Stella Artois sorprende con una delicia italiana

Pizza Artois nace de la mano del reconocido chef italiano Donato De Santis, y se convierte en la primera pizza gourmet hecha con la levadura de la lager más famosa del mundo. Conocé las celebrities que disfrutaron la experiencia.

No por nada Stella Artois es la mejor lager del mundo. Gracias a sus estándares de calidad, World Beer Awards, quien premia a las mejores cervezas del mundo a nivel global, le otorgó este año el premio a la mejor Lager ante un jurado de especialistas expertos en cerveza. Detrás de su elaboración, hay un riguroso proceso de selección de ingredientes y control de calidad. Todos los meses viaja una botella a Leuven, su ciudad de origen, para mantener siempre ese sabor que la hace única y que viene de un ingrediente clave: la levadura.

Por primera vez, ese ingrediente sale de su preciosa botella para compartirse aún más con sus consumidores. Su cepa de levadura única, conservada en un banco de levadura en Leuven y traída exclusivamente desde Bélgica, se podrá ahora degustar en una exquisita pizza.

Pizza Artois nace de la mano del reconocido chef italiano Donato Di Santis, y se convierte en la primera pizza gourmet hecha con la levadura de la lager más famosa del mundo. La marca buscó así compartir esta historia de calidad cervecera y origen europeo con todos los fanáticos de la cerveza Stella Artois.

La receta de Pizza Artois es muy simple: 

►1 kg harina 0000

►7 gr levadura Stella Artois

►1 gr azúcar

►580 ml agua

►6 gr sal

►10 ml aceite de oliva

Además de un comercial en TV, los consumidores participaron a través de las redes sociales de un sorteo para asistir al evento que se realizó el 18 de diciembre en el que Donato de Santis cocinó y presentó Pizza Artois, en donde estuvieron presentes famosos como Julieta Nair Calvo, Lizardo Ponce y Franco Masini. 

Stella Artois® es parte de una tradición cervecera que data de 1366. Es oriunda de Bélgica, número 1 en el mundo y está presente en 95 países.  Rubia tipo pilsner con filtrado de fondo, apaga la sed con su carácter maltoso y un final fresco que brinda un sabor pleno y un toque de amargor.

Quiénes son las influencers gastronómicas sub 21

Fuente: Clarín ~ Las redes sociales viven horas de esplendor. Y todo indica que han llegado para quedarse: definitivamente, son una forma de comunicarse, sociabilizar y también de generar negocios. En unos simples pasos, cualquiera puede crearse una cuenta, y desde allí, como es el caso de Instagram, subir fotos de diversos temas: las delicias de la vida cotidiana, las travesuras de las mascotas, las galletitas recién horneadas o lo que acaban de comer en el restaurante de moda. Siempre haciendo hincapié en la estética, patrón fundamental de este medio.

¿Cómo se hace para conseguir seguidores? ¿Hay que ser un especialista en un tema para llegar a ser influencer? Son algunos de los interrogantes que surgen al ver cuentas con poco tiempo de apertura que en ocasiones suman en un trist más de cincuenta mil seguidores. ¿Qué es un influencer? Simple: alguien que se siente calificado para transmitir o brindar consejos dignos de ser tenidos en cuenta.

Geraldine Simon, alias Geri, abrió su cuenta hace dos años, por sugerencia de su hermana. A los 14 años comenzó a subir fotos de preparaciones culinarias, para divertirse. “Soy adolescente y sé de tecnología. Soy autodidacta. Aprendí sola. Me bajo programas, filmo y edito mis recetas. Todo lo hago desde mi celular”, comenta la creadora de @cocinacaseraya, que tiene 70.700 seguidores.

Sin poder creer todavía el éxito de su cuenta, explica que el secreto para sumar “followers” es la perseverancia. “Al principio subía dos recetas por día, pero ahora subo una. Actualmente estoy de vacaciones, pero durante el año voy al colegio todo el día y llego a casa a las 18. Recién en ese momento me pongo a cocinar y puedo subir material”, sostiene. Gracias al movimiento que tiene su cuenta fue convocada para participar en el programa Cocineros argentinos, de la Televisión pública; además brinda talleres de cocina e incluso, a todo pulmón, hasta vende libros con ediciones digitales totalmente realizados por ella. Desde la foto, la redacción, pasando por la edición y compilación de recetas.

El apoyo de la familia es fundamental para que Geri siga creciendo en este mundo digital. “Soy ambiciosa y lo que me propongo, quiero lograrlo. Me esfuerzo mucho por crecer y brindarle a mis seguidores las recetas que me piden”, dice la pequeña cocinera amateur, quien sueña con convertirse en licenciada en Nutrición para fortalecer aún más el contenido de su blog. “Como meta para el 2020 quiero llegar a los 100.000 seguidores. Es mucho… ¡pero no me falta tanto!”, asegura.

Parecido es el caso de Carolina Infantino, quien con 19 años ya tiene 26.300 personas que siguen el día a día de sus recetas. Hace un año, cursando segundo año de Marketing y Administración de Empresas, abrió su cuenta @madeline.cakes, para promocionar la venta de tortas y darle más visibilidad a su web (www.madelinecakes.com).

Para perfeccionar su pasión gastronómica asistió a un curso de cocina y fue entonces cuando se sintió segura de transmitir las recetas que había aprendido de chiquita, cuando cocinaba con su mamá budines para las Fiestas. De a poco fue aprendiendo qué días era mejor hacer un posteo, a qué hora lo veía más gente. Así fue entendiendo “el juego” de las redes. “Cuando llegás a una determinada cantidad de seguidores, los posteos tienen que ser continuos. La clave es generar contenido, pero tampoco llevarlo a un extremo, ya que eso cansa a la gente y genera un unfollow, o sea, que te dejen de seguir. Hay que encontrar un equilibrio. Lo que a mí me funcionó es hacer cinco o seis historias por día y un posteo, según mis estadísticas”, dice.

Para esta Navidad, logró vender doscientos treinta y ocho pan dulces. Un mérito del que cualquier panadería de barrio estaría muy orgullosa. “Estoy sola, no puedo tomar quinientas órdenes de pan dulce… El año que viene ya proyecté alquilar una cocina. Un lugar donde poder hacer la producción más cómoda”, explica Carolina. La familia la ayuda mucho, sobre todo los días de “caos”. Ella se encarga de la cocina y ellos de la logística, armado de cajas, los moños o el celofán. “Deseo para el año que viene duplicar la cantidad de seguidores y poder contar con un espacio propio para producir mi marca”, sostiene como quien apunta a un futuro de empresaria gastronómica. Mientras tanto, seguirá en el programa Con amigos así, del Pollo Alvarez, que se transmite por la señal de cable KZO. “Cuando termine la carrera voy a recibirme de Pastelera, esa es mi prioridad”.

Agustina Vilarchao tiene 20 años, pero abrió su cuenta @healtyholicc cuando cumplía los 15. La gastronomía siempre la sedujo, por lo que de pequeña empezó a estudiar con la mamá de una amiga que brinda servicios de catering. Al finalizar el secundario, inició la licenciatura en Gastronomía en el IAG y le faltan dos años para recibirse. “En Instagram logré unir mis dos pasiones: la fotografía y el arte culinario”, comenta Agustina, quien tiene actualmente 16.800 seguidores que buscan recetas sanas y ricas. Sus posteos suelen ser sin leche vacuna ni manteca, ya que ella no puede consumirlos; por ende, modifica las recetas que aprende en su carrera para hacerlas más saludables y, de paso, poder disfrutarlas ella misma.

Cuenta que preparar la receta, sacarle la foto, editarla y demás le consume unas tres horas por día. Sabe que es mucho tiempo, pero también sabe que si quiere “vivir” de esto debe ser perseverante y que, si bien es tentador el apoyo de una marca, eso requiere mucha presencia en las redes y, en consecuencia, lleva mucho más tiempo. “Al principio, me seguían mis amigos y familiares. Con el boom de la alimentación saludable empezaron a hacerlo amigos de amigos y así fui creciendo”, explica. Como consejo para todos los incipientes influencers, Agustina les dice: “No paren, aunque en un mes no sumen ni un seguidor. Yo empecé así. Si es lo que te gusta, sigan haciéndolo. Verán que en algún momento alguien lo va a notar. Siempre hay gente que le gusta ayudar a otros a crecer. Nunca dejen de aprender, buscar, leer y mirar videos para ver si lo están haciendo bien o lo pueden hacer mejor”.

Recuerden, como decía Ben, el tío de Peter Parker en la película Spider Man: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Siempre se dijo que “el futuro es de los jóvenes”. Hoy, ese sentido de la responsabilidad, tecnología mediante, ha hecho que la generación adolescente ya juegue en las ligas mayores, sin esperar a mañana. Y en gastronomía tienen mucho que decir.

Mar del Plata, con un 75% de reservas para iniciar el nuevo año 2020

Fuente: Telam ~ La Asociación Empresaria Hotelera y gastronómica indicó que la mayor llegada de turistas ocurre entre el 30 de diciembre y el 2 de enero.

Mar del Plata tiene reservado el 75% de sus 66.000 plazas hoteleras para la semana del Año Nuevo, indicó hoy la Asociación Empresaria Hotelera y gastronómica (AEHG).

A partir de un sondeo la AEHG precisó que durante la semana del festejo navideño -hasta este jueves- registraron un 50% de ocupación, en un promedio que contempla todas las categorías hoteleras.

Para este fin de semana previo a los festejos de Año Nuevo, tienen reservas que rondan el 55%, aunque como ocurre cada año, la mayor llegada de turistas ocurre entre el 30 de diciembre y el 2 de enero, para cuando las reservas hoteleras ya alcanzaban al 75%.

Desde la entidad señalaron que aún hay consultas y por ello buenas expectativas que estos números mejoren en los próximos días.

La vicepresidenta de la Asociación, Silvia Cerchiara, sostuvo que “la temporada se inicia con optimismo en la ciudad ya que se registran muchas consultas y concreciones para enero y también para el mes de febrero”.

“La expectativa es positiva viendo ya una ciudad que está con visitantes y con una oferta como todos los años en la que el teatro ocupa un rol fundamental, pero también las actividades recreativas, la gastronomía y nuestros balnearios” resaltó.

Cerchiara dijo “esperemos que el clima nos acompañe para poder atraer a mas turistas que muchas veces de manera espontanea deciden llegarse a la ciudad unos días en esta época del año”.

5 DE ENERO, LOS REYES MAGOS LLENAN DE MAGIA LOS BARES PORTEÑOS

La AHRCC, a través de la Cámara de Cafés y Bares -Subcomisión de Bares Notables-, organiza la tradicional Caravana de los Reyes Magos. Esta vez con una temática netamente solidaria y con la magia de siempre. Los Reyes Magos recorrerán un extenso circuito de bares emblemáticos de la ciudad. Salida: 16 hs desde la ex tienda Gath & Chaves (Florida 200).

La Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, a través de la Cámara de Cafés y Bares (subcomisión de Bares Notables), invita a acompañar la tradicional caravana mágica y solidaria de los Reyes Magos; por los Cafés y Bares de nuestra ciudad.

El próximo Domingo 5 de enero a las 16 hs se dará inicio al desfile que partirá de la ex tienda Gath & Chaves (Florida y Perón) como símbolo de lo que muchos porteños vivieron en idéntica fecha en tiempo de su niñez y con el objetivo de seguir alimentando en la actualidad la fantasía y la imaginación en los más pequeños.

Algunos de los cafés y bares emblemáticos que posee nuestra Ciudad, habituales custodios de las costumbres porteñas, serán de la partida en esta nueva edición.

Proponemos a los niños y niñas de ayer y de hoy puedan acercarse a los Reyes para entregarles uno de sus juguetes. Estas donaciones serán entregadas al Hospital General de niños Dr. Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna).

La carroza de los Reyes Magos se detendrá en las “estaciones imaginarias” para que los niños de hoy, tal como lo hicieran su abuelos y padres, disfruten de un momento feliz e inolvidable y tengan la posibilidad de entregar su donación para los internados del Hospital de niños de nuestra ciudad.

El recorrido de la Caravana Solidaria será el siguiente: 16 hs: Salida desde la Ex tienda Gath & Chaves (Florida y Perón); 16.15 hs Confitería London City (Av. de Mayo 591); 16.30 hs Bar Iberia (Av. de Mayo 1196); 17 hs El Gato Negro (Av. Corrientes 1669); 17.30 hs Los Galgos (Av. Callao 501); 18 hs Bar de Cao (Av. Independencia 2400); 19 hs Las Violetas (Av. Rivadavia 3899) y culminando el desfile a partir de las 20 hs en El Viejo Buzón (Neuquén 1100).

Pastelera y celíaca. «Cuando me enteré tardé dos años en volver a sonreír»

Fuente: La Nación – «¿Patricia qué pasó con esta mousse?», le preguntó esa tarde Martín Molteni en un rincón del famoso restaurante Lola, ícono de la gastronomía porteña. A simple vista, la mousse estaba cortada y no hacía falta siquiera probarla, más para un chef experimentado y con la trayectoria de Molteni. Con 22 años, ella estaba a cargo de la producción de postres de la cocina pero ese día estaba mentalmente en otro lugar. Era viernes y, junto a un grupo de amigas, había planificado un fin de semana de descanso en la ciudad de Mar del Plata.

– «Me tengo que ir a Mar del Plata», le respondió con desparpajo.

– «Ok, no hay problema. En cuanto termines tu tarea, te podés ir. Y te recomiendo algo. Hacelo con amor, porque si no cocinás con amor, no te va a salir bien«, aseveró su jefe mientras se daba media vuelta y seguía supervisando todo de cerca.

«En ese momento me di cuenta que me había equivocado. Realmente la mousse había salido espantosa. Yo estaba muy apurada. ¡Me quería ir! Pero decidí cambiar la energía, conectarme con el momento y el resultado fue muy bueno». Patricia Gabriel no lo supo en ese momento, pero había incorporado una de las grandes enseñanzas que aplicaría de allí en más, tanto en su carrera como en su vida personal.

De genes y pasiones

Criada en una familia numerosa -y quizás inspirada por la cocina de su madre-, Patricia se había volcado de lleno al mundo de la gastronomía. Se especializó en pastelería y panadería, consiguió un puesto de trabajo en el prestigioso restaurante Lola, dio clases de panadería y pastelería y cuando creía que su vida estaba ordenada y marchando sobre ruedas, un diagnóstico confirmó una sospecha.

«Fui al médico por un control y, a pedido de mi hermana mayor Mariana, que es celíaca desde chica, me hice los estudios para detectar la enfermedad. Para mi sorpresa, resultó que lo era. Yo jamás había tenido síntomas. Y vivía rodeada de trigo, harina y comiendo pan. Era feliz en ese mundo. En la endoscopia salió que tenía el intestino bastante dañado. Solo lo podía revertir con la dieta. A los 33 años mis estructuras se estaban desmoronando. Quedé en shock».

Cuando llegó a su casa sintió que su vida había quedado en suspenso. ¿Qué iba a hacer ahora? Patricia estaba dando clases de panadería y pastelería en escuelas de cocina. Hacía catering para 100 personas. ¡Y todo con gluten! «Lo que me ayudó fue entender que se trataba de mi salud. Y además tenía un hijo de tres años en ese momento, que dependía absolutamente de mí. No cuidarme podía implicar enfermedades más severas a futuro. Tardé dos años en volver a sonreír».

Eduardo, su marido, apoyo fundamental en su vida.

Su familia y su marido Eduardo especialmente fueron su soporte y contención en esos tiempos difíciles. Patricia decidió cerrar la cocina de su casa donde trabajaba y no cocinar más. Continuó con las clases en la escuela por unos meses más. Pero había cambiado: «pasé de ser una profesora alegre y compinche a otra malhumorada y sin empatía con los alumnos. Hasta que un día hable con la directora de la escuela, le conté lo que me estaba pasando y le dije que así no podía trabajar más. Necesitaba tener una vida libre de gluten para sanar. Abandoné todo lo que me hacía feliz y me dediqué a cuidarme y procesar lo que me estaba pasando. Estaba completamente perdida».

Por su hermana conocía de qué se trataba la dieta libre de gluten. La adaptación fue relámpago. Le costó pero lo hizo. Lo primero que hizo fue reemplazar todos los panificados por galletas de arroz, un producto que ya consumía desde antes. Y el segundo paso fue enfocarse en las carnes, frutas y verduras como fuentes principales de sus platos para el almuerzo y la cena. «Las galletas de arroz me salvaron pero al tiempo ya ni las quería ver. Por eso, hoy lo que le recomiendo a un celíaco recién diagnosticado es tener en el freezer un pan de molde ya cortado para poder hacerse un sándwich rápido -o incluso llevarlo a la casa de un amigo cuando lo invitan a cenar-, preparar tostadas o tener algo para picar con tomate y queso por ejemplo. Es algo que sirve siempre». (Ver receta al pie).

Borrón y cuenta nueva

Comenzó terapia, se dedicó 100% a su hijo y, lentamente, con altibajos, Patricia se abrió a la posibilidad de transitar un nuevo camino. Fueron dos años de un trabajo intenso de introspección que la llevó a aceptar finalmente su nueva condición: era celíaca y así sería por el resto de sus días. «Cuando pude aceptarlo, pude cocinar nuevamente. Después de mucho tiempo sin tocar ningún elemento de la cocina, una mañana empecé a probar recetas de panes con los ingredientes que tenía: harina de arroz, fécula de mandioca y almidón de maíz. Corría 2009 y, si bien había harina de garbanzo, de soja y otras, ninguna tenía el logo. No había nadie que me asegurara que ese producto no estuviera contaminado. No me podía arriesgar. Con lo que sabía, empecé a reelaborar recetas. Al principio todo salía espantoso. Hasta que después de muchos intentos, de prueba y error, finalmente salió el primer pan de molde. Riquísimo».

Ese día recordó las galletitas de la infancia, que su mamá cocinaba con tanto amor para Mariana. Pero que todos querían probar. «Nunca voy a olvidar la enorme lata de galletitas especiales de mi hermana, siempre llena. Para nosotros, sus 4 hermanos, no había nada más rico. Seguramente porque eran una creación de mamá. Las galletitas eran aptas celíaco y mi madre 30 años atrás hacia lo que podía para que mi hermana comiera rico. Desde chica supe que si uno cocina con amor, sea lo que sea que prepare, va a estar rico. Y eso mismo era lo que me había enseñado Martín Molteni en su cocina con la anécdota de la mousse».

La adrenalina de poder expresarse a través de la comida volvió a correr por sus venas. Sintió que estaba comenzando un camino que la llenaría de satisfacciones. Y el boca en boca hizo lo suyo. Le encargaron tortas sin tacc, luego adaptó menús para comensales celíacos y casi sin darse cuenta una tarde estaba grabando su primera aparición en el programa Súper Express de Utilísima. Debutó con unos brownies sin gluten, la receta preferida de su hijo y que Patricia comparte con quien se la pida.

El trabajo siguió llegando. Actualmente Patricia desarrolla recetas para empresas, hace consultorías y asesoramientos, colabora con la Asociación Celíaca Argentina, da talleres y cursos de cocina sin gluten y se mantiene muy activa en sus redes sociales ( @patosingluten). «Me gusta investigar, probar nuevos ingredientes y compartirlos. Soy honesta con mis preparaciones. Nunca voy a mostrar algo que realmente no hice con mis manos. Comer sano, vivir en equilibrio y disfrutar el presente son mis desafíos de cada día».

Un libro del INTA fue elegido como el mejor libro gastronómico argentino del año

Fuente: Infocampo ~ En los premios Gourmand World Cookbook Awards galardonaron a “Alimentos y cocinas regionales de América” como mejor libro de gastronomía presentado este año en el país.

El libro “Alimentos y cocinas regionales de América” publicado por Ediciones INTA fue elegido como mejor libro de gastronomía presentado este año en la Argentina en los premios Gourmand World Cookbook Awards. En él recopilaron los saberes relacionados con los alimentos en el territorio americano, a partir de las múltiples voces que participaron del Primer Foro de Alimentos y Cocinas Regionales de América realizado en Buenos Aires en 2017.

“El libro refleja el desarrollo de un acontecimiento que permitió unir en un mismo espacio a representantes de muchos de los países de nuestra hermosa América”, señaló Claudia Bachur, directora del Foro de Alimentos y Cocinas Regionales de América.

La publicación está enfocada en los productos, las recetas y las historias, al tiempo que prioriza la voz de sus protagonistas, “personas que desde la tierra y la cocina mantienen vigentes los hábitos y las tradiciones que construyen nuestra identidad continental”, apuntó Bachur.

Gustavo Ciuffo, editor del área de publicaciones del INTA, explicó que el libro fue editado en formato papel y digital, “porque apostamos fuertemente por equilibrar los canales de promoción y difusión de nuestras publicaciones”.

“La alta producción intelectual de nuestros técnicos e investigadores hace que el INTA genere un abanico de materiales científicos que, en el caso de los libros, llega a un promedio de 80 por año. Esa cantidad de títulos es muy elevada, aún para empresas y organizaciones que se dedican en exclusiva a la labor editorial”, destacó Ciuffo.

Los premios Gourmand World Cookbook Awards distinguen a los mejores libros de comida y vino del mundo y suelen ser comparados con los Oscar por el periodismo especializado.

La elección del representante argentino fue para el trabajo de Ediciones INTA, que competirá junto con otros títulos seleccionados del mundo en una segunda ronda del certamen. El ganador de los premios se conocerá a mediados del 2020 durante las celebraciones por los 25 años del concurso, a través de un anuncio que se realizará de manera simultánea en China y en París, donde tendrán lugar los principales eventos de esta edición.

Cerveza con agua de mar y palitos de sushi comestibles: nace la ecogastronomía

Fuente: La Nación ~ Primero fueron los sorbetes de plástico y la prohibición de ofrecerlos en tragos y bebidas en toda la ciudad. Al mismo tiempo, varios chefs, entre ellos Francis Malman, Fernando Trocca, Narda Lepes y Mauro Colagreco, anunciaron que retiraban de sus cartas el salmón, por razones ambientales. Y mientras tanto, gracias a iniciativas como la de «la loca del taper», la mujer que va a la heladería con su propio envase para luchar contra el plástico, algunos locales de comida empezaron a premiar o a hacer descuento a quienes lleguen con sus propios contenedores o bolsas. Vasos de café comestibles, agua mineralizada en el propio local y hasta cerveza hecha con agua de mar. Y la lista sigue. No hay dudas de que la gastronomía está en proceso de reinventar sus procesos en pos de la sustentabilidad.

Cerveza de agua de mar

Los clientes se sorprenden. La miran con desconfianza y hasta creen que van a encontrar un dejo salado en esa bebida ambarina. Pero no. Atlántica, la primera cerveza en lata que lanzó Antares no tiene sabor a mar, aunque está elaborada con agua extraída de Punta Mogotes, muy cerca del Faro. «Es una cerveza liviana y cristalina. El agua utilizada proviene de la costa de Mar del Plata, está filtrada y tratada por ósmosis inversa, separando la sal y otras impurezas. El mensaje que queremos dar con este lanzamiento es que debemos usar racionalmente el agua», explica Pablo Rodríguez, uno de los socios fundadores de Antares. A la hora de envasar esta cerveza, que desde ahora pasa a formar parte de la línea estable de la cervecería, se optó por latas de aluminio, también por una razón ambiental. «El aluminio es 100% reciclable, y es un proceso menos dificultoso que el reciclado del vidrio. Además, al ser más liviano, al transportarlo produce menor huella ecológica», agrega Rodríguez.

Algo similar ocurrió en la cervecería cordobesa Peñón del Águila. «A la hora de elegir el envase decantamos por utilizar latas en lugar de botellas, y la principal causa fue la conveniencia ambiental respecto al vidrio, ya que genera menor huella de carbono, menor impacto ambiental. El aluminio es 100% reciclable a diferencia del vidrio, ocupa menos espacio, es más liviano, y más fácil de reciclar y de comprimir», dijo Marcelo Roggio, beer master de Peñón del Águila.

Tazas y palitos de sushi comestibles

La aerolínea de bandera de Nueva Zelanda, Air New Zealand, incorporó hace un mes tazas de comestibles con el objetivo de reducir el uso único de productos plásticos en su servicio en aire y tierra. Después de disfrutar de un café en vuelo, los pasajeros pueden comerse su taza. Se trata de la primera aerolínea en hacerlo, aunque no la última. Y el impacto, no es menor. En la actualidad la compañía sirve más de ocho millones de tazas de café al año. Aunque actualmente los productos utilizados a bordo son compostables, la meta final es erradicar todo tipo de desechos resultantes de los vuelos.

Algo parecido ocurre en Nemuri, un clásico de Belgrano. Allí, los comensales no solo comen el ceviche y el sushi. También los palitos. El local se sumó a la movida que atrae a cada vez más amantes del sushi: los palitos sustentables, biodegradables y. comestibles. Se llaman Ecosticks.

«Este año se talarán 20 millones de árboles para hacer 80 millones de palitos de sushi. Un día recordaremos este siglo como el más inconsciente en la historia de la humanidad. Trabajamos para dejar atrás el uso del plástico y la tala indiscriminada de árboles», explica la página de esta firma certificada como empresa B. Tan rápido se degradan estos palitos, que después de comer el sushi, los comensales se los comen.

Fayer, agua minealizada in situ

Fayer es un restaurante de cocina moderna israelí en Palermo. Su chef, Mariano Muñoz, propone platos de autor sin pretensiones religiosas donde convergen productos y materia prima de la más alta calidad, como la carne de pastura y orgánica, pesca del día, embutidos artesanales y vegetales de estación de productores locales.

Siempre por la línea de la gastronomía sustentable, Fayer dio hace pocos días un paso más allá: se comprometió a reducir el impacto y la huella de carbono del agua envasada y transportada hasta la mesa de sus comensales. Por eso recientemente incorporaron «agua local».

«Se utiliza el agua de red y se mineraliza a través de varios filtros. El resultado es agua potable con o sin gas. Antes llegaba un transporte con cajones de agua que ocupaba espacio, tiempo y finalmente contaminación porque el agua venía embotellada en recipientes de plástico y vidrio», explican.

Después de la prohibición de los sorbetes, la gastronomía busca opciones para volverse «más verde»

Fuente: Clarin ~ Una escena tan cotidiana como pedir un trago en un bar y recibir la bebida sin sorbete desencadenó toda una serie de cuestionamientos, tanto por parte de locales gastronómicos como de clientes. “No hay sorbete pero me dan la gaseosa en vaso de plástico, ¿cuál es la diferencia?”, se quejaron algunos consumidores. Mientras que los gastronómicos más conscientes empezaron a pensar estrategias para volverse “más verdes”.

Por moda, por marketing o por voluntad, después de la prohibición de los sorbetes, los comercios de la Ciudad de Buenos Aires están implementando procesos para ser menos contaminantes. Hay desde cervecerías que se volvieron un punto de reciclaje abierto a toda la comunidad, pasando por restaurantes que diseñan su carta en función de las verduras de estación, hasta locales que instalaron paneles solares para abastecerse en forma sustentable.

Una de las prácticas más inéditas pasó por Antares. La compañía con más de 20 años en el negocio de la cervecería artesanal creó una cerveza hecha a partir de agua de mar. Se llama Atlántica y es una rubia que rinde tributo a los primeros cerveceros artesanales del país, quienes elaboraban sus recetas con materias primas que tenían disponibles. En este caso, se usó agua de la Costa Atlántica, de Mar del Plata.

“En vistas a que el agua potable es un recurso escaso, esta cerveza piensa en el presente y futuro, abriendo un camino hacia la toma de conciencia respecto del uso que hacemos de los recursos naturales”, explicaron desde la empresa. El agua de mar está filtrada y tratada por ósmosis inversa, separando la sal y otras impurezas.

Pero además de esta cerveza impensada, en Antares convirtieron sus locales -de la Ciudad de Buenos Aires y del resto del país- en centros de recepción de cualquier tipo de lata. En los negocios de la firma las prensan y después entregan al Hospital Garrahan u otras instituciones con el fin de que recauden fondos. También, los vecinos pueden acercarse con sus latas para que sean compactadas y luego recicladas.

El packaging de los objetos suele ser redundante, absurdo y también irresponsable. En la Ciudad, son cada vez más los comercios que empiezan a interiorizar esa idea. Y en las vidrieras o puertas de los comercios se ven carteles que dicen así: “Si venís con tu tupper o tu bolsa y reducís el packaging, tenés un 5% de descuento en tu compra para llevar”.

La diseñadora Dafna Nudelman, más conocida en las redes como “la loca del taper”, suele destacar estas iniciativas. Por ejemplo, la de una heladería de Mendoza que se hizo famosa por ofrecer un 10% de descuento para quienes llevaran su propio envase y evitaran el uso del recipiente de telgopor.

También, en los últimos meses, escribió: “Me encanta la movida de ferias con foodtrucks pero odio llenarme de basura descartable: platito, cubiertos y vasos de plástico”. En ese sentido, en el predio del Patio de los Lecheros, en Flores, escucharon y algunos puestos de comida ya entregan vajilla retornable.

Muy cerca de ahí, sobre Pedro Goyena, en Caballito, la rotisería La Vuelta tiene una promoción de un postre gratis para quien lleve su tupper. Parecido ocurre en el restaurante Casa Munay, de Palermo, donde ofrecen descuentos por llevar recipiente propio; o en Retiro, en De los Frutos, donde no tienen problema en entregar desde un wrap hasta una ensalada en tupper, y cobrar más barato por eso.

Las cartas de los restaurantes porteños también están en transformación. Ahora son pensadas según los ingredientes disponibles, respetando la estacionalidad de los productos. Por otra parte, todos los locales gastronómicos de la Ciudad deben cumplir con una normativa ambiental que incluye la correcta separación de residuos.

El año pasado se lanzó una guía para “Bares conscientes” y se trató de una iniciativa del pub Temple Bar junto con la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno porteño. “Los bares generan gran cantidad de residuos orgánicos y reciclables junto con otros que requieren de un manejo especial. Por ello, el sector es un actor clave para acompañar a la Ciudad a alcanzar sus objetivos de reducción de disposición de residuos”, dice el manual.

En el documento también se cita el caso de The Temple Bar, que recurrió a la asociación civil +Oxígeno para hacer un diagnóstico sobre la separación de residuos en sus locales. El primer resultado fue mediocre: sólo el 3 % de las bolsas de reciclables estaban limpias. Es decir, el 97 % de sus reciclables estaban contaminados. Después de seis meses de trabajo, llevaron ese 3 % a 83 %, y hoy son un ejemplo para el resto de los negocios comerciales.

Cuál es el origen del pan dulce y por qué es el dulce navideño predilecto

Fuente: La Nación / BBC ~ Los emigrantes italianos llevaron la receta de ese bizcocho en Sudamérica a mitad del siglo XX y hoy Perú y Brasil son, después de Italia, los países que más consumen ese postre durante las festividades.

Con o sin pasas de uva, con frutas confitadas o con chispas de chocolate, ese bizcocho y su típica forma abovedada constituyen un elemento esencial en las mesas de Europa y Sudamérica durante la celebración de la Navidad y de Año Nuevo.

Pero, poco se sabe sobre su origen, a parte de su proveniencia italiana.

Según una de las leyendas más populares en Italia, el inventor de uno de los postres más característicos de la tradición gastronómica de ese país sería Toni, un pinche de cocina del duque de Milán Ludovico Sforza, llamado «Il Moro», al final del siglo XV.

En la víspera de Navidad de 1495, la corte de Sforza estaba celebrando un copioso banquete. En la cocina, el chef estaba atareado con la preparación de distintos manjares y le pide a su joven pinche, Toni, que controle el horno donde se están cocinando unos bizcochos enormes, que serán el postre al final de la cena del duque.

Toni, sin embargo, agotado por el trabajo, se duerme unos minutos y los bizcochos se queman.

El joven cocinero, temeroso de la reacción del jefe de cocina y de los invitados ansiosos por comer, decide sacrificar la masa de levadura que había guardado para su pan de Navidad.

La trabaja con harina, huevos, azúcar, pasas y fruta confitada, hasta obtener una masa suave y muy fermentada, que hornea y sirve en el banquete.

El resultado es un éxito rotundo y Ludovico Sforza decide llamar a ese dulce «el pan de Toni», en homenaje a su creador.

Luego, con los años, «el pan de Toni» se popularizaría en toda Italia con el nombre de «pan dulce».

Pero, ¿qué hay de verdad detrás de esta leyenda?

«Absolutamente nada», afirma Massimo Montanari, profesor de Historia de la alimentación de la Universidad de Bolonia, en Italia.

«Se trata de una de las tantas fake news que circulan alrededor del origen de muchos productos gastronómicos».

El origen medieval de los «panes de las fiestas»

Según Montanari, hay que distinguir entre dos categorías: los productos que tienen una fecha certera de nacimiento y un inventor claro y los que no.

En la primera categoría se sitúa, por ejemplo, el «pandoro» (que en el dialecto véneto quiere decir «pan de oro»), cuya receta fue registrada en la oficina de patentes en 1894 por el pastelero de Verona Domenico Melegatti.

La del pan dulce, en cambio, es una receta de la tradición colectiva y por lo tanto no es posible definir con absoluta exactitud su lugar y fecha de nacimiento.

Sin embargo, explica Montanari, sí es posible reconstruir el árbol genealógico del pan dulce y remontar hasta sus antepasados medievales: los «panes dulces» o «panes de las fiestas», o sea, panes a los que se le añadía azúcar, pasas de uva o especias y que se consumían durante la celebración de festividades importantes, como la Navidad.

Efectivamente, uno de los primeros documentos que atestan la existencia de estos panes dulces es un manuscrito conservado en la Biblioteca Ambrosiana de Milán que se remonta a la década de 1470.

Su autor, Giorgio Valagussa, quien era el preceptor de los duques Sforza, describe lo que llama el «Ritual del leño» que se celebraba en esa corte.

Según el texto de Valagussa, la noche del 24 de diciembre se colocaba un gran tronco de leña en la chimenea y se servían grandes panes de trigo azucarados.

El jefe de la familia servía una porción a todos los invitados, manteniendo una para el año siguiente como señal de continuidad.

«Por un lado, había un elemento de conexión con el producto básico de la alimentación cotidiana, el pan, y por el otro había ingredientes y especias que los hacían ‘preciosos’, según el gusto de la época medieval o del Renacimiento», añade Monatanari, autor de varios libros sobre el origen de algunos de los platos más icónicos de la gastronomía italiana.

Y si bien la relación entre el pan dulce y la ciudad de Milán es innegable, no se puede decir que sea exclusiva, ya que también en otras partes del norte de Italia hay registro de costumbres parecidas.

Pero es a principios del siglo XX cuando el consumo de pan dulce durante las fiestas se popularizó en todo el país europeo, gracias también a las innovaciones introducidas por Angelo Motta, un emprendedor panadero milanés.

En 1919, Motta decidió agregar levadura a la receta tradicional -la masa tiene que leudar durante más de 30 horas antes de ser horneada-, y envolvió la masa en un papel de horno especial, que le daba su forma abovedada alta en lugar de la forma aplanada clásica anterior.

La receta de Motta fue adaptada alrededor de 1925 por otro panadero, Gioacchino Alemagna, quien también dio su nombre a una marca popular que todavía existe en la actualidad.

La dura competencia entre los dos panaderos significó el comienzo de la producción industrial de pan dulce, que con los años se ha impuesto como uno de los productos más presentes en la mesas de los italianos.

El desembarco en Sudamérica

En el país europeo se vendieron en 2018 casi 42.000 toneladas de panetones, según datos de la patronal Unione Italiana Food.

Pero el éxito de este postre superó hace tiempo las fronteras de Italia y se ha impuesto como tradición navideña también en varios países sudamericanos como Brasil, Argentina, Uruguay y Perú, gracias a los millones de emigrantes italianos que entre el final de siglo XIX y la mitad del siglo XX cruzaron el Atlántico en busca de oportunidades en Sudamérica.

Como Pietro D’Onofrio, un emigrante del sur de Italia que se asentó en Perú, donde fundó la empresa de helados que todavía lleva su nombre.

Pero fue su hijo Antonio quien realizó, en los años 50, un acuerdo con la firma Alemagna de Milán para la producción y la venta del pan dulce en Perú con la marca D’Onofrio.

«Este año los peruanos consumiremos más de 35 millones de unidades», comenta Ricardo Bassani, director del negocio de confitería de Nestlé Perú, dueña desde 1997 de la marca D’Onofrio y de otras tres firmas de pan dulce en el país.

«Los peruanos somos de los que más comemos este bizcocho. Nuestro consumo anual es de 1,1 kg por persona, lo que nos coloca como el segundo país que concentra el mayor consumo, solo después de Italia», agrega el ejecutivo, quien calcula en US$200 millones el valor del mercado del pan dulce en Perú.

Después de Italia y Perú, el país donde más pan dulce se consume es Brasil, con unos 440 gr per cápita anual.

Y brasileña es la empresa que más panetones produce en el mundo: Bauducco.

Fundada en 1952 en Sao Paulo por otro emigrante italiano, Carlo Bauducco, la empresa tiene más de 6.00 empelados entre Brasil y EE.UU., una capacidad productiva de más de 300.000 toneladas al año y una facturación de más de US$700 millones.