De Caballito a Punta del Este: la pizzería que le ganó a la pandemia y no para de crecer

Fuente: Clarín Gourmet by Penélope Canonico ~ En José Ignacio, Uruguay, Napul’è combina gastronomía, arte y moda. Y en Argentina pronto abrirá nuevas sucursales.

Fina, elástica y perfectamente redonda, la masa es una nube que se derrite en la boca. No supera los 35 cm de diámetro que las normas imponen. En Napul’è, la “vera pizza napoletana” se cocina a 500 ° en un horno Grimaldi que funciona con leña ycuenta con la certificación de APN (Asssociazione Pizzaiuoli Napoletani). Viene de Vietri sul Mare, está a la vista e impone la impronta de una obra de arte. 

Cucina del sud d’ Italia, Il Faro Resto by Napul’è  es toda una novedad en José Ignacio, la exclusiva localidad balnearia ubicada 20 minutos al norte de Punta del Este. Se inauguró el 19 de diciembre de 2021, en honor a San Expedito, pero está abierto al público desde el 26 del mismo mes. Su antecesor se fundó en plena pandemia (abril de 2020) en una casona del barrio porteño de Caballito.

Napul’è​ no responde a la etiqueta de un restaurante común. Es un centro cultural del sur de Italia que conjuga el tridente de gastronomía, arte y moda donde ningún detalle está librado al azar. Sabores y aromas de cada plato, el ritmo neo melódico napolitano que enmarca el ir y venir de los mozos quienes visten uniformes inspirados en los diseños de exponentes como Donatella Versace o Dolce Gabbana.Víctor Roque Moya, dueño y fundador de Napul'è. Foto: Mario Quinteros

Víctor Roque Moya, dueño y fundador de Napul’è. Foto: Mario Quinteros

Se trata de una línea de indumentaria propia (se vende vía Instagram, cuesta entre US$ 30 y US$ 150, y está por salir una tienda online) basada en un estilo barroco napoletano con estampas y presencia del color dorado.

Y como chi ama non dimentica (quien ama no olvida), Diego Maradona no podía faltar en Napule. Tampoco los murales de San Expedito ni San Gennaro. La decoración se complementa con intervenciones de artistas como Andrés Mariani, Mauro Arbiza y Amancio Torras.

Todo se vincula con el universo de Nápoli (en dialecto napolitano). “Hacemos lo que los demás no hacen. Esa es la identidad de Napul’è. La ubicación frente al faro es ideal para nosotros porque todas las influencias de nuestra cultura vienen del mar”, entonan a coro Víctor Roque Moya (54), dueño y fundador de la marca, y Luigi Iavarone (52), chef ejecutivo y maestro pizzero.Además de pizza, Napul'è tiene una línea de indumentaria, Foto: Mario Quinteros

Además de pizza, Napul’è tiene una línea de indumentaria, Foto: Mario Quinteros

La historia de Il Faro Resto by Napul’è

Luigi y Vitto se conocieron en La Barra, Uruguay. Los presentó el diseñador Carlo Di Doménico. Luigi manejaba “Il Faro” de José Ignacio y “L’Incanto” de Punta del Este donde le cocinaba a más de un famoso como Susana Giménez.

La nonna de Vitto, María “Nina” Pérsico es clave en toda esta historia. Nacida en San’Agata sui Due Golfi (Nápoles), supo transmitirle a su nieto el amor por la cocina cuando preparaba las recetas de su tierra. “Quiero que la gente coma exactamente como se come allá”, añoró Vitto cuando comenzó a darle forma a su proyecto.

“Tenemos el mismo feeling. Lo mejor de la vida es hacer sociedad con amigos”, le dice Luigi a Clarín y agrega: “la gastronomía busca recuperar las recetas tradicionales para cuidar la salud de los comensales y las presenta en clave moderna. Cuando la gente se sienta a comer se emociona porque se acuerda de la nonna”.Murales de San Expedito y de San Gennaro son parte de la ambientación de Nápule. Foto: Mario Quinteros

Murales de San Expedito y de San Gennaro son parte de la ambientación de Nápule. Foto: Mario Quinteros

Vitto es una usina de ideas que materializa paso a paso. En poco tiempo, abrirá dos nuevas sucursales en la ciudad de Buenos Aires: una en el barrio de Núñez (Montañeses y Quesada) y otra en el centro. Además, para septiembre  transformará el local uruguayo de José Ignacio en un restaurante de día con gelatería incorporada e inaugurará un segundo local en el km 185 de la ruta 10.

Qué comer en Il Faro Resto by Napul’è

Los aromas son tentadores y reviven esta gastronomía mediterránea con calidad certificada. El sabor es una fusión armónica entre el pan recién horneado, el perfume de la salsa de tomate y la frescura de la mozzarella fior di latte combinada con la albahaca. Hay lugar para 150 cubiertos.

La pizza, que se caracteriza por sus bordes y textura, presenta los ingredientes de las distintas versiones. La Vesuvio (900 pesos uruguayos, el equivalente a US$ 20) contiene salsa ragu’ di carne, mozzarella fiordilatte fresco, albondigas fritas, fo due di parmigiano, albahaca fresca y aceite de oliva extra virgen. Margherita (US$ 16) se distingue por la tradicional salsa de tomate, fiordilatte y albahaca.Luigi Iavarone, chef executive y maestro pizzero. Foto: Mario Quinteros

Luigi Iavarone, chef executive y maestro pizzero. Foto: Mario Quinteros

Diavolina (US$ 20)  se degusta con tomate pelato Sammarzano, mozzarella fiordilatte fresco, nduja calabrese, stracciatella pugliese,albahaca fresca y aceite de oliva extra virgen. Frutti Di Mare (US$ 25), fior di latte, langostinos, mejillones, chipirones, salsa y tomate cherry.

“El secreto de la pizza napolitana es el amor y la pasión por querer tener más conocimiento. Los nombres de los platos vienen de recuerdos, de lugares donde estuve y pasé una buena experiencia”, describe Luigi. “Hoy es un producto gourmet, de alta cocina”, se suma Vitto mientras choca su copa con la de un comensal que lo felicita por la inauguración.

La carta se complementa con platos de carnes, ensaladas y pasta. Por ejemplo, Trofie genovesi (US$ 25), pasta típica di Genova con pesto hecho a base de rúcula, almendras, queso parmigiano, langostinos grillados, cherry y miel o Penne Di Nonna Nina (US$ 20), con crema de calabaza, gorgonzola y jamón crudo crocante.La pizza de Napulé se cocina a 500 grados. Foto: Mario Quinteros

La pizza de Napulé se cocina a 500 grados. Foto: Mario Quinteros

En el menú de postres se suma el infaltable cannolo siciliano (US$ 10) relleno con helado, crema pastelera o ricotta. También, panna cotta (US$ 10) de pistacchio o fragole (frutillas) y el clásico tiramisú (US$ 11) de crema mascarpone y pan di spagna (pionono). Café en distintas versiones y el final de este viaje de sabores culmina con el limoncello o algún exquisito licor napolitano.

“Ser napolitano es un sentimiento, un modo de amar, de ser, de vivir, de pertenecer”, así lo entienden Vitto y Luigi quienes proponen que los comensales disfruten de la experiencia napolitana por completo cuando se sienten en la mesa. Nápoli es una Pompeya que nunca ha sido enterrada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.