, jugar a la Play y al paddle.

Nueva generación foodie

Fuente: La Nación by Narda Lepes ~ Cuando el 2020 nos encontró con más tiempos (y dudas) en nuestras manos aprendimos que una clave para mantener la cabeza equilibrada byera tener un proyecto. Conectar con otras personas, comunicarnos y hablar de las cosas que nos importaban. (sip)

La gastronomía fue golpeada duramente acá y en el mundo, la industria de la hospitalidad frenó en seco y gran cantidad de personas muy activas se quedaron sin perspectivas de volver a ser productivas por un tiempo.

En ese contexto es como se crearon dos proyectos editoriales gastronómicos que hoy ven la luz. Se trata de Anchoa y Cardumen, dos revistas impresas (no digitales) que salieron al mercado casi en simultaneo, creadas por personas de la misma generación, con inquietudes similares. La similitud inesperada de los títulos de ambas publicaciones es un claro indicio de eso…

Algo impreso puede sonar raro viniendo de las generaciones más jóvenes, pero quizás después de tanta virtualidad estos nativos digitales sintieron la necesidad de lo palpable, de crear algo que estimule mas que lo que se percibe con la vista. El tacto, el olor a papel, el crear algo para que quede físicamente cuando todo parecía (parece) tan frágil y efímero. Cuando toda la industria editorial se enfoca en cómo plasmar su contenido en plataformas digitales, estos pequeños peces nadan a contracorriente.

Ambos proyectos son autofinanciados: los fondos para hacerlos , diseñarlos y la impresión salió del esfuerzo y los bolsillos de los que cranearon los productos. Y ambos, en su primera edición, no tienen ni una página de publicidad. Ni siquiera lo intentaron: ambos querían que su idea viera la luz sin las distracciones o compromisos de lo comercial. Claramente estas revistas se tiraron de lleno a realizar sus contenidos sin pensar demasiado, al menos ahora, en cómo ganar dinero o no perderlo. Lo cual para algunos es la formula del fracaso y para otros el comienzo de un éxito.

Su vía comercial es entonces independiente, se venden en locales gastronómicos, tiendas relacionadas y online. Todo a pulmón y auto gestionado.

Pero lo mas profundamente conectado es lo que les importa, que creo es lo que diferencia a estas revistas de lo que ya vimos aparecer, perdurar o desaparecer en la gastronomía. Y es que su valor principal, su esencia, no está relacionada al hedonismo. El placer y el buen vivir no están en su ADN. Es algo que los atraviesa, sí, pero la mirada de esta generación no encuentra el placer como centro de su visión de la gastronomía. El interés mayor que los moviliza es la viabilidad de un sistema gastronómico sustentable. Desde el agua, la diversidad cultural, el producto en su origen, la degradación de los suelos hasta revalorizar los trabajos invisibles. Su meta es cómo comunicar esto a sus coetáneos y a todo el que esté dispuesto a escuchar.

Las recetas, las recomendaciones de restaurantes y maridajes casi no están presentes en sus páginas. No son mensuales, tampoco: en principio saldrían dos veces al año. Y sus equipos son muy reducidos. Anchoa nace desde el mundo editorial: Bruna Fontevecchia, la directora, creció rodeada editores, periodistas y fotógrafos. Ella y su pareja, el diseñador de la revista, trabajan entre Londres y Buenos Aires. Y cuentan con muchos colaboradores entre los cuales hay periodistas, académicos, y una larga lista de etcéteras. Buscan una mirada sobre la gastronomía invitando al lector a descubrir el origen de los productos, la cadena de suministro y los protagonistas vinculados a la escena de hoy.

Cardumen, al revés, nace desde la gastronomía, gestada por Pedro Bargero (Chila), Mercedes Solís (Café San Juan), Manuela Donnet (Donnet), Julián Galende (Hyatt) y Francisco Seubert (Atelier Fuerza).

El colectivo hace las entrevistas e investigaciones. Son ellos quienes también invitan amigos, colegas, académicos o científicos a contar en primera persona lo que hacen. Escriben sobre lo que los moviliza, abren debates, y quieren compartir con sus lectores lo que les interesa de su mundo.

Ambas publicaciones proponen lecturas largas e interesantes, con puntos de vista, son curiosas e interpelan a quien las lee. Diferentes pero parecidas.

No son las dos caras de la misma moneda pero se complementan. Y creo que evidencian el espíritu de los tiempos que vive esta nueva generación de ambos mundos, el gastronómico y el editorial, donde importa el cuidado colectivo del otro, de los que están mas abajo en la cadena alimenticia y del medioambiente. Algo que, aseguran, solo se logra sumando fuerzas.

El plan de Cervecería Quilmes para crecer en el mundo del vino

Fuente: La Voz ~ Quilmes estrenó su ingreso en el mundo del vino haciendo ruido con un espumante de nombre irónico y apuesta por renovar la marca Dante Robino con vinos para todos los públicos.

En un año marcado por la pandemia, empezar un negocio no era una buena idea. Pero si ya estaba todo listo para lanzarse al ruedo no quedaba otra que aprovechar las oportunidades. La sorpresiva compra de Quilmes de la histórica bodega Dante Robino era una patada en el tablero tradicional de los vinos. Pero llegó la pandemia y cambió todo.

Para una compañía como la cervecera, este desafío no era más que un incentivo para innovar, y se puede decir que gracias a la pandemia tuvieron un debut estelar en el mundo del vino, porque todas las fichas se pusieron en un producto único y original que rompió las reglas del juego con humor: el espumante 2020 LPQTP.

Hablamos con Nicolás Bruno el gerente general de Dante Robino, que pasó meses buscando la bodega ideal.

–¿Este es el debut de Quilmes dentro del mundo del vino?

–Si bien nuestro nombre es Cervecería Quilmes, nos consideramos hace tiempo una compañía de bebidas. Y con ese rótulo llegamos a un montón de consumidores distintos en un montón de ocasiones diferentes. En nuestro portafolio tenemos cerveza, agua, gaseosas, y ahora vinos y sidras. Notamos que había un montón de ocasiones en donde el vino es muy importante y en donde no teníamos nada para ofrecer. Así como la pizza con cerveza es un clásico, hay un montón de comidas que son un clásico en el que no teníamos nada para ofrecer. Y nos consideramos una compañía en donde el centro está en el consumidor y queremos estar en la mayor cantidad de ocasiones posibles.

Nicolás Bruno, gerente general de Dante Robino.

–¿Por qué eligen Dante Robino y que va a pasar con esa marca a futuro?

–Las causas son varias. Una es que hay un feed cultural entre las compañías, tenemos formas de pensar muy parecidas. Dante Robino tenía todo lo que buscábamos: cien años de trayectoria que certifica que “sabemos hacer vinos muy buenos”, un espíritu emprendedor apalancado por el espumante y una capacidad de crecimiento muy grande. Todo ese combo hizo que nos elijamos mutuamente.

–Dante Robino fue reconocida por sus espumantes. ¿Cómo plantean la nueva etapa?

–El volumen de espumantes dentro de la bodega era casi el 70 por ciento y de pronto sin casamientos, sin noche, sin festejos ni fiesta, el espumante sufría mucho. Entonces decidimos multiplicar el vino, duplicando el volumen. Uno de los eventos más importantes fue el lanzamiento de Biografía que es la edición de los 100 años de Dante Robino, un vino que tiene un poquito de todo: algo de la tradición de la bodega y lo que nosotros pusimos en relación con el nombre y el estilo, una etiqueta muy linda que te marca la composición del vino y una contraetiqueta juguetona que habla un poco del estilo que le queremos dar a la marca: hablar de una manera sencilla en un vino de alta gama.

Biografía, el vino de alta gama de Dante Robino. (Foto: Javier Ferreyra).

–Dante Robino tiene un estilo más bien clásico, y la presentación en sociedad fue el LPQTP, una idea atrevida y de vanguardia. ¿Cómo unen esos principios?

–Dante Robino tiene la particularidad de ser el nombre de la bodega y además de un personaje, porque Dante Robino era un tano que vino a la Argentina y puso un bar en la calle Corrientes, se fue a Mendoza, empezó a crecer y a hacer cosas, no pudo tener hijos y dejó la compañía a los empleados. Y si me preguntás de la marca yo no la conocía, nunca había escuchado sobre esos vinos pero mis padres sí. Cuando anunciamos la compra hablamos de la conjunción de tres historias: la de Dante Robino, que era un pionero y aventurero; los Squazzini, la familia que se hizo cargo de la bodega, y la de Quilmes. Y ahora estamos empezando a andar el camino del reconocimiento. Con LPQTP tuvimos la audacia y la picardía de poder decir lo que nos pasaba sin que nadie se ofenda. Porque al poner el foco en el consumidor nos dimos cuenta de que todos querían mandar el 2020 a “la puta que te parió”. Y así surgió LPQTP, que no sólo es un buen nombre y una buena estrategia sino que es un espumante que está buenísimo.

Bodega Dante Robino, en Mendoza. (Foto: Dante Robino).

–¿Qué diagnóstico hacen sobre el vino?

–En la compañía sabemos mucho sobre categorías en las que no trabajamos. Del vino sabíamos todo lo que queríamos saber para entender qué le gusta a los consumidores, cuánto y cómo se consume. Ahí empezó una exploración mucho más profunda sobre la industria del vino para entender lo que necesitábamos. No intentamos comprar a los más grandes. También podríamos haber puesto una bodega de cero y hacer “vino Quilmes”. Pero queríamos gente con trayectoria, algo que la gente conozca. Se trata de regenerar la marca a través de diversas estrategias. Hay muchas cosas para hacer en el vino. Por un lado sacamos el LPQTP y apostamos por el Ping, que es un proyecto disruptivo de volver a la retornabilidad en el vino. Otro de los planes del 2021 es renovar todas las etiquetas mostrando que hacemos vinos de diferentes gamas, espumantes muy buenos y también un vino de 100 pesos con botella retornable que nos enorgullece.

–Para el vino el gran competidor es la cerveza, ¿cómo se plantean vender más vino siendo una compañía cervecera?

–La respuesta es que somos una empresa de bebidas, el vino y la cerveza son complementarias. Cuando se tiene el foco puesto en el consumidor todo es complementario: no podemos vivir todo el día tomando cerveza, ni todo el día tomando vino. Hay complementariedad. No todo lo que veo como competencia es un problema sino una oportunidad. Hay muchas bebidas en las que no participamos, pero no lo vemos como un problema sino como oportunidad. Tratamos de ayudar al consumidor en todo lo que toma.

Bodega Dante Robino, en Mendoza. (Foto: Dante Robino).

–¿Se puede repetir el éxito de LPQTP?

–¡Ojalá que no! Fue algo muy audaz y con tiempos dinámicos, porque en menos de 45 días teníamos el producto en la calle y generó mucha repercusión, pero surgió en un contexto como el de Covid-19. El LPQTP fue un cambio de paradigma: proponer algo para destapar y divertirse en un contexto malo. Ojalá tengamos ideas creativas que repercutan, pero en un contexto feliz.

Kapselmaker: la historia del mendocino que le da pelea en alpargatas a Nespresso

Fuente: BAE ~ Desde hace cinco años produce cápsulas de café premium de aluminio en Argentina. Niega que haya habido faltantes. Exportara su modelo de negocios a Milán y a Nueva York. El año próximo en conjunto con productores y el gobierno de Guatemala y Costa Rica revolucionará la manera de vender café verde al mundo.

El mendocino Javier Boustani nació en una familia donde todos se dedicaban a la alimentación y fueron los creadores de la marca de conservas Inca.  Heredó de su padre Antonio la pasión que sólo tienen los buenos industriales, lo vio poner hasta el último peso para salvar su empresa agroexportadora, sin tener éxito. Pero nunca lo escuchó quejarse del país. Lo vio comprar una planta abandonada en Moisés Ville, Santa Fe y en una década vio cómo junto a su hermana la convirtieron en una planta productora de mayonesa.  Con esos antecedentes, cómo no se iba a animar a competirle a una multinacional.  

En 2016 junto a su familia creó Kapselmaker: “Me animé a pensar y desarrollar una estrategia de negocio que nos permitiera tener un modelo que nos permita competir de igual a igual con las cápsulas de café Premium de Nespresso con una relación directa con el consumidor y creando un concepto de tienda que ofrece una experiencia de compra sensorial. Hicimos un salto en la industria. Ofrecemos llave en mano el equipamiento para el tostado y envasado que se termina de ensamblar en Argentina”, contó Boustani a BAE Negocios.

A través de un desarrollo local logró crear máquinas para tostar, moler y envasar, un café Premium en cápsulas de aluminio. Con creatividad lanzaron 60 variedades de cápsulas que son compatibles con las de su mayor competidor Nespresso. Además le produce las cápsulas de café a Café Martínez, Tienda de Café, El Bohio y hasta a la bodega Rosell Boher, entre otras.

Enfrentar a un gigante no lo detuvo. “Se que peleo con alpargatas contra un moustruo como Nespresso, lo sé, pero los suizos son muy tranquilos. Este año ya captaré el 10% del mercado de cápsulas Premium y hace apenas cinco años que abrimos”, dice siguiendo las enseñanzas de su padre.

Kapselmaker
La primera tienda de Kapselmaker en Palermo Hollywood

En el medio de la pandemia pasamos de tener tres empleados a tener 15, por el gran crecimiento en la demanda ya que se triplicó el consumo de café Premium. Kapselmaker comercializa 600.000 cápsulas mensuales, tenemos un proyectado de 8 millones de cápsulas vendidas para fin de año. Porque si bien hay productores de cápsulas de café en plástico para canales masivos, las nuestras son de aluminio”, señaló.

El crecimiento de esta empresa argentina fue tal que en 2018 abrió su primera tienda en Palermo y en marzo de 2022 abrirá su segunda tienda en Milán, Italia y a fines del 2022 o en marzo del 2023 a más tardar, desembarcará en New York, Estados Unidos.

Importa la cápsula vacía de Suiza y aquí se encarga de rellenarla. “Cuando leí que le faltaban cápsulas a Nespresso vi que era una fake news, puede haber faltante de stock de alguna variedad. Como productor de alimentos en Argentina, no he tenido ningún problema en traer todos los insumos necesarios para producir y generar valor agregado, ya se trate de cápsulas o granos de café de países productores. Nunca tuvimos inconvenientes”, señaló el CEO.

El próximo paso que dará es muy ambicioso, podría tener un impacto en el negocio del grano de café verde. “Tenemos dos desarrollos en Centroamérica en Guatemala y Costa Rica, junto a productores y a gobiernos de esos países, tendremos fincas y armaremos un laboratorio para ofrecerles tecnología que les permita reducir el tiempo de secado de 40 días a  48 horas, mejorar la calidad del café y extender la vida útil de un año a cinco años. Los productores ya no tendrían que aceptar condiciones de compra que los perjudiquen y que haga que les paguen tres o cuatro dólares el kilo de café que cuando vuelve convertido en cápsulas cotiza 100 dólares el kilo. Podrían sentarse sobre sus cosechas hasta recibir un buen pago”, dice Javier Boustani.

Sus proyectos parecen un sueño, pero si todo esto se cumple, se convertirá en el Muhammad Yunus del Café por ayudar a muchos productores centroamericanos, pasión no le falta. Además de enfrentar a un gigante como Nespresso.

Las 18 empanadas que le cambiaron la vida: cinco freezers en el living y 70 docenas por semana

Fuente: Clarín Gourmet by Guillermo Kellmer ~ La pandemia de coronavirus y la cuarentena hizo que mi carrera como catador de comida popular en 2020 se redujera a la elección de la mejor empanada de las cadenas de delivery. La experiencia, además de varios kilos de más, me dejó una gran satisfacción: que un verdadero especialista en empanadas me pidiera que probara las suyas.

Como conté en mi vuelta a la versión “jurado gastronómico” del catador, la balanza me obligó a frenar un poco con eso de comer de todo para ponerme a las órdenes estrictas de Corina, mi nutricionista. Por lo que la cata de las empanadas bien caseras, con un toque gourmet y envasadas al vacío podemos decir que es del catador AD (Antes de la Dieta).

Y es aquí que hace su ingreso Nacho Cuevas, el verdadero protagonista de esta historia. Toda su vida profesional la había desarrollado en la parte comercial de importantísimas empresas gastronómicas en las que había llegado a ocupar cargos gerenciales.

Todo en casa. Las empanadas caseras de Nacho Cuevas vienen con un toque gourmet. Ya reparta unas 70 docenas por semana. Foto Fernando de la Orden

Todo en casa. Las empanadas caseras de Nacho Cuevas vienen con un toque gourmet. Ya reparta unas 70 docenas por semana. Foto Fernando de la Orden

Sin embargo, siempre lo volvió loco la parte práctica del negocio, la cocina. Y lo que arrancó siendo un drama, él lo convirtió en oportunidad. Pocos días antes de arrancar la cuarentena se había quedado sin trabajo. Y decidió que eso que siempre hacia para la familia y los amigos debía convertirse en un negocio: cocinar para vender.

El tema era qué cocinar, cómo prepararlo y cómo venderlo. Según cuenta su mujer Josefina, un noche como tantas otras se quedó cocinando. Y a la mañana llegó la confesión que cambiaría la vida de la familia (se completa con dos hijas chiquitas). “Hice 18 empanadas en dos horas y media”, dijo él. “¿Y si vendemos empanadas?”, lo empujó ella.

En el relato no me queda claro cómo fue que decidieron que al nacer “Empanadas en Casa” (@empanadasencasaba en Instagram) fueran congeladas y envasadas al vacío. Pero en el entusiasmo de Nacho noté el amor y el toque propio que le puso y le pone a cada empanada. Probarlas fue un camino de ida. Y al parecer no fui el único seducido por su mano para la cocina.

Vienen envasadas al vacío, un proceso que le da al producto cinco veces más de vida útil. Foto Fernando de la Orden

Vienen envasadas al vacío, un proceso que le da al producto cinco veces más de vida útil. Foto Fernando de la Orden

“Mi mujer y yo somos parte de familias numerosas por lo que al principio fue fácil conseguir clientes. Y fue el boca a boca los que no llevó a ir creciendo. Notamos que podía andar en serio cuando la mitad de los pedidos ya venía por fuera de WhatsApp y que el 92% de lo que pedían una vez lo volvían a hacer”, resume Nacho aquellos primeros días.

Rápidamente la casa se transformó y trastocó la vida familiar. La primera adquisición fue la máquina para envasar al vacío (“le da al producto cinco veces más de vida útil”, explica Nacho). Después de romper su multiprocesadora, la de su mamá y la de su suegra llegó la cortadora de vegetales. Al primer freezer se le sumaron dos más y hoy son cinco, todos en el living. Aquel impulso inicial se había convertido en un emprendimiento y hoy ya reparten un promedio de 70 docenas de empanadas por semana.

¿La fórmula? “Para ponerlo en marcha, toda la familia encolumnada. Mi mujer en los pedidos y la comunicación, mi papá que es del Interior y se había mudado a Capital se ocupaba de contactar proveedores, yo mismo hacia todas las entregas”, cuenta Nacho.

Y después su mano. “Se me vienen sabores a la cabeza que después veo como llevarlos a la cocina. Y con todos busco que tengan un detalle, algo que los haga distintos, un toque gourmet”, agrega.

Un golpe de horno deja a las empanadas listas para comer. Hay once sabores para elegir. Foto Fernando de la Orden

Un golpe de horno deja a las empanadas listas para comer. Hay once sabores para elegir. Foto Fernando de la Orden

Así, en las empanadas caprese tienen un mix de quesos, tomates confitados y un aceite de albahaca, las de pollo vienen con la carne marinada en naranja, ananá y pimientos asados. Para aquellos como yo que decimos que “la” empanada es la de carne, sugiero que prueben por ejemplo la de bondiola que viene braseada a la cerveza negra durante cuatro horas.

“Arrancamos con cinco sabores y hoy tenemos 11”, resume Nacho y cuenta que las últimas novedades son las de portobellos, espinacas y queso azul; osobuco al malbec, y espinacas y parmesano.

El entusiasmo con que describe cada sabor es equivalente al que le pone al emprendimiento que le cambió la vida y hoy su negocio. “Cuando cocinás para amigos lo mejor que te puede pasar es que dejarlos satisfechos. Que algo que hago con tanta pasión llegue a tanta gente es un sueño”, concluye.

Las empanadas vienen envasadas al vacío de a media docena y con instrucciones muy sencillas para que la cocción las convierta en las exquisiteces que me tocó probar el año pasado. Las próximas me esperan en el freezer para el catador DD (Después de la Dieta).

Los Platitos 57: el clásico de Costanera Norte famoso por su sándwich de cuadril

Fuente: La Nación ~ Su dueño, Antonio Bianco, empezó con un carrito en los 60 donde vendía choripán y el famoso sándwich de carne que lo acompaña aún ahora

Es un lunes de otoño a la una del mediodía y la parrilla está concurrida: la barra de metal- el sitio más codiciado- tiene a sus habitués, los mozos de oficio van y vienen con generosos platos en mano y los parrilleros asan, en su punto justo, carnes y achuras. Antonio Bianco, vestido con un impecable pantalón y sweater negro, recorre de un lado para el otro el salón. Al “Tano”, como le dicen en el barrio, nada se le escapa y con sus 94 años muy bien llevados (de hecho, muchos se quedan sorprendidos cuando les confiesa su edad) es el alma mater y fundador de Los Platitos 57 en Costanera Norte. “Cuando compré este local en 1977 varios me dijeron que estaba loco. Los primeros meses no venía nadie y fueron difíciles, pero estaba convencido de que íbamos a tener cola. Habrá sido cosa de la intuición, pero no dudé nunca del éxito”, admite, entre risas, Bianco, quien comenzó en el rubro vendiendo choripán en su carrito en la década del 60. Hoy, se enorgullece con la fama que ganó su sándwich de cuadril con papas fritas.

Padre e hijo en el interior del restaurante
Padre e hijo en el interior del restaurante

Don Antonio todos los días sale de su hogar en el barrio de Belgrano y se dirige a su otra casa: Los Platitos. El restaurante abre a partir del mediodía, pero él está firme desde temprano (a eso de las 9 de la mañana). “Este rubro es de lunes a lunes. Si querés que te vaya bien hay que estar”, afirma, sentado en una de las mesas redondas del salón con vista privilegiada al Río de La Plata. Nació en Italia, en la ciudad de Potenza, y emigró cuando tenía apenas ocho años con su madre. En Buenos Aires los esperaba ansioso su padre. A los once comenzó a trabajar en el Mercado de Abasto de Buenos Aires donde se encargaba de cuidar carros (desde las dos hasta las siete de la mañana) y años más tarde consiguió un nuevo empleo en “La Martona”, en el local de la calle Esmeralda. Luego en un bar donde se acercó cada vez más al maravilloso mundo de la gastronomía. Allí pasó por todos los puestos: bachero, ayudante de cocina y también mozo.

El choripán de Los Platitos 57

Fue en 1960 cuando le llegó la propuesta que le cambió la vida. “A Felipe, un amigo y socio, le habían dado la concesión de los carritos en Costanera y me pidió que lo ayudara. No lo dudé. Nos instalamos frente al Aeroparque y yo me encargaba del manejo de la parrilla. Cuando empezamos había casi 60 carritos, ahora quedan 5 o seis. La zona cambió mucho”. Al principio ofrecían solamente choripán, es que el carrito era rudimentario. “Arrancamos sin heladera y sin luz. Alumbrábamos con un farol sol de noche y enfriábamos todo con una barra de hielo. Después pudimos comprar un grupo electrógeno y así empezamos a repuntar: sumamos sándwiches de carne y también cuadril al plato, que lo servimos en los de madera. A la madrugada paraban micros con chicos y pedían entre 20 y 30 sándwiches. Era una cosa de locos lo que se vendía. Aprendí el oficio a medida que íbamos creciendo”, rememora Bianco, quien al tiempo se convirtió en un experto en las brasas. Su corte preferido es la tira de asado acompañado con ensalada mixta y papas fritas.

Una carta antigua del local
Una carta antigua del local

En 1972 su carrito llamado “Los Patitos” pasó a la vereda de enfrente como restaurante. Era la época dorada del balneario Saint Tropez con sus playas urbanas y muchos se cruzaban a almorzar a la parrilla. Entre ellos, Leonardo Favio, Jorge Porcel, Carlos Monzón, quienes eran habitués entre los rodajes de las películas. Años más tarde quiso probar suerte con un nuevo local en la zona y en noviembre de 1977 abrió las puertas de “Los Platitos” en el puesto 57. “Le puse así para confundir un poco a la gente. Los Patitos… Los Platitos”, confiesa con picardía sobre la duda histórica de la similitud del nombre. La nueva locación era inmensa: tres salones para unos 600 cubiertos, paredes con machimbre, piso granito y sillas de cuerina marrón. De decoración, plantas de interior colgantes y distintos barcos en las paredes. Aunque estaba ilusionado con el emprendimiento los primeros meses fueron complejos: “Acá no venía nadie, parecía Siberia. Costó, pero luego empezamos a repuntar. Hoy lo ves lleno, pero es por el sacrificio de muchos años de trabajo. La buena mercadería y la esmerada atención con los clientes fueron claves para el éxito”, asegura.

La parrilla siempre llena
La parrilla siempre llena

Bianco se encargó de enseñarles a los asadores su estilo. “Casi todos se formaron acá y fueron aprendiendo los secretos”, dice. Muchos recuerdan al parrillero apodado “El Gato”, quien lo acompañó desde los inicios y a Lorenzo con una memoria increíble para los nombres y gustos de sus clientes. Antonio, tocayo de Bianco, trabaja hace más de cuarenta años en Los Platitos y se encargó de instruir a las nuevas generaciones de asadores.

La barra de los platitos, cuando pudieron vender take away y delivery la gente hacía cola por sus sándwichs

La barra de metal con banquetas de cuerina es la gran protagonista

Enfrente se encuentra la única parrilla. Los parroquianos disfrutan de la charla con los asadores y de ver el paso a paso de la cocción de las carnes. Bianco, considera que por su ubicación estratégica, la barra siempre fue un éxito.

“La comida entra por los ojos, yo quería que la gente viera cómo se cocina. Al mediodía y a la noche siempre está concurrida”. A toda hora salen bifes de chorizo, lomo, cuadril, ojo de bife, asado, entraña, pollo, achuras (son muy codiciadas las mollejas) y también provoletas. Las brasas siempre quedan encendidas: cierran a las dos de la mañana y a las siete comienzan nuevamente con el fuego. Cuentan que por semana, aproximadamente, utilizan unas 60 bolsas de carbón de unos 15 kilos cada una.

El sándwich de cuadril se volvió un emblema nacional. Consultado si siente orgullo cuando escucha que es el mejor de la ciudad responde: “Lo dice la gente (risas). Es que acá son especiales. Siempre quise que el cliente se fuera conforme y que el sándwich sea abundante”. También piden mucho el de chorizo, bondiola, lomo y de mollejas (un emblema de la casa). Para acompañarlos papas fritas. Las que más salen son las clásicas y las rejilla. Como buen italiano Antonio también es amante de las pastas. Todas las que ofrece son caseras: canelones, fetuccini, sorrentinos, ravioles y panzotti, entre otras. Y no pueden faltar las minutas como la tortilla, revuelto gramajo y las gigantescas milanesas y supremas.

Eduardo, el hijo de Antonio, prácticamente se crio en la parrilla. A los 17 comenzó a dar una mano en la caja y aprendió cada vez más sobre el rubro. Desde entonces acompaña a su padre en el negocio. “Cuando la gente se va conforme y te agradece eso te da una satisfacción enorme. Por acá pasan más de tres generaciones: parejas que venían de novios y ahora llegan con sus nietos; padres con sus hijos y clientes que iban a comer el choripán de papá en los sesenta. Eso nos llena”. A modo de ejemplo Antonio rememora una anécdota de uno de sus viajes. “Estaba en una tienda en Estados Unidos y unos argentinos me empezaron a gritar: “Los Platitos, Los Platitos” y se acercaron a preguntarme cómo estaban sus mozos y parrilleros de toda la vida. Me sorprendí”, expresa. De hecho, muchos que se van a vivir al exterior cuando están de visita en Buenos Aires pasan a recordar los sabores que tanto añoran.

Locación de película

Por sus mesas pasaron figuras del deporte, política y el espectáculo. El plantel de River (Antonio es un fiel hincha del Club), Lucas Demare, Alberto Martin, Susana Gimenez, Guillermo Francella, Carlos Saúl Menem, Zulemita y Mauricio Macri, entre muchos otros más. También fue la locación elegida para algunas escenas de películas y propagandas televisivas. Como la antigua película “¿Qué es el otoño?” con Alfredo Alcón y “Un novio para mi mujer” con Adrián Suar y Valeria Bertuccelli.

Con la pandemia estuvieron cerrados durante tres meses y en mayo 2020 regresaron con delivery y take away. Para su sorpresa se vendieron centenares de sándwiches y hasta se han llegado a formar colas de cuatro cuadras. “Te soy sincero, al principio pensé que le íbamos a vender sándwiches a los peces. Fue una cosa impredecible, no lo podíamos creer”, cuenta Antonio y muestra con su celular un vídeo con la fila que se había formado en la puerta del negocio. El 2020 terminó con novedades: uno de sus nietos abrió una sucursal de Los Platitos en Canning. Además, junto a un grupo empresario gastronómico, tienen el proyecto de expandir el éxito de la parrilla por distintos puntos de CABA y el país. En los nuevos locales estará presente la tradicional barra de “Los Platitos” y los cortes de carne del emblemático local de la Costanera .

“Siento la misma pasión y devoción por este trabajo que a mis inicios. Tengo muchos lindos recuerdos. Uno se aferra tanto a esto, estoy aquí todos los días. Los Platitos es mi casa, mi vida”, concluye Antonio y se le transforma la cara con una sonrisa.

Donato De Santis: “Este año voy a abrir tres restaurantes”

Fuente: Gente ~ “Yo quise ser cocinero no porque me gustara picar la cebolla: ya lo sabía hacer, porque había aprendido en casa. No sólo eso: en el campo que teníamos en el Sur cosechábamos el trigo, hacíamos las harinas, los jamones, el aceite, el vino, las conservas, ¡todo! Para mí era normal faenar un cerdo, matar un conejo o una paloma. Pero, la verdad, no conectaba con eso. ¡A mí lo que me gustaba era viajar! Y para poder hacerlo me metí en 1978 en la escuela de cocina”, arranca deshojando su historia Donato De Santis (57), el chef que hoy brilla por la pantalla de Telefe como el “tano amigable” de MasterChef Celebrity, el mismo que hace cuarenta y cuatro años gozaba sentándose en la butaca del tren con su “biglietto (billete) kilométrico” en las manos, dispuesto a explorar las ciudades de Italia sin la tutela de un mayor.

–Como preadolescente escapista le debés haber dado más de un dolor de cabeza a tu mamma (María de Santis)…
–No tanto. ¡Si yo siempre volvía…! ¿Qué te puedo decir? Ella está por cumplir 91 años, está viejita, ya encaró el último tramo… A veces me reconoce, a veces no, pero tiene esa chispa que sigue siendo tan espectacular.

–¿Pudiste verla en el último tiempo?
–¡Claro! Yo vivo seis meses en Argentina y seis meses allá (en Puglia, la región donde se crió). Acá estoy de préstamo, porque me encanta y me fascina esta tierra, pero mi país es Italia y voy cada vez que puedo.

–¿En tu última visita viste el pueblo cambiado por el covid-19?
–Nah, muy poco. Quizás hay menos tránsito y la gente está un poco más hacia adentro. Es algo a lo que estamos acostumbrados, porque a lo largo de los siglos recibimos invasiones normandas, sarracenas y turcas, y esto es como una invasión. Es un poco triste, pero es así.

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Hay tres cosas mías que poca gente sabe: escribo poesías, tengo un museo de sal en mi taller con casi 300 tipos de salinas y estoy tratando de comer menos harinas

Son las 10:20 AM y el experto gastronómico está sentado en una silla de madera de uno de sus restaurantes, Cucina Paradiso Belgrano. A lo largo de la nota no podrá evitar ir brindando una clase magistral de cocina basada en los productos que surgen en la estantería de su izquierda: los fideos, la colatura di alici –un aceite a base de anchoas del pueblo de Cetara, que hace años él mostró en televisión y que ahora se hace en Mar del Plata–, y los amaretti (“para los que se usa la almendra amarga, porque les da un perfume distinto”, informa). Mientras, en las mesas a su alrededor se van sentando comensales que lo saludan como si lo conocieran de toda la vida. “Voy a tardar media hora en lograr salir del local por los saludos, los videos y las fotos”, comenta quien siente que su carrera “se refrescó” a partir de MasterChef Celebrity.

–¿Como jurado ayudaste a elegir a los nuevos participantes?
–Con mis compañeros (Damián Betular, 38, y Germán Martitegui, 54) procuramos una wishlist para especular, pero finalmente ellos se encargaron de la elección.

–¿Y cómo viene esta segunda temporada?
–Linda. Creo que es más power en todo sentido: la producción, los contenidos, las pruebas, la gente. Y yo estoy tratando de ser un poco más yo, porque muchos piensan que tenemos un libreto.

–Sin ir más lejos, en la versión 2020 Rocío Marengo, ya eliminada, sostuvo: “Los jurados son chefs que trabajan de actores”.
–Puede decir lo que quiera pero no es así, no hay libreto. Sí hay una línea. O sea, al arranque del programa sabemos que la prueba es tal, que van a ir al mercado y que a los cinco minutos les vamos a sacar un ingrediente. Eso no lo improvisamos. Pero si cuando te saco un ingrediente vos me insultás, no es que repito un libreto que dice: “Respuesta A: ‘Vos eras mi candidato favorito y ahora estoy dudando de tus capacidades’”… ¡Y hay gente que lo cree! De nuestro lado también es difícil hacer entender que es genuino.

–Además, muchas veces suceden cosas que la gente ni imagina. Claudia Villafañe, por ejemplo, mostró en Instagram que le regalaste una ristra de ajos.
–Se la di porque ella arrancó el programa con una bruschetta con ajo, y ya que le gusta el ajo… (ríe). Por suerte lo tomó bien. A Analía Franchín le obsequié uno de mis libros.

–¿Seguís siendo el único integrante del jurado con camarín propio?
–No. El año pasado fue así porque no había lugar y fue una decisión medio al azar. De hecho le dije a Germán: “Dale, venite, compartamos, no pasa nada”. Y él decidió quedarse donde estaba instalado. Pero ahora, como un mimo del canal, los tres tenemos camarín propio. Nos re cuidan.

–Más allá de la tele, sé que vos siempre estás craneando nuevos proyectos. ¿Cuáles son los de 2021?
–Hay un gran proyecto que, si la pandemia lo permite, espero que se dé a mitad de año. Después, estoy expandiendo locales de la pizzería y de Cucina Paradiso, y quisiera hacer el libro de la pizza, que tenía planeado en mayo 2020 en Italia y se frustró.

–¿Por dónde viene aquel “gran proyecto”?
–Por el lado gastronómico. Es una propuesta italiana, muy linda conceptualmente. Otro restaurante. Ya tengo el barrio, todo… No quiero anticipar más. Este año voy a abrir tres restaurantes. Honestamente, yo quiero darle trabajo a la gente, en todo sentido: desde los que se desempeñan en la imprenta que hace los individuales, hasta los marmoleros que tallan las mesas, pasando por los electricistas, los de mantenimiento, los ebanistas, los del aceite de oliva, los del vino, los importadores. Me gusta ver movimiento y contagiar.

“¿Viste el Aperol que está tan de moda? Es cosa mía. En el 2002 yo traía cuatro o cinco botellas cada vez que venía de Italia. Entonces la gente me preguntaba qué era esa cosa naranja que tomaba con mis amigos en la vereda del local de Palermo. Hasta que puse el Spritz en la carta, ¡y pegó! Se contagió tanto que después Campari compró la licencia e hizo millones con la idea”, relata Donato, aclarando que él no inventó muchas cosas pero sí las desempolvó y las impuso acá, convirtiéndose en un puente cultural entre los dos países.

–¿Sentís que ya formás parte de la historia de la ciudad?
–¡Absolutamente! Y me enorgullece. Porque llevo veinte años haciendo un recorrido hermoso en la televisión y en la gastronomía. Me da mucha alegría todo lo que aporté.

–¿Dónde ves tu huella?
–En los menúes, en las tendencias y en la reutilización de los sabores tradicionales que saqué del placard y los volví a poner a disposición de la gente, como la pasta hecha a mano, los orecchiette, la burrata (que viene de Andría, a 70 kilómetros de mi pueblo), la pizza napolitana, el panettone, los cannolis sicilianos, la sfogliatella, el uso de la cortadora de fiambre a mano, los azulejos, los contenedores esmaltados… ¡Tantas cosas! Bueno, la masa madre acá no sabían ni qué era, y yo la hice en vivo en 2001. A mí me emociona haber sido catalítico en este retorno a lo verdaderamente italiano.

–¿En la vida hiciste más de lo creías que ibas a hacer?
–Sí, yo ya viví tres vidas. Y no duermo nunca: siempre estoy maquinando cosas o viajando con la cabeza. Pero todo lo hago porque me gusta y porque tengo un envión que me va a durar mientras pueda. No creo que me queden pendientes. En ningún sentido, eh. A nivel ocio, volé en globo aerostático e hice inmersiones. A nivel afectos, tengo treinta y seis primos y la familia que siempre quise. Y en los negocios hasta recibí premios, incluyendo cuatro Martín Fierro. A mucha gente no le dan las cuentas para todo lo que hice. Y antes trabajé en un lugar espectacular, conocí gente famosa…

–¿Te referís a tu vida en Miami como chef del célebre diseñador Gianni Versace (asesinado allí mismo, en 1997)?
–Tal cual.

–A propósito… ¿Pensás que él se hubiera anotado en un MasterChef Celebrity?
–No, él no. Pero no me hubiera dejado a mí participar del programa sin haberme vestido: era muy orgulloso de su gente.

–Ahora vos tenés la tuya, un gran equipo. Pero cuando estás a solas, ¿qué te gusta cocinar?
–Pescados, mariscos… Uy, ¡legumbres! Soy fanático de todo tipo de legumbres.

Desde la mesa de al lado, su mujer Micaela lo escucha y comenta: “¿Sabés lo que hace? ¡Cocina dos kilos de porotos para cuatro!”, a lo cual su marido añade, defendiéndose: “Pero se pueden comer en ensalada, con puré, con pasta, con arroz, con atún… ¡yo los como!”.

–¿Tienen algún plan conjunto a largo plazo?
–A muy largo plazo sí. Tenemos un muy lindo proyecto final de vida en Italia, que creo que va a ser realizable, pero no voy a decir más porque esto ya se vuelve un diario íntimo… (ríe).

McDonald’s tiene nuevo CEO en la Argentina: quién es el hombre de apenas 46 años

Fuente: iProfesional ~ Asumió el cargo de Director General con responsabilidad sobre los más de 15 mil empleados y los más de 200 locales en Argentina

Arcos Dorados Argentina, firma multilatina que es el mayor operador de restaurantes de la cadena McDonald’s en el mundo, comunicó oficialmente el nombramiento de su nuevo Director General, Eduardo Lopardo, quien asumió el cargo con responsabilidad sobre los más de 15 mil empleados y los más de 200 locales en Argentina.

Lopardo tiene 46 años y cuenta con más de 18 años de experiencia en posiciones de liderazgo en Molinos Río de La Plata.

Se recibió de contador público y licenciado en administración de empresas en la Universidad de Buenos Aires. También completó un programa de Liderazgo Empresarial en la Escuela de Negocios de Harvard y obtuvo el Executive MBA del IAE Business School.

Luego de su período de entrenamiento, Lopardo asumió como Director General reemplazando a Guillermo Córdoba, quién ahora ocupa la posición de Director Corporativo de Desarrollo de Operaciones y Entrenamiento en la misma empresa.

McDonald’s es una marca líder y única en el mundo, enfrentar el desafío de dirigir el negocio de la compañía en el país es una oportunidad que asumo con gran entusiasmo y responsabilidad. Seguiremos trabajando con el foco en nuestros clientes, para mejorar su experiencia en los locales de la marca“, aseguró en un comunicado Eduardo Lopardo, nuevo Director General de Arcos Dorados Argentina.

Mayor franquiciante de McDonald’s

McDonald's lleva décadas siendo la principal cadena de comida rápida del país

En la Argentina, McDonald’s lleva décadas siendo la principal cadena de comida rápida del país

Arcos Dorados es el mayor franquiciado independiente de McDonald’s del mundo y la cadena de restaurantes de servicio rápido más grande en América Latina y el Caribe.

En 20 países de la región, contabiliza más de 2.200 restaurantes, entre unidades propias y de sus sub-franquiciados, que juntas empleaban más de 100 mil personas hasta diciembre de 2020 al menos. 

En la Argentina, de acuerdo a la página web de la compañía, la historia de McDonald’s comenzó en 1986, con la inauguración del primer restaurante de la marca en el país Asimismo, en la actualidad la cadena cuenta con 222 restaurantes, 89 McCafé y 145 centros de postres.

Para la reapertura de sus restaurantes tras el aislamiento social, preventivo y obligatorio, McDonald’s adaptó sus espacios de acuerdo a las recomendaciones y normativas dispuestas por el gobierno nacional ante la pandemia de COVID-19. En principio, apuntó a poder recibir a sus clientes en sus terrazas, patios internos y estacionamientos.

La compañía colocó el mobiliario necesario para generar más espacios en sus amplios estacionamientos, terrazas y patios internos y, a la vez, opera con los más estrictos protocolos de seguridad y distanciamiento social según las recomendaciones de las autoridades gubernamentales y los profesionales de la salud.

Las mesas y sillas dispuestas al aire libre cuentan con señalización que indican en que lugares se pueden sentar los clientes manteniendo la distancia social requerida. Al mismo tiempo, la operación de los locales cumple con los más estrictos protocolos de seguridad que la compañía implementó desde la reapertura en el contexto de la pandemia con el objetivo principal de cuidar a los clientes y empleados.

Los procedimientos actuales implican un aumento en la frecuencia de lavado y sanitización de manos cada 30 minutos, utilización de tapabocas y máscaras acrílicas para trabajar, también una continua higiene y desinfección de los espacios comunes.