Los nuevos 5 bares escondidos que hay que conocer sí o sí en Buenos Aires: solo entran «entendidos»

Fuente: Cronista ~ La Ciudad Autónoma de Buenos Aires está llena de bares temáticos o con modalidades «speakeasy». Siempre está bueno tener la experiencia divertida de ir a uno de estos con amigos o con tu pareja.

En Buenos Aires podemos encontrar restaurantes y bares temáticos con tendencias muy particulares que le dan identidad y se diferencian totalmente del resto; se trata de auténticos espacios que proyectan plenamente lo que ofrecen.

Cuando hablamos de arte culinario no sólo hablamos de la comida, sino de una experiencia completa que incluye otros factores relacionados al mundo de los sabores y las emociones. Es que la ciudad tiene una gran variedad de propuestas, algunas clásicas o típicas de barrio; otras más elegantes.

Los bares temáticos no son algo nuevo, pero en los últimos años alcanzaron un vuelo creativo que los transformaron en una opción ideal para una salida con amigos, pareja o familia.

The Hole Bar

The HOLE Penitentiary Bar es un bar miembro de The Hidden Group inspirado en la mítica prisión de Alcatraz. Inaugurada en San Francisco, Estados Unidos, en 1934, la cárcel albergó a los reos más famosos del siglo XX. Después de 29 años cerró sus puertas.

Cuenta con una carta de tragos premium y cócteles diseñados por bartenders reconocidos, The Hole recrea aquella vieja prisión, con celdas en sus dos pisos. Un guardia dentro de un habitáculo, con apenas una ventana enrejada, abre la puerta metálica, desgastada. A continuación se cierra y te recibe un descontrolado oficial penitenciario que te recuerda que la prisión, ahora, se convertirá en tu hogar.

Aparece un Cadillac estacionado, carteles en la pared ofreciendo una recompensa de 10 mil dólares por capturar a Al Capone, uno de los presos más famosos de la época. A un lado, otro que firma: «se busca», haciendo referencia al atracador de bancos John Dillinger.

Horarios y ubicación

  • Armenia 1743, Palermo.
  • Abre de martes a sábados de 20 a 04 hs.
  • Reservas por este link.
  • Instagram: @thehole_bar

Uptown BA

Se ingresa a través de una escalera que simula ser una boca de subte, ya que el bar consiste en una réplica exacta de una estación de Nueva York. Después de cruzar el molinete se abren las puertas de un vagón y llegás a un salón.

Ambientado con música pop y electrónica, y con muchas otras salas para recorrer. Esta inspiración también es llevada a la carta, puesto que los tragos y los platos proponen un recorrido por los barrios icónicos de La Gran Manzana. En las redes sociales abundan las imágenes de personas que visitan Uptown, ya que es muy intagrameable.

Desde su inauguración en 2017, el bar no paró de crecer y personas de todo Buenos Aires se acercan a este punto de la Ciudad para conocerlo. Todas las noches que abre se arman unas largas filas para poder ingresar al lugar.

Horarios y ubicación

  • Arévalo 2030, Palermo.
  • Abre de martes a sábados a las 20 hs. Martes cierra a la 01, miércoles a las 02, jueves y viernes a las 03, y los sábados a las 04 hs.
  • Reservas por este link.
  • Instagram: @uptown.ba

Airport Palermo

La particularidad de este emprendimiento gastronómico es que está ambientado como un simulador de avión, te atiende una «azafata» y en su terraza habita un Aero-45: una aeronave que voló en Checoslovaquia en medio del conflicto bélico.

Cuenta con una gran terraza decorada bajo la temática aeroportuaria: garrafas que parecen bombas, partes de avión desperdigadas, elementos de camuflaje y en enero incorporarán incluso una antena. El avión se complementa con esta gran ambientación; además, hay un sector vip para seis personas donde los asientos son butacas como si fueran las de primera clase.

La comida viene en las típicas bandejas que se usan en los vuelos y ese espacio hasta cuenta con ventanas de un avión. Y su carta tiene tragos de autor que llevan el nombre de una capital con su respectivo aeropuerto.

Horarios y ubicación

Kenya Rooftop

Kenya es una joya escondida en la gran ciudad. Se encuentra ubicado en el Rincón de Milberg y su ambientación parece sacada de la película El Rey León: con un árbol mágico en medio de la terraza y un mural de un león.

Además de ser un lugar instagrameable, e ideal para tener una velada por la noche; ofrece una carta muy amplia para todos los gustos. Tienen carnes, opciones vegetarianas y platos aptos para celíacos; los más pedidos son kebabs de cerdo, las hamburguesas de ojo de bife, el salmón rosado con cabutia, el crepe de salmón y puerro, carne hecha al horno de leña y una gran variead de sándwiches.

En cuanto a los tragos, hay cerveza tirada y tragos de autor muy ricos que te llevan a un safari en la Sabana. Por último, lo que no puede faltar, el postre, entre los que se destacan el volcán de chocolate, cheesecake y las clásicas frutillas con crema.

Horarios y ubicación

  • En el Shopping Remeros Plaza, Av. Sta. María de las Conchas 4711, Tigre.
  • Abierto de miércoles a domingo a partir de las 12 hs.
  • Reservas al: 011 15-4023-2555
  • Instagram: @kenya.rooftop

OH No! Lulu

Homenaje a la cultura tiki: la propuesta de OH No! Lulu, es un mix ideal entre excelente gastronomía, un ambiente relajado y toda la onda para pasar un buen rato tanto en pareja como con amigos. Ni bien uno entra, se ve todo el ambiente súper decorado y te transportan a Hawaii.

Con Ludovico De Biaggi como bar manager, vas a encontrarte con muchos tragos riquísimos, exóticos y con los vasos más locos que existen. Además su cocina hawaiana se combina con toques asiáticos e internacionales que te genera agua a la boca de solo ver la carta.

Horarios y ubicación

  • Aráoz 1019, Palermo.
  • Martes a domingos, a partir de las 20hs
  • Seguilos en Instagram: @ohnolulutikibar
  • Reservas al +54 9 11 2723-3357

Barras circulares. Las nuevas protagonistas de bares y restaurantes porteños

Fuente: La Nación ~ Reformulan la dinámica de servicio y proponen un vínculo más cercano entre cocineros, bartenders y comensales.

“A esta hora está todo lleno… solo me queda lugar en la barra”. Más de una vez el comensal que cae sin reserva y en hora pico al restaurante o al bar se encuentra con esta contrapropuesta a su necesidad de almorzar, cenar o tomar un trago en una mesa. Formulada con esas palabras, sin cariño, relega a esos asientos (habitualmente altos) al lugar de lo indeseable, casi como si sentarse frente al barman y al personal de servicio que trajina en ese espacio fuese una vivencia cercana al destierro.

Hasta ahora, la experiencia de sentarse a la barra solo era bienvenida –y hasta solicitada– por muchos cultores de la coctelería y por aquellos solitarios que encontraban allí un interlocutor más o menos atento con quien compartir la velada. Pero algo está cambiando en la gastronomía porteña y la fisonomía de algunos de sus establecimientos más trendy da cuenta de ello. Cada vez son más los restaurantes y bares que ponen a la barra en el centro de la escena, organizando su servicio en torno a este espacio que ahora, en vez de estar relegado a un costado cuando no al fondo, se cierra sobre sí mismo en el centro del salón.

Bartenders en el ring

Cochinchina, la barra más trendy de Palermo
Cochinchina, la barra más trendy de PalermoRodrigo Nespolo

Si bien es cierto que nadie inventó nada nuevo (basta recordar al desaparecido y palermitano de la primera hora Casa Cruz con su pequeña barra circular que recibía al recién llegado), estas barras centrales 2.0 no solo ofrecen un espacio para que el comensal se siente, beba y coma, sino que también contienen a la cocina o a la mayor parte de ella.

Anchoíta, en el barrio de Chacarita –hoy uno de esos restaurantes porteños donde hay que hacer reserva con semanas de anticipación–, sorprendió desde su apertura en 2018 con una enorme barra que se cierra sobre sí misma, de forma ondulante e irregular, delimitando espacios para pequeños grupos de comensales. En el interior de la barra se encuentran los fuegos, literalmente: allí se cocinan los platos a la vista de quienes asumen el rol de espectadores.

Porque, al menos en parte, de eso se trata. De proponer una experiencia gastronómica en la que bartenders y cocineros trabajan en una involuntaria performance de la que el comensal es espectador.

“Con Cochinchina lo que quisimos hacer es un bar donde el foco está puesto en la barra”, cuenta Inés de los Santos, reconocida bartender y artífice de Cochinchina, una de las aperturas más interesantes de la pospandemia palermitana. “Siempre me gustó el boxeo –cuenta–. Me gusta ver boxeo, y me gusta lo que genera el ring: esa cosa de un espacio oscuro que en el medio tiene un cuadrilátero iluminado en el que los movimientos de los boxeadores son como una especie de coreografía. Y con la barra central gigante de Cochinchina quise simular ese cuadrilátero y lo que generan los boxeadores”.

Cochinchina tiene capacidad para 160 comensales en su planta baja, pero los asientos más atractivos son los 30 que se encuentran en torno a ese enorme cuadrilátero en el que unas 9 personas (6 bartenders y 3 runners o asistentes) sacan cada noche unos 700 a 800 cocktails, y los platos que los acompañan.

Como es de suponer, la organización necesaria para garantizar el buen funcionamiento de una barra central es clave. “Requiere un nivel de profesionalismo, limpieza y organización muy alto”, advierte de los Santos. “No podés hacer las cosas a medias –agrega–, porque el cliente está todo el tiempo mirando todo. Nuestras heladeras, por ejemplo, tienen puertas de vidrio y luz adentro para que se vea cómo están organizadas”.

Mano a mano

La barra circular como epicentro de la dinámica del bar o el restaurante requiere de un personal con vocación de servicio y una buena capacidad de relacionarse con el comensal. Así, quien cocina o prepara un cocktail detrás de la barra debe poder dar respuesta a la curiosidad de quien se encuentra sentado adelante, y que no solo mira, sino que también pregunta, consulta, da charla.

Ese fluido vínculo barra de por medio es visible en Marti, el más reciente proyecto gastronómico del chef Germán Martitegui, que tras cerrar su estructurado y formal Tegui –ícono del fine dining porteño– abrió en Recoleta un restaurante donde la barra ocupa la totalidad del salón. “Es una gran barra donde los cocineros vamos hablando con los clientes, donde hay mucho contacto y en un ambiente muy relajado”, decía Martitegui al describir Marti, en la previa a su apertura.

Ver la preparación de platos propios o ajenos es uno de los atractivos de Marti; otro es la dinámica que se da en esa enorme barra rectangular, en la que la conversación circula en todos los sentidos.

Es que quizás lo que realmente se encuentra en el fondo de estas barras centrales es la propuesta de reformular el vínculo entre quienes brindan un servicio y quienes lo reciben. Esto también queda claro en Himitsu Kichi, en Palermo, un nuevo restaurante de gastronomía japonesa enrolado en la modalidad omakase, en la que es el sushiman quien dispone lo que llega al plato de cada comensal.

“Si bien el concepto de barra japonesa de sushi no es nada nuevo, lo que quise fue adaptarme al punto de vista de Esteban [Leira, el itamae del restaurante] que era, por un lado, que el comensal pudiera ver todo lo que pasa en la barra, y por el otro, abandonar esa sensación de jerarquías que existe en las barras tradicionales entre itamae y comensal”, explica Ela Del Carmen, diseñadora de la arquitectura en Himitsu Kichi.

“Queríamos que el plato fuese presentado a la misma altura –agrega–. Porque en las barras tradicionales lo que pasa es que el itamae da una sensación de estar más arriba y lo que hace es ‘bajar el plato’ para presentarlo. Lo que queríamos era romper con eso para que estuviera todo en un mismo nivel”.

Desde el mismo diseño de la barra (y en forma similar a la de Anchoita) se alienta no solo esa horizontalidad entre cocinero y comensal, sino también cierta vinculación entre distintos grupos de visitantes, a medio camino entre la mesa individual y la comunitaria. “Al ser una barra con una figura irregular podés llegar a tener a alguien al lado, pero el espacio fue pensado para que no fuera invasivo. Si te sentás en los vértices podes hacer tu propio círculo personal”. En definitiva, concluye Ela Del Carmen, “la barra invita a la conversación, pero al mismo respeta la privacidad”.

Café de especialidad: ¿Por qué es la bebida favorita de los centennials?

Fuente: Perfil ~ Un experto, Nicolás Artusi, nos explica el fanatismo de los más jóvenes. También, por qué comienza una nueva era para la bebida más sofisticada y urbana de hoy.

En 2014, el periodista Nicolás Artusi lanzó el libro “Café” (Planeta), en el que realizaba un minucioso y atrapante “racconto” de la historia de esta bebida desde Etiopía hasta el auge de Starbucks. Y aunque podría pensarse que es una gran guía para aprender sobre el mundo cafetero y sus tendencias, en ocho años las cosas han cambiado mucho. El contenido de aquel primer título sigue siendo vital, pero hay muchos términos, tendencias y conceptos nuevos que se han sumado a este mundo. Aunque es una de las bebidas más antiguas que existen, sin embargo el café sigue “aggiornandose” año tras año, demostrando que siempre hay más por investigar (y catar) en su ruta. Como prueba, basta el nuevo título de Artusi, “Diccionario del café”, con varias entradas que en 2014 no hubieran existido. “Cuando escribí mi primer libro, en Argentina recién se estaba empezando a conocer el café de especialidad y se hablaba de la tercera ola del café. Hoy se habla de la cuarta y el café ‘de especialidad’ es un commodity para todas las cafeterías que inauguran”, describe al autor.

Nicolás Artusi

El gran ganador

El de “especialidad” es sin duda uno de los crecimientos más importantes en estos años. Se refiere a un café que está en su punto máximo de calidad según las características propias de su origen, y es aquel que recibe un puntaje de más de 80 puntos sobre 100 en pruebas realizadas por las distintas organizaciones que lo evalúan. Usado por primera vez en 1974 en un artículo de la revista “Tea & Coffee Trade Journal”, debió pasar casi medio siglo para que el término anclara en nuestro país. Pero una vez que lo hizo, la expansión fue colosal. Si bien no hay datos concretos, se estima que en los últimos años abrieron entre 300 y 350 cafeterías de especialidad. Y aunque Palermo nuclea la mayor cantidad por metro cuadrado (hay cuadras que tienen hasta tres juntas), el fenómeno se extiende a toda la ciudad de Buenos Aires y también a otras urbes cosmopolitas del país, como Rosario o Mar del Plata.

Elaboración del café

Como en toda tendencia, es probable que en algún momento el mercado se sature y comience un camino de depuración. “Seguramente habrá un proceso darwiniano de supervivencia del más apto”, pronostica el periodista. Pero por ahora, estas cafeterías cancheras, donde la taza llega con “arte latte” y el estilismo justo para subir a Instagram, son sobre todo el lugar de pertenencia de los “centennials”, aquellos jóvenes nacidos del 2000 en adelante. “Ellos se incorporaron al mercado del café desde muy chicos. Es una generación que lo conoció como consumo juvenil o contemporáneo, sin el prejuicio de que era una bebida para viejos”, apunta Artusi. Los centennials fueron los que migraron sus reuniones de McDonald’s a Starbucks, y que en los primeros días de la apertura de esta compañía en el Alto Palermo fueron capaces de esperar horas en fila para tomar su primer “caramel macchiato” en vaso descartable.

Diccionario del Café

Otro punto que explica su veloz ascenso es la idea de que el café es un lujo posible. “Acá un café muy bueno y uno muy malo cuestan lo mismo, unos $ 220, un dólar. Es muy democrático en su acceso, porque por ese precio podés disfrutar de una experiencia urbana, sofisticada y cosmopolita durante una hora, hora y media, conversando, leyendo o mirando tus redes”, desarrolla el especialista. Además, a diferencia de sus padres, estos chicos comprendieron que tomar café puede ser placentero y seguir una idea de excelencia. Según Artusi, mientras antes uno entraba en un bar, hacía el gesto para pedir el café y tomaba lo que le trajeran, poniéndole bastante azúcar para tapar su gusto, hoy hay un mundo de sabores a disposición del cliente, de los más variados orígenes y estilos. Algo que está muy en sintonía con estos tiempos, “una época de exploración de experiencias epicúreas”.

Y una nota extra sobre el café de especialidad: se toma tibio, porque es la manera de apreciar mejor los aromas y sabores. De servirse tan caliente como en los bares más tradicionales porteños, se corre el riesgo de quemarse o aplanar la complejidad que posee esta infusión. “El café se prepara a una temperatura máxima de 96 grados, y luego hay que dejarlo enfriar unos segundos para tomarlo. Se calcula que la temperatura ideal son 66 grados”, ilustra el especialista, no en vano reconocido como “sommelier de café”. Esa graduación, comparada con el paladar tradicional de los argentinos (sobre todo los de 40 para arriba), resulta “tibia”.

Café Dalgona

En plena navegación

Lo que también cambió en estos últimos años fue el traspaso de la Tercera Ola del café a la Cuarta. Mientras la Primera Ola estuvo caracterizada por la comercialización masiva de la bebida, su adopción en las dietas cotidianas de Occidente y la aparición del café instantáneo; la Segunda tuvo que ver con la creación de pequeñas cafeterías, primero en los Estados Unidos y después en otros países, que tomaron como inspiración las preparaciones italianas y divulgaron la idea del café gourmet. La Tercera, en tanto, comenzó en el siglo XXI y se caracteriza por la revalorización del grano como materia prima natural, considerando al café como un producto artesanal que lo aleja de la interpretación de mercancía.

Café latte.

¿Y de qué se trata entonces la Cuarta Ola? De poner el foco en la producción responsable: el cultivo orgánico, el cuidado del planeta, la sustentabilidad. “La producción del café fue bastante depredadora del ambiente. Hoy hay muchas empresas invirtiendo para cuidar el ecosistema cafeterial, porque se cree que con el cambio climático en unos 80 años podría empezar a escasear”, apunta Artusi. Así, esta ola se enfoca en cuidar el fruto y la tierra para prevenir que no nos quedemos sin café en algunas décadas.

Granos de café

En cuanto a los consumidores, hay un claro camino a mejorar la calidad del café que se consume, no solo afuera, sino también en casa. “En 2014 en los supermercados no se conseguía café que no fuera torrado, de los que tienen un agregado artificial de azúcar. Hoy esas mismas marcas siguen vendiendo el torrado, pero tienen por lo menos una variedad de café tostado natural sin azúcar”, detalla el periodista. Además, en estos últimos años, por primera vez en la historia se vendieron para uso doméstico más cafeteras de tipo espresso (incluyendo a las de cápsulas) que de filtro. “Ahora la gente que tiene la inquietud de tomar café en su casa descubrió que puede prepararse un espresso”, apunta el especialista, que recomienda a los amantes de esta infusión tener más de un método de cafetera, para poder ir probando distintos estilos.

Consultado sobre a qué se debe que una bebida milenaria siga creciendo en público y ofreciendo novedades, sumamente viva en cuanto a tendencias (algo que no sucede con otras con tanta historia, como el té), Artusi ensaya la idea de que el café tiene que ver con el intelecto y la productividad. Y así, a medida que avanzan las ideas y el pensamiento humano, es lógico que el café también progrese a la par. “Es una bebida tónica, cerebral, estimulante, que muchas veces se usa para escribir, estudiar, componer, trabajar. No podría ser de otra manera”, sintetiza.

Reconocimiento a los Bares Notables de la Ciudad

Fuente: La Ciudad Avellaneda ~ La Ciudad distinguió a los 75 bares, cafés, confiterías y billares notables por su trayectoria y el aporte al patrimonio cultural de la Ciudad.

El Ministerio de Cultura de la Ciudad distinguió con a 75 bares notables por su trayectoria, por su aporte al patrimonio cultural de la Ciudad y especialmente por el esfuerzo con el que afrontaron los tiempos de pandemia.

El evento se desarrolló ayer martes 14 de junio, a las 17 horas, en el Salón Dorado del edificio La Prensa (Avenida de mayo 575) y contó con la presencia del ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro, el subsecretario de Políticas Gastronómicas, Hector Gatto, el legislador porteño y presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura, Roy Cortina, la legisladora porteña y vicepresidenta de la Comisión de Cultura de la Legislatura, Cecilia
Ferrero, el secretario general de la Comisión de Patrimonio Histórico Cultural de la ciudad de Buenos Aires, Emiliano Michelena y representantes de la Cámara de Bares Notables y responsables de los Bares Notables.

Los Bares Notables cumplen un rol fundamental en la conservación del patrimonio histórico y cultural de la Ciudad y no fueron ajenos a las consecuencias sufridas por la pandemia, contexto en el que para aliviar la situación, el Gobierno de la Ciudad brindó medidas de apoyo y acompañamiento durante los años 2020 y 2021. Entre ellas: subsidios a través del Fondo Metropolitano de las Artes para 43 bares en 2022 y para 30 en 2021; modificación de
la Ley de Ingresos Brutos actualizando la base imponible; más espacio en la vía pública a través de la incorporación de decks y mesas en la vereda; la incorporación de los Bares Notables al protocolo de Espacios Culturales Independientes que los habilitó para programar actividades artísticas.

Enrique Avogadro, Ministro de Cultura de la Ciudad, comentó “Los Bares Notables son referentes ineludibles de la historia y la actividad cultural y social de cada uno de los barrios.

Quiero felicitarlos por su esfuerzo y compromiso en sostener cada uno de ellos que forman parte de nuestra historia. La pandemia nos mostró crudamente cómo la cultura es un motor de desarrollo económico, cómo se ven afectados miles de recursos y puestos de trabajo.

Queremos que esta experiencia no pase desapercibida y por el contrario nos aboquemos a crear más estímulos para que esa rueda no para de girar”.

Por su parte Pablo Durán, representante de la Cámara de Bares Notables, mencionó que “los bares son las chimeneas sin humo de la ciudad, son la vida misma. Muchas situaciones se viven todos los días en sus mesas: son el día que empieza cuando se levantan las persianas y son ni más ni menos que nuestra identidad, patrimonio indiscutible de nuestra ciudad. Este momento que es como un volver a empezar después de la pandemia; y este
reconocimiento es un mimo al alma, una hermosa caricia”.

“Desde la Ciudad estamos para hacer visibles las historias y todo el trabajo que sucede en cada Bar Notable, la gastronomía es el mayor empleador por metro cuadrado en Buenos Aires”, dijo Héctor Gatto, subsecretario de Políticas Gastronómicas.

Como actores fundamentales en la cultura y en la cotidianidad de la Ciudad, recibibieron dicha distinción: Bar 9 de Julio, Bar O, Bar Bidou, Bar De Cao, Bar del Alvear Palace Hotel, Bar del Glorias, El Colonial, El Federal, Iberia, Lavalle, Oviedo, Quintino, Seddon, Sur, Boston City, Británico, Café de García, Café de la U, Café de los Angelitos, Don Juan Bar, La Poesía, Café Margot, Montecarlo Bar y despensa, Café Olimpo, Museo fotográfico, Café Roma, Roma del Abasto, Café San Bernardo, Café Thibon, Café Tortoni, Caffe Tabac, Casa Watson, Celta Bar, Claridges’s Bar, Confitería La ideal, Confitería Saint Moritz, El banderín, El buzón, El Coleccionista, El Estaño, El Faro, El Gato negro/Don Vitoriano, El hipopótamo, El progreso, El Querandí, El símbolo, El Tokio, El viejo buzón, Esquina Homero Manzi, Florida Garden, Hotel Savoy Lobby bar Imperio, La academia, La Biela, La buena medida, La Embajada, La esquina de Aníbal Troilo, La Farmacia, La Flor de Barracas, La Giralda, La perla, La Puerto Rico, Las Violetas, Le Caravelle, London City, Los 36 billares, Los galgos, Los laureles, Mar azul, Miramar, Ocho esquinas, Paulin, Petit Colón, Stylo Café, The Brighton y Varela Varelita.

La importancia del Café en la vida de los porteños se celebra en el encuentro FECA

Fuente: FEHGRA ~ La Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) de la Ciudad de Buenos Aires impulsa la Semana FECA, que busca promocionar y divulgar la diversidad de cafés porteños. Hasta el 12 de junio hay promociones, descuentos y un gran evento de cierre. Participan más de 300 cafeterías destacadas.

Desde el 6 al 12 de junio se lleva a cabo en la Ciudad de Buenos Aires la Semana FECA, propuesta impulsada por Francisco Miranda desde la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC). Se trata de una iniciativa organizada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción a través de la BA Capital Gastronómica con el objetivo de potenciar la actividad económica por medio del desarrollo gastronómico porteño desde la generación de empleo y la promoción turística.

Esta actividad involucra a más de 300 cafeterías, incluidas en el Mapa de Café, que brindan promociones y descuentos a sus visitantes durante toda la semana.

La presentación se llevó a cabo el 6 de junio, encuentro en donde se desatacó la importancia de los cafés en la vida de todos los porteños. Participaron el ministro de Desarrollo Económico y Producción, José Luis Giusti; el ministro de Cultura, Enrique Avogadro; el subsecretario de Bienestar Ciudadano, Héctor Gatto; el senador Martín Lousteau; y el secretario de UTHGRA Sección CABA Dante Camaño.

Por la AHRCC estuvieron presentes Daniel Prieto, presidente, Gabriela Akrabian, vicepresidente 1°; Ana Lía Toccalino, secretaria; Alejandra Rodríguez Díaz, presidente de la Cámara de Hoteles y Sebastián Pentecoste, secretario; Carlos Alberto Yanelli, presidente de la Cámara de Restaurantes; Francisco Miranda, presidente de la Cámara de Cafés y Bares; Pablo Durán, secretario; Pablo Montes y Felipe Evangelista, vocales.

El Mapa del Café

La propuesta FECA, Festival de Café, convoca a más de 300 cafeterías destacadas de la Ciudad con promociones y descuentos para acceder. Hasta el viernes 10 se encuentran en el mapa interactivo los locales adheridos con sus diferentes promociones y descuentos. El 11 y 12 de junio, de 10 a 22 hs, hay diferentes propuestas para disfrutar. Un Mercado de Café con 26 puestos en donde se fusionarán Cafés Notables, cafés de especialidad, cadenas de cafés, de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, todos con una oferta mínima de $100 pesos. El cierre de la semana tendrá lugar en Plaza Seeber. En un sector de la plaza estará el Patio Gastronómico, para degustar en 6 puestos de comida distintas propuestas gastronómicas. Además, habrá un Auditorio en donde se realizarán actividades, charlas y talleres. Quienes visiten el evento también podrán encontrarse con un stand réplica del café notable La Poesía, que cumple 40 años desde que se fundó en 1982 por el poeta y escritor Rubén Derlis.

FECA es organizada junto a la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y el Ministerio de Cultura Patrimonio BA, y cuenta con el acompañamiento de Pedidos Ya, Café Martinez, LG y Atma.

Lanzamiento de Semana FECA

Fuente: ADN Ciudad ~ El ministro de Desarrollo Económico y Producción, José Luis Giusti, participó del lanzamiento de la Semana FECA, la quinta edición del Festival del Café de la Ciudad, en la confitería Las Violetas.

José Luis Giusti, ministro de Desarrollo Económico y Producción de la Ciudad, estuvo acompañado del senador nacional, Martín Lousteau; el ministro de Cultura, Enrique Avogadro; el presidente de la Asociación de Hoteles Restaurantes Confiterías y Cafés (AHRCC), Daniel Prieto, y el secretario general de UTHGRA-Ciudad, Dante Camaño.

Semana FECA es una iniciativa organizada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción a través de la BA Capital Gastronómica junto con la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y el Ministerio de Cultura, y cuenta con el acompañamiento de Pedidos Ya, Café Martinez, LG y ATMA. Tiene por objetivo potenciar la actividad económica a través del desarrollo gastronómico porteño desde la generación de empleo y la promoción turística.

“El café desempeña un papel importante en la cultura y en la economía. Es uno de los productos primarios más valiosos porque genera inversiones y empleo”, afirmó Giusti. “En la Ciudad, la parte cultural y productiva conviven, y van de la mano. Por eso, hoy lanzamos la Semana FECA, para promocionar y divulgar la diversidad de nuestros cafés”, puntualizó.

“El café es un punto de encuentro y de disfrute para las y los vecinos, y también representa una inmensidad de oferta cultural casi sin igual”, dijo Lousteau. “Poder conjugar ambas cuestiones a través de una iniciativa como Semana FECA me parece sumamente importante”, agregó.

Por su parte, Avogadro sostuvo: “Es imposible imaginarse cómo sería la Ciudad sin sus cafés. Son una parte insustituible de nuestra cultura”. En la misma línea, Prieto y Camaño resaltaron la importancia del café en términos culturales, sociales y económicos.

También participaron del encuentro el subsecretario de Políticas Gastronómicas, Héctor Gatto; la subsecretaria de Relaciones Institucionales, Carmen Polledo; la jefa de Asesores del Gobierno de la Ciudad, Julia Pomares; el presidente de la Comuna 14, Martín Cantero, y el presidente de la Comuna 5, Sebastián Perdomo.

Qué es Semana FECA

La Semana FECA llega para que los vecinos y vecinas vuelvan a disfrutar del mundo del café en la Ciudad. Hasta el viernes 10 de junio, se podrá consultar el Mapa de Café, que reúne a más de 300 cafeterías destacadas de la Ciudad con promociones y descuentos para todos los gustos.

Luego, se realizará el Festival de Café (FECA) el 11 y 12 de junio de 10 a 22 h en la Plaza Intendente Seeber y contará con diferentes propuestas para disfrutar. Un Mercado de Café con 26 puestos en donde se fusionarán Cafés Notables, cafés de especialidad, cadenas de cafés, de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, todos con una oferta mínima de $100.

En otro sector de la plaza, estará el Patio Gastronómico, para degustar en 6 puestos de comida distintas propuestas gastronómicas. Además, habrá un Auditorio en donde se realizarán actividades, charlas y talleres. Quienes visiten el evento también podrán encontrarse con un stand réplica del café notable La Poesía, que cumple 40 años desde que se fundó en 1982 por el poeta y escritor Rubén Derlis.

Vinos por copa: los “wine bar” y una experiencia que crece

Fuente: La Voz ~ El formato del “wine bar” ofrece probar varias opciones de vinos en pequeñas cantidades. Qué lugares en Córdoba ofrecen esta modalidad.

Tomar vinos diferentes al mismo tiempo se ha convertido en una nueva forma de compartir buenos momentos con amigos. Acompañando la variedad de vinos y la curiosidad de los comensales, el vino empezó a proponer nuevas formas de disfrutar y aprender.

Los bares de vino o wine bars que han abierto en Córdoba proponen experiencias para relacionarse con vinos diferentes al mismo tiempo. Un mundo fascinante y complejo, lleno de senderos por los que transitar diferentes pruebas sensoriales.

La mejor manera de aprender y comprender el vino es comparando. Eso exigiría un enorme gasto económico y un buen pulso estomacal para soportar abrir varias botellas al mismo tiempo. La solución está en tomar vino en copa, versión vinícola de la cerveza tirada, para poder probar vinos diferentes y ahondar en la diversidad y también combinar con algo rico en el plato.

Si a esto le sumamos que los bares de vino organizan catas con la presencia de un sommelier que dirige la degustación y contesta todas las preguntas necesarias, tenemos un evento que conjuga placer y saber en un ambiente ameno y distendido.

Los bares de vino no son clases técnicas, sino espacios lúdicos en donde el que quiere puede aprender un poco más y el que no, simplemente disfruta recargando su copa con vinos diversos.

Oferta creciente para probar varios vinos

Hay varios lugares en Córdoba en los que la estrella es el vino, siempre acompañado por alguna picada o un buen plato de acuerdo al día y la hora, pero nada le quita el estrellato al vino.

Uno de los pioneros en divulgar las virtudes del vino por copa es Bodegán, un muy cuidado bar y restaurante sobre la calle Tejeda al 4500, Cerro de las Rosas, que además tiene el atractivo de que en el fondo están las salas de Microteatro. Allí se ofrecen obras de teatro de 15 minutos, lo que lo convierte en una excusa perfecta para tomar vino en copa ya sea antes o después de la función.

Bodegán cuenta con varias virtudes muy apropiadas para disfrutar con amigos, porque tiene una novedosa máquina Winedream de origen italiano en la que cada comensal puede servirse por copa el vino que prefiera.

Bodegán, wine bar en calle Tejeda (Foto: Javier Ferreyra)
Bodegán, wine bar en calle Tejeda (Foto: Javier Ferreyra)

Hay unos 20 vinos disponibles, de vinos tranquilos a otros de alta gama, con la ventaja de que uno puede empezar tomando uno blanco o un rosado mientras espera la entrada. Luego puede ir probando las demás opciones.

La máquina funciona con un sistema de vacío que permite que el vino permanezca en la botella mucho tiempo sin degradarse. En la caja se pide una tarjeta, se elige la cantidad que se quiere en la copa y cada uno se sirve.

Shaira Chavero es la sommelier encargada y comenta que han tenido un éxito fenomenal con este sistema que permite probar varios vinos a elección y combinarlos a gusto, ya sea con la comida o simplemente como una juntada. “Es cada vez más común ver amigos que vienen a la tardecita para aprovechar la terraza y sentarse a tomar un vinito”, dice.

Con o sin etiquetas, lo importante es disfrutar

Si de originalidad se trata, la propuesta de Anónimo Wine Club es la mejor manera de probarse a uno mismo cuánto se sabe realmente de vinos. Ya sea para novatos o para curtidos bebedores, la propuesta de Mateo Ponce León y Eliana Flores es emocionante. Porque en este bar de Lamarca al 4100, Urca) el vino se sirve en botellas sin etiqueta: se puede saber que es un vino blanco, rosado o tinto, pero nada se sabe de la bodega. Uno lo disfruta y juega con adivinar qué se está tomando.

Es un divertido y sensual juego acompañado por una cocina de porciones generosas, con buenas carnes asadas en ocasiones especiales y un servicio que se amplió hacia el café de calidad.

Anónimo Wine Bar (Foto: Javier Ferreyra)
Anónimo Wine Bar (Foto: Javier Ferreyra)

Mostrar vinos sin etiquetas nació al observar los pizarrones de los bares de cerveza en los que la propuesta se basa en el tipo y no en la marca. Así surgió la idea de hacer algo así con los vinos en donde el comensal no está sugestionado por el nombre de la bodega. Para que también los pequeños productores y las etiquetas menos conocidas tengan presencia, desarrollaron la idea de presentar los vinos por varietal con mínimas informaciones, buscando calidad antes que marca.

“Compramos las botellas y les sacamos las etiquetas una por una, esta experiencia nos da la instancia del juego, siempre decimos la cepa, pero no la bodega”, cuenta Mateo.

Apartamento

Otro lugar en el que se puede experimentar con el vino por copa es Apartamento. Ahora, el histórico lugar de Güemes ha sumado con frecuencia casi semanal la “Cata para curiosos”, un espacio dedicado al vino con la guía de la sommelier Agustina Rodríguez. Ella propone un momento de aproximación descontracturado y atractivo para todos aquellos que quieren juntarse a tomar vinos diferentes y pasarla bien.

Vinos en Apartamento (Foto: Javier Ferreyra)
Vinos en Apartamento (Foto: Javier Ferreyra)

“Tengo grupos que vienen siempre, no fallan nunca. Incluso hay algunos que vienen solos, se juntan en la mesa y se hacen amigos tomando vino” cuenta Agustina.

La idea es generar una identificación con lo que están tomando. Así nació este espacio en el que la degustación está acompañada por la presentación de cada vino cuidadosamente seleccionado por criterios diversos, lo cual permite jugar con la avidez de los comensales.

Una tendencia en alza

Varios lugares están sumando experiencias dedicadas al vino por copas tratando de animar al público a diferenciarlas y a probarlas en diversos horarios: por la mañana, como los españoles; a la tarde, como los franceses, antes de comer o de salir.

Todo vale a la hora de probar una copita de un rico vino. Otra experiencia apasionante se puede vivir en Studio Theater, donde Franco Srur arma un escenario perfecto para presentar un viaje por los vinos de Córdoba. Con la presentación de Roberto Colmenarejo, la variedad y calidad de los vinos cordobeses ilumina los caminos para abrir los paladares. Prometen organizar pronto otras degustaciones.

Catas de vinos de curiosos
Catas de vinos de curiosos

Galo en Nueva Córdoba y en zona sur es otra opción que tiene vino por copas, con el agregado de que ofrece una vinoteca en la que comprar los vinos que más gustaron. Lo mismo que Vinífera en Guemes, en donde Juan Vaccalluzzo ofrece catas guiadas y charlas sobre vinos.

Los bares de vinos proponen un incentivo maravilloso. La variedad de experiencias es infinita. Basta probar y animarse, sacarse los escrúpulos y dejar salir lo mejor del placer del vino en una copita probando para ampliar el mundo de los sabores y los aromas disponibles.

El nuevo bar de vinos que no te podés perder

Fuente: Cronista ~ Abrieron varios bares y restaurantes enfocados en el vino en la Ciudad de Buenos Aires. Diviiino, en Palermo, es uno de ellos: mezcla Street food gourmet con una carta precisa de vinos.

Tanto las bodegas, como los sommeliers y hasta los equipos de marketing se cargaron la misión de «acercar el vino a los jóvenes» al hombro. Habiendo logrado este compromiso tan grande, las copas de vino empezaron a compartir terreno con los porrones de cerveza en la calle y en las fiestas.

Muchos jóvenes los comenzaron a elegir como bebida, porque el vino para el argentino siempre fue un clásico. Abrieron varios bares y restaurantes con foco en el vino que se convirtieron en el planazo para los sub 30.

El vino, la nueva bebida por excelencia

Varios factores se involucraron para llegar a la situación actual. En primer lugar, el mercado comenzó a ofrecer un estilo de vinos más frescos, livianos y un poco menos alcohólicos, esos que suelen etiquetarse como «fáciles de beber». Al mismo tiempo, empezaron a abrirse más bares y restaurantes que se enfocaron en esta bebida para los jóvenes.

Hubo un cambio radical: desde el diseño de la etiqueta, porque el público más joven se fija y elige en base a eso también. Y también la mayor influencia es que haya vinos con poca graduación y con buen nivel de frescura y de fruta que le compiten a una cerveza.

Diviiino, bar de vinos

Es ideal para salir tanto con amigos como en pareja y es un bar con enfoque en vinos y que sirve muy buenos sandwiches y snacks para compartir. El secreto del éxito radica en que le hablan a su público en el mismo idioma: sus creadores son tres talentosos sub 35, que venían del mundo del vino y la gastronomía.

Lo más cool del lugar es que en las mesas (las cuales cuentan tanto adentro como afuera) no hay cubiertos, solo un cuchillo para que compartir la comida sea más fácil. Además, aquí se encuentran las infaltables copas de cristal para comenzar el maridaje. Ofrecen alrededor de 50 etiquetas que arrancan en $1500, la franja más vendida es la que va entre los $1500 y los $2500.

Una carta super amplia

El lugar cuenta con platos aptos para veganos y los fines de semana cuenta con una carta especial. En esta se encuentra una variedad de pastas del día con degustación de vinos.

Snacks que rondan entre los $600 a $1300, donde podemos encontrar: Papas fritas con ketchup de kimchi y alioli de porotos fermentados, rabas con provenzal y tártara, costillitas glaseadas, alitas confitadas, langostinos chili oil y hojas de arroz crocantes con sal de alga nori.

Dentro de los sandwiches encontramos los prensaditos, que son sándwiches tostados y prensados en pan de papa: de morcilla y chimichurri; de cerdo braseado en especias chinas, pepinillos, mostaza amarilla y gruyere; de brie y queso azul, miel y ajo confitado; y de queso tybo, pickles, cebolla y ketchup. Estos sandwiches salen entre $750 a $1000.

Otros sándwiches o subs son: KFT, hecho con tofu frito con glaseado de Gochuyang, manteca de maní, lechuga arrepollada, pepino marinado, verdeo y cilantro; Gran porto, hecho con portobellos a la plancha, salsa divina, lechuga arrepollada, pepino marinado, pickle de cebolla colorada y ciboulette; y el Panchi, hecho con salchicha de viena de Jose Juarroz, mayo de porotos fermentados, ketchup de kimchi, mostaza amarilla y lluvia de papas. Estos salen aproximadamente $1100.

Horarios y ubicación

  • Arévalo 1478, Palermo.
  • Abiertos de lunes a sábados de 19.30 a 00.30hs.
  • Sin reservas, atienden por orden de llegada
  • Instagram: @diviiino

Mauro Colagreco: “Una hamburguesa vegetariana es tan rica como una de carne”

Fuente: Clarín Gourmet by María Florencia Pérez ~ El chef argentino más prestigioso del mundo habla de la producción y la calidad de la carne criolla y la tendencia a la reducción de su consumo.

Su nombre siempre viene asociado a insignias grandilocuentes. Mauro Colagreco es sinónimo de las prestigiosas estrellas Michelin y de títulos colosales como “Chef del mejor restaurante del mundo”. Sin embargo, el concepto que lo llevó tan lejos desmantela todo artificio y simplifica la ecuación gastronómica hasta llegar a lo más elemental: el producto.

En sintonía con esa mirada que pone en valor los ingredientes regionales y hace hincapié en la conciencia medioambiental está el concurso Prix Baron B – Édition Cuisine del que Colagreco participa como presidente del jurado por cuarta vez y que acaba de abrir su inscripción para cocineros de todo el país hasta el 12 de julio.

Por estos días, María Florencia Rodríguez, ganadora de la edición 2021 quien presentó su proyecto el “El Nuevo Progreso: cocina+arte” de la ciudad de Tilcara (Jujuy) está en Mirazur, el premiado restaurante francés de Colagreco, haciendo una pasantía que es parte del premio de esta competencia.Mauro Colagreco en Mirazur.

Mauro Colagreco en Mirazur.

“Todos los ganadores del concurso que pasan por Mirazur llegan muy emocionados. En general, lo que más les impacta es nuestra filosofía, la manera de trabajar. Y le da sentido a lo que están haciendo en Argentina porque lo ven en un restaurante que tiene 15 años”, aporta Colagreco quien solo recibe 5 pasantes al año, unos pocos privilegiados entre miles de candidatos en todo el mundo.

-En todos estos años de tanta trascendencia a nivel internacional te habrán preguntado muchas veces cómo es la cocina argentina. ¿Qué respuesta das hoy y cuál dabas hace 15 años?

-No creo que haya variado mucho mi respuesta. Es una cocina rica en todo sentido, por la mezcla cultural que tenemos y también rica en técnica. El asado por el que se nos conoce en el mundo es más que una simple manera de cocinar la carne sobre una parrilla. Es todo un legado de padre a hijo. También es muy especial la relación que el argentino tiene con la mesa, todo sucede en torno a una mesa.

Nuestra cocina puede parecer rústica pero tiene mucho sabor y elegancia. Y hay cambios: los chefs argentinos han ido tras los productos. El pescado que se come hoy en Buenos Aires no es el mismo que hace veinte años, cuando -más allá de Oviedo– era misión imposible conseguirlo. También entendimos a la gastronomía como medio potenciador social, económico y de impacto ambiental.Mauro Colagreco en Francia.

Mauro Colagreco en Francia.

-El año pasado estuviste muy presente con la campaña contra las salmoneras. ¿Cuál te parece nuestro mayor desafío medioambiental en relación a la producción de alimentos?

-¡Me van a saltar al cogote! Hay muchos desafíos. Los dos más grandes son la producción agrícola y la ganadera. La primera por el monocultivo y la elección agrícola que se ha hecho en los últimos 20, 30 años que es terrible. La producción de soja a ultranza es todo menos respetuosa del medio ambiente.

Y la otra es el feedlot (N. de la R: engorde a corral para aumentar la producción). La manera de criar ganado es un desastre. Yo ya lo he declarado hace muchos años y he tenido mucha repercusión de parte del lobby de la carne en Argentina porque no les gustó lo que dije. Lo sigo sosteniendo: el feedlot va a llevar a la carne argentina al fracaso y con él a la tierra, los suelos.

-Y desde el lado del consumo, ¿qué te parece preocupante de nuestra idiosincrasia gastronómica?

-Siempre digo: cuando uno tiene la posibilidad de elegir lo que come, elige el mundo en que quiere vivir mañana. Obviamente hay gente que no puede elegir y eso en Argentina lo conocemos muy bien. Pero el que tiene el privilegio de elegir lo que puede comer, tiene que tomar una decisión que es política prácticamente.La huerta es el corazón de Mirazur, el restaurante de Colagreco.

La huerta es el corazón de Mirazur, el restaurante de Colagreco.

Y eso se tiene que inculcar en toda una nueva generación que son los que con nuestra ayuda van a poder y tener que cambiar ante grandes desafíos.

-¿Y qué hay del consumo de carne en Argentina?

-La Argentina siempre es un país donde siempre se consumió mucha carne. Hoy lo preocupante no creo que sea el consumo interno, sino más la exportación y la producción a ultranza. Una vaca criada en pastura como se criaba hace veinte o treinta años o como algunos ganaderos todavía lo siguen haciendo compensa totalmente el metano que genera la vaca.

Hay que tener una vaca por hectárea. Hoy en el feedlot, en 10 hectáreas tenés no sé cuántos miles de cabezas que comen harinas y que claro, consumen muchísima agua. Eso es un gran gran problema. Hoy en Argentina es muy poco probable que el carnicero te pueda decir si la carne que te vende es de feedlot o de pastura.

Yo ya sé reconocerla por el tipo de grasa, por todo. Pero es un verdadero problema que también existe en otros lugares del mundo pero en Argentina como gran productor de carne es impresionante.Mauro Colagreco.

Mauro Colagreco.

-¿Tu forma de consumir carne cambió a lo largo del tiempo a partir de esta conciencia?

-Yo siempre he consumido carne moderadamente. No por una cuestión medioambiental, sino por salud. Me siento mejor cuando como carne una vez por semana que cuando como todos los días.

Y tengo una cadena de hamburguesas que se llama Carne donde también hay hamburguesas vegetarianas y ensaladas. La idea es que vos podés sentir tanto placer comiendo una hamburguesa de carne como una vegetariana, son las dos igual de ricas. Y somos empresa B, algo muy difícil de obtener. Carne es la primera hamburguesería en el mundo que obtiene esta certificación.

Copetín al paso: el bar y almacén anclado en los años 40 que se mantiene como un baluarte de la bohemia orillera

Fuente: La Nación ~ Doña Cata es uno de los últimos comercios donde conviven un almacén y, en un salón contiguo, un boliche con despacho de bebidas.

“Somos la resistencia”, proclama, levantando una copa de vino, Osvaldo Escaturro. Está en un rincón del almacén y bar Doña Cata, abierto desde principios de los años 30 del siglo pasado, en una esquina olvidada de Valentín Alsina, rodeado de fábricas abandonadas y casas bajas. Es el último sobreviviente de una raza de comercios que tienen por un lado el almacén y en una habitación contigua el boliche con despacho de bebidas. Una guardia de 20 fieles clientes lo frecuenta a diario. “No podemos cerrar nunca ni irnos de vacaciones, los muchachos se quedan sin su punto de encuentro”, afirma Ariel Fiel, detrás del mostrador.

“Esto es un paraíso”, dice Alejandro Casero, miembro de la guardia de soñadores que sostienen la historia del boliche. Abierto en una fecha indeterminada, el punto de partida lo inició Catalina Pindus, en 1940, una ucraniana que llegó al país “escapando de alguna guerra”, recuerda Fiel. Se afincó en Oberá, Misiones, donde trabajó como mensú en la cosecha de yerba mate y se casó joven. Luego se mudó a esta esquina de Valentín Alsina. Enviudó y quedó sola con su hijo. Ella se encargó de atender el comercio. Vivió hasta 2019: murió a los 95 años. “Vivía al fondo del almacén”, cuenta Laura Acevedo, esposa de Ariel.

Desde 2010, están al frente de este orillero baluarte de la bohemia.

“No quería hablar mucho de lo que había vivido en Ucrania —cuenta Acevedo—. Era muy pulcra y llevó una vida muy austera; a la noche elegía andar con una linterna, antes de encender las luces. A veces se juntaba con un vecino a hablar su lengua materna”.

“Acá la gente venía a las 5 de la mañana a tomar un copetín al paso y se iban a trabajar”. Así se refiere Acevedo al barrio en la década del 40. Durante gran parte de la primera mitad del siglo XX, era un hervidero de gente. La fábrica Siam, curtiembres, frigoríficos y saladeros ocupaban miles de obreros. Antes y después, pasaban por el boliche.

La fachada que tiene hoy Doña Cata
La fachada que tiene hoy Doña CataRicardo Pristupluk – La Nacion

A orillas del Riachuelo, ya nada queda de aquella Argentina. En la actualidad, las casas están enrejadas y muchos galpones están destruidos por el tsunami de las continuas crisis económicas. “Antes las abuelas salían a la tarde con sus sillas, ahora es imposible”, afirma Acevedo. El propio almacén tiene rejas en su puerta. Realidades del conurbano. Una vieja foto muestra la misma esquina en los años 30, despojada de casas. “Sin embargo Valentín Alsina tiene magia, te atrapa, hacemos un trabajo que nos gusta y es una gran responsabilidad seguir el legado de Catalina”, agrega Acevedo.

“Hay que venir sí o sí y cumplir horario”, advierte Casero. La mayor actividad está en el bar. El movimiento es incesante, como también las ceremonias de cada uno que entra. Con señales propias de pulpería, entran y salen parroquianos que se saludan. Las bromas y los apodos son contraseñas que se respetan. Solo hay dos mesas con dos sillas cada una. “Por horario, tienen dueño y no podés sentarte”, cuenta Casero. “Parece que estamos en el medio del campo”, dice mientras acaricia el mostrador José Carlos Novoa; hace más de 30 años que viene.

El sector de almacén, a cargo de Laura Acevedo
El sector de almacén, a cargo de Laura AcevedoRicardo Pristupluk – La Nacion

“Logramos hacer nuestra propia isla —confiesa, orgulloso, Novoa—. Soy defensor de la ginebra, de los pocos que aún la toman”, agrega. Con 74 años, inició su relación con esta bebida a los 14. Eran otros tiempos: “Una copa estimula las ideas y sienta bien”.

“El tema de las vacaciones de Ariel y Laura es algo que tratamos con mucha importancia”, dice Casero, mirándolo a Fiel, erguido y caballeroso detrás del mostrador. Toda una autoridad. “Lo hablamos y la verdad que es casi imposible que cierren, porque ¿a dónde nos juntamos?”, se pregunta Casero. Fiel, no emite palabra. Maestro de ceremonias, se dedica a ejecutar su trabajo con inmenso compromiso. “Acá están nuestros recuerdos, no podemos alejarnos de ellos”, admite Diego Tiralli, a cargo de la cocina.

El salón de bebidas tiene apenas un par de mesas
El salón de bebidas tiene apenas un par de mesasRicardo Pristupluk – La Nacion

“Para nosotros es un templo”, dice Casero. Su madre, de 92 años, lo llama por teléfono. Le dice que ya llegó al bar. “Ella se queda tranquila cuando le digo que estoy acá, porque sabe que estoy protegido”, cuenta.

Asistencia perfecta

La dinámica es sencilla y muy efectiva. A partir de las 10.30 de la mañana, comienza a caer un grupo de aproximadamente 20 hombres que se van turnando, en días y horarios laborales. Tienen asistencia perfecta. No faltan un solo día, aunque a veces sí. “Cuestionamos mucho las faltas, nos tienen que avisar si no van a venir, para no preocuparnos”, cuenta Casero.

El grupo está hasta las 14, horario de cierre. A las 17, nuevamente abre el almacén y bar, y vuelven hasta las 21, la hora de cierre. Hace algunos años compraron entre todos una parrilla portátil y un disco de arado. “Los días de comida, nos quedamos un poco más tarde”, reconoce Casero.

Un ícono de Valentín Alsina
Un ícono de Valentín AlsinaRicardo Pristupluk – La Nacion

“Tenemos un cocinero designado, nadie más que él puede cocinar”, dice Casero. “Se me está permitido hacer compras y elegir el menú”, afirma Tiralli. Asado, distintas carnes. Y hace unas semanas se dieron un gusto: rabas y cornalitos. “Un lujo”, confiesa.

Las ceremonias son muchas, todas divertidas pero que se realizan con una seriedad científica. Hay quien comienza con un moscato y luego pasa al vino, otros eligen el aperitivo de la casa, “El Cañonazo”, una explosiva mixtura de Fernet, un susto de soda y Cinzano Rosso, todos en generosas medidas, excepto el segundo ingrediente. “Acá solo permitimos vino de damajuana, como antes”, reconoce Casero, aunque entre los miembros de esta cofradía existen quienes lo toman de botella. “Siempre hay alguien fino”, confiesa. “Lo respetamos”, se suma Novoa, categórico. “Somos diferentes, pero nos queremos igual”, afirma Cesero.

El mostrador, protagonista del boliche
El mostrador, protagonista del bolicheRicardo Pristupluk – La Nacion

La inclusión se demuestra enseguida. Ariel llena de hielo un vaso (cada cliente tiene el suyo, insustituible). “Norberto por ejemplo toma gin tonic”, lo presenta Casero. “Soy una persona educada a la antigua: debo ser leal a los lugares que quiero, por eso vengo todos los días”, reconoce Norberto Sprotte. Esta lealtad se manifiesta en una de las paredes con fotos de personajes que han transitado por la vida de este boliche y han fallecido. “Son los que han pasado de largo y ya no están con nosotros y los homenajeamos”, apunta Casero.

“Me sentí un arqueólogo descubriendo un animal en extinción, pero vivo”, afirma Carlos Cantini, quien recorre los arrabales explorando los cafés y boliches olvidados, recomendándolos en su cuenta “Café Contado”. “Ya no queda en la ciudad de Buenos Aires ningún almacén que respete los espacios comerciales separados, y funcionando”, cuenta. Muchos han derribado la pared y se han convertido en espacios únicos. Menciona dos ejemplos: El Bar de Cao y El Boliche de Roberto.

Botellas antiguas
Botellas antiguasRicardo Pristupluk – La Nacion

Como un barco flotando en un mar en soledad, Doña Cata sigue su curso. ¿Por qué es importante que permanezcan abiertos lugares como este? “Así como el Cabildo, el Congreso Nacional y la Casa de Tucumán, nuestra historia también se escribió en la mesa de boliches así”, afirma Cantini, quien mapeó durante años los arrabales contando las historias de boliches en un libro que está próximo a publicar, Sobre tus mesas que nunca preguntan. “Temo que la historia se corte si se mueren lugares como Doña Cata, sentencia.

“Nosotros defendemos el almacén, no vamos al supermercado”, cuenta Adriana Vargas, vecina y clienta. Una lata de arvejas, jamón, queso y galletitas, su compra. El mostrador del almacén es original y es el territorio de Laura. Todavía tienen libreta para aquellos que eligen anotar. “Si vemos que alguien tiene problemas, pueden venir a comprar igual”, sostiene Acevedo.

El mismo mostrador, otros protagonistas
El mismo mostrador, otros protagonistasRicardo Pristupluk – La Nacion

“Acá no sos un número más, hay confianza y eso no tiene precio. Doña Cata es algo que tiene que estar para que las cosas estén bien”, resume Vargas. Del otro lado, los conjurados del boliche siguen en la liturgia del encuentro. Mientras el mundo gira y la humanidad está trabajando, las sonrisas se contagian. “Somos una familia, nuestro obligación es estar acá todos los días”, concluye Casero.