El Primer Mundial de la Pizza y la Empanada Llega a Argentina

Fuente: @apyce.ar – Argentina es noticia nuevamente. Por primera vez será sede del “Campeonato Mundial de la Pizza y la Empanada”. Es un evento internacional organizado por la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas de Argentina Asoc. Civíl (APYCE) junto al Sindicato de Pasteleros de Buenos Aires tendrá lugar los días 3, 4, 5 y 6 del próximo mes de junio 2024.

El mundial se realizará en Costa Salguero, el marco de FITHEP Expoalimentaria Latinoamericana 2024.

Debido al gran éxito y la alta participación en los campeonatos anteriores organizados por APYCE (entidad que agrupa a todas las pizzerías del país) la entidad ha decidido dar un paso más allá y organizar un campeonato MUNDIAL.

Diego Dávila (Director de la Escuela Profesional de la entidad nos comenta: “Abrimos la inscripción el 26 de marzo y en menos de dos meses tenemos 174 competidores y 776 participaciones. Realmente la convocatoria fue impresionante. La inscripción aún no está cerrada, aunque quedan muy pocos cupos”.

El mundial incluirá diversas categorías en las que los competidores podrán demostrar sus habilidades y creatividad, entre las que se encuentran:

Pizza de Muzzarella Argentina
Fugazzeta Argentina
Pizza Gourmet
Pizza a la Piedra
Pizza in Pala
Pizza New York Style
Fainá Clásica
Pizza Napolitana
Empanada de Carne Argentina
Acrobacia (Free Style)
Velocidad en Estirado
Masa más Grande
Velocidad en Armado de Cajas de Pizzas

En esta oportunidad Argentina recibe a profesionales pizzeros de Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Italia, Luxemburgo, Uruguay, México, Panamá, Paraguay, Perú, Senegal, Suecia y Venezuela.

Durante las cuatro jornadas, los concursantes prepararán y cocinarán pizzas y empanadas frente a los asistentes, utilizando los hornos y utensilios proporcionados por la organización. El predio contará con una plataforma donde los participantes presentarán sus creaciones al jurado, mientras los asistentes podrán seguir el proceso en una pantalla gigante. 

La organización dispondrá de 13 hornos: 4 napolitanos (2 a leña y 2 a gas), 4 eléctricos y 5 a gas), además de 18 jueces de piso y 3 jueces de MEP, responsables de supervisar la manipulación de los alimentos.

Las cuatro jornadas se desarrollarán de 9 a 20 horas. Además de las tradicionales categorías de cocción, captarán la atención las competencias de habilidad, que incluyen ‘Masa más grande’, ‘Acrobacia (Free Style)’ y la novedosa. Estas competiciones se realizarán el jueves 6 de junio,  mientras que ‘Velocidad en armado de cajas de pizzas’ se llevará adelante el día miércoles 5 de junio.

PREMIACIÓN

Al término de cada día, se revelarán los ganadores de las diversas categorías. El miércoles 5 de junio se proclamará al «Campeón Mundial de la Pizza«, seguido por el anuncio del «Campeón Mundial de la Empanada» el jueves 6 de junio.

El ganador del ‘Campeonato Mundial de la Pizza’ recibirá como premio un viaje a Parma, Italia, para competir en la 32° edición del Campeonato Mundial de la Pizza en 2025. Además, se le otorgarán valiosos premios por parte de los patrocinadores.

A su vez, todos los inscriptos recibirán un “Certificado de Participación” y obtendrán “Premios especiales sorpresa” para los ganadores de cada categoría

Habrá Trofeos para el 1º, 2° y 3° puesto de cada categoría, productos de los sponsors, becas en cursos de Escuela APYCE y premios sorpresa. 

MASTERCLASSES

El miércoles 5 de junio se presentarán 2 masterclass:  «Pizza argentina al molde» a cargo de Diego Dávila y «Pizzas al estilo napolitano” a cargo de Massimo Quondamatteo, Master Istruttore de la Scuola Italiana Pizzaioli y técnico del Molino Agugiaro & Figna (Le 5 Stagioni).

JURADO INTERNACIONAL

El jurado del campeonato mundial estará compuesto por 30 distinguidos miembros, incluyendo periodistas, chefs, pizzeros, panaderos y reconocidos referentes gastronómicos tanto locales como internacionales. 

Entre los destacados jurados argentinos se encuentran Pietro Sorba, Diego Gaona, Gladys Mabel Olazar (de Cocineros Argentinos), Juan Solorza y Sergio Moro, Guillermo Kellmer, entre otros.

Desde el exterior, estarán presentes renombrados profesionales del mundo de la pizza, quienes aportarán su vasta experiencia y conocimiento al evento:

  • Massimo Raffaelli (Italia): Juez del Campeonato Mundial de la Pizza.
  • Jesús Marquina, más conocido como «Il Dottore Marquinett» (España): Chef, asesor y embajador de la pizza en España por la Asociación de Pizzerías Italianas (API).
  • Angello Bertini (Perú): Pizzaiolo, Master Istruttore de la Scuola Italiana de Pizzaioli.
  • Massimo Quondamatteo (Italia): Instructor formador en la Scuola Italiana Pizzaioli, especializado en panificación y pastelería en España.
  • Jaqueson Dichoff (Brasil): Chef y pizzaiolo, miembro de la Asociación Italiana de Chefs.
  • Chef Yogui (México): Chef y conductor.
  • Mario Tacconi (Italia): Chef ejecutivo, maestro pizzaiolo y director de la Federación Italiana de Chefs en Brasil.
  • Fabio Nicotra (Italia) CEO de Forni;
  • entre otros.

Su participación realza la importancia y el nivel de excelencia de este evento mundial.  El campeonato cuenta con el valioso apoyo de la Scuola Italiana Pizzaioli, Marca País, el Sindicato de Trabajadores Pasteleros, Servicios Rápidos, Confiteros, Heladeros, Pizzeros y Alfajoreros, así como de FITHEP Expoalimentaria Latinoamericana 2024.

Este primer ‘Campeonato Mundial de la Pizza y la Empanada» también cuenta con la colaboración de BA Capital Gastronómica, un programa del Ministerio de Desarrollo Económico del GCBA que busca potenciar la gastronomía porteña y consolidar a la Ciudad de Buenos Aires como capital gastronómica de América Latina. Trabaja en la creación y ejecución de políticas públicas que impulsen el crecimiento del sector gastronómico, fomenten el vínculo público-privado, potencien a los emprendedores y creen empleo.

La gran pregunta es:

 ¿ Quién será el Campeón Mundial de la Pizza y la Empanada 2024 ?

La panadería más antigua de Argentina: tiene 149 años y vende 10 mil sándwiches de miga por día

Fuente: Clarín Gourmet by Gimena Pepe Arias – La panadería Lucca es un clásico de la ciudad de Luján que, el año que viene celebrará sus primeros 150 años de vida. El negocio es atendido por sus dueños, hermanos y primos, cuarta y quinta generación de la familia del inmigrante italiano Ángel Lucca.

Inaugurada antes de que la famosa Basílica de Nuestra Señora de Luján comience a construirse, la panadería sigue en pie y año tras año se renueva con productos para todos los paladares. Los sándwiches de miga, esponjosos y de gran tamaño, son el mayor atractivo y los clientes se agolpan para conseguir los emparedados tradicionales y especiales.

La panadería destacada por el municipio como Sitio significativo de la Ciudad de Luján, pensando en los clientes ofrecen promociones los días miércoles y jueves para que tanto team salado como team dulce puedan satisfacer sus antojos.

La historia de la panadería familiar más antigua de Argentina

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Lucca tiene 149 años y vende 10 mil sándwiches de miga por día.

Don Ángel Lucca, italiano, arribó al puerto de Buenos Aires en 1871 y lo enviaron a hacer cuarentena a la Isla Martín García por la epidemia de la fiebre amarilla.

Pasados los cuarenta días, comenzó a recorrer la provincia de Buenos Aires sin rumbo cierto. Si bien era joven y no tenía un oficio definido, había aprendido mucho sobre el rubro panadero. Se dio cuenta de que en Argentina se podía progresar, por lo que volvió a embarcarse para buscar a la parte de la familia que había quedado en Lombardía.Las estanterías de madera de Panadería Lucca 
Foto Guillermo Rodríguez AdamiLas estanterías de madera de Panadería Lucca Foto Guillermo Rodríguez Adami

“Empezó a recorrer, a deambular la provincia y dicen que se iba para el sur por el lado de Carmen de las flores, pero se quedó en Luján. Algunos se lo atribuyen a la Virgen”, dice sonriendo Marcos Scorzato, quinta generación de la familia.

Angel Lucca empezó a fabricar pan en 1874 y en agosto de 1875 fundó la actual panadería Lucca que en sus inicios se llamaba Panadería italiana. “Como su apellido era Lucca en el barrio la gente decía ´vamos a lo de Lucca´ por lo que después de varios años, se decidió cambiar el nombre y bautizarla como la reconocían los vecinos de Luján: panadería Lucca”, explica uno de los seis socios actuales.Antiquísimo horno donde cocinan las medialunas.  
Foto Guillermo Rodriguez AdamiAntiquísimo horno donde cocinan las medialunas. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Durante setenta años fabricaban solo pan. También había algún bizcochito y, según pudo recopilar datos la familia, elaboraban tallarines caseros. Los dulces no aparecieron hasta 1945, cuando comenzaron a aparecer las primeras facturas con sus nombres a modo de burla hacia la Iglesia y las fuerzas militares, tales como bola de fraile o suspiro de monja, cañoncito, vigilante…

En la década del 50, bajo el mando de la tercera generación, el local se remodeló con el fin de ampliarlo y veinte años después, en el 70 volvieron a agrandarlo. Si bien siempre mantuvieron el espíritu de la antigua panadería, la cuarta generación en 2016 decidió aggiornar al local y modernizarlo un poco, aunque dejaron las viejas vitrinas puestas por el creador e incluso las baldosas del frente.Panadería Lucca, frente hasta 1969.
Foto Lorena Lucca Panadería Lucca, frente hasta 1969. Foto Lorena Lucca

“Esta panadería viene del año 1875 bajo el mismo rubro, manejada por la misma familia, todos venimos de la misma línea familiar”, explica Marcos y agrega: “Además de ser hoy la panadería más longeva del país, para mí somos la empresa bajo el mismo rubro con continuidad familiar más antigua del país “.

Respaldando sus dichos, Marcos cuenta que la basílica Nuestra Señora de Luján se empezó construir en 1887, 12 años después de la inauguración de la panadería familiar.Así luce la Panadería Lucca actualmente. 
Foto Guillermo Rodriguez AdamiAsí luce la Panadería Lucca actualmente. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Dentro del enorme local, conviven antiguas maquinarias con otras de última generación. “Antes, las máquinas funcionaban con poleas a tracción animal, el amasado era a mano… e incluso dicen que para poder producir más rápido, se amasaba con los pies”, rememora Marcos destacando que en los inicios se trabajaba con masa madre por necesidad ya que no había levadura industrial.

Revalorizando los panes del creador de la panadería de jueves a domingo se elaboran panificados con masa madre, un poco por homenaje y otro poco por los nuevos hábitos de consumo.Los socios en la zona de horneado. Foto Guillermo Rodriguez AdamiLos socios en la zona de horneado. Foto Guillermo Rodriguez Adami

La receta que está desde los inicios son los desde los inicios bizcochitos Lucca ($ 2.200 los 200 gramos), bizcochos dulces, sequitos y las tabletas (hojaldre con azúcar). Los socios cuentan como anécdota que por la similitud de los antiguos bizcochos Canale con los bizcochos Lucca, los clientes hacía enojar a Don Lucca pidiéndole “bizcochos Canale”, sabiendo que los de él se elaboraban antes en la panadería de Luján. “Capaz que algún otro inmigrante italianos trajo la misma receta, o se la pasaron en el barco”, dice Marcos.

Cómo son los sándwiches de miga de panadería Lucca

Panadería Lucca, sándwiches de miga enormes. Foto: José PérezPanadería Lucca, sándwiches de miga enormes. Foto: José Pérez

Aunque se incorporaron al listado de productos en 1990, o sea, a 115 años de su apertura, los sándwiches de miga son la estrella de la panadería. Atrae no solo al público local sino que tienen clientes que viajan varios kilómetros para conseguir los enormes sándwiches con tres capas de pan y dos rellenos. Incluso, los fieles clientes les mandan fotos y les cuentan que han llevado sus famosos sándwiches a Europa, Estados Unidos y hasta a Japón.

Los socios consideran que el éxito de ventas se debe a que todo lo elaboran con la mejor materia prima del mercado. “La miga es muy húmeda, es rica. Yo creo que el secreto es el antiguo y enorme horno donde se cocina, o el toque de un ángel”, dice Marcos.Los miércoles hay descuento en los sándwiches de miga.  
Foto Guillermo Rodriguez AdamiLos miércoles hay descuento en los sándwiches de miga. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Entre las capas, untan una base de mayonesa, pero dicen que si el cliente lo solicita, se puede hacer con manteca. Y no solo eso, sino que aparte de las veinticuatro opciones de sabores que hay, si alguien quiere una combinación diferente, como jamón crudo y mortadela, lo hacen sin juzgar paladares.

Dentro de los especiales ($ 19.200 la docena) se destacan los de Caesar, lomito y cheddar o los de jamón crudo y rúcula en pan blanco o negro. Los de vitel toné tienen un precio especial, cuestan $ 21.600 la docena. Aunque inventen gustos novedosos, dicen los socios que el tradicional de jamón y queso ($ 15.600, la docena) es imbatible en las ventas.Los más vendidos, los triples de jamón y queso. Foto: José PérezLos más vendidos, los triples de jamón y queso. Foto: José Pérez

Los días miércoles hay largas de los fanáticos de estos emparedados ya que ofrecen un 20% de descuento. Han llegado a vender 10.000 sándwiches en un día.

Otros productos destacados de panadería más antigua de Luján

Medialunas de manteca, las favoritas de Panadería Lucca. Foto: Josefina PérezMedialunas de manteca, las favoritas de Panadería Lucca. Foto: Josefina Pérez

Las facturas ($ 6.000, la docena) son voluptuosas y captan la atención de los clientes. Están hechas con manteca y productos de calidad al igual que las pepas ($ 3.700 los 250 gramos) y las palmeritas. Los jueves ofrecen 20% de descuento en la compra de facturas y tortas exhibidas.Panadería Lucca, rosca de almendras.  Foto: José PérezPanadería Lucca, rosca de almendras. Foto: José Pérez

La rosca de almendra trenzada ( $13.000) con pasta de almendra, decorada con fondant es un clásico para los de la zona y uno de los productos a destacar de la panadería. Ofrecen una amplia variedad de tortas como de ricota, lemon pie y key lime pie, chocotorta ($14.000). Los precios de los pasteles varían según la preparación, oscilando su precio entre $ 15.000 y $ 20.000.Pepas caseras. Foto Guillermo Rodriguez AdamiPepas caseras. Foto Guillermo Rodriguez Adami

De panadería, los chipá ($ 3.400 los 250 gramos) salen un montón y los pebetes ($ 400 la unidad)también. Aseguran que son tan buenos que los venden a otros establecimientos que los usan para elaborar sándwiches. El kilo de pan (flauta, mignon, Felipe), cuesta $ 2.600 el kilo mientras que los panes de masa madre cuestan $ 2.600 la unidad.

Panadería Lucca. Abre lunes, martes, jueves, viernes y domingos de 7.30 a 20 y miércoles y sábados de 7.30 a 20.30. Lavalle 598, esquina Mariano Moreno, Luján. Instagram: @panaderialucca

Cuánta plata hay que invertir en una franquicia de panadería La Mantequería y en qué plazo se recupera

Fuente: iProfesional – Las medialunas hechas con manteca de esta panadería platense ya está en Buenos Aires y, antes de franquiciar en el resto del país, llegó a Miami

Pedro Jáuregui Lorda fundó La Mantequería hace 8 años con el ambicioso objetivo de elaborar la mejor medialuna del país, y asegura que ya lo ha cumplido. Ahora, el plan es llevarlas a cada mesa de cada argentino, otorgando franquicias de su marca, que comenzó con un pequeño local en la Ciudad de La Plata en 2015. Ya tiene 15, llegó a la Ciudad de Buenos Aires y, sin escalas, desemabarcó en Miami (Estados Unidos). Próximamente, también en Uruguay.

El secreto para lograr la mejor medialuna, explica Jáuregui Lorda, no es más que usar manteca de calidad y abandonar la margarina, una materia prima poco saludable y ampliamente utilizada para abaratar costos. Además, agrega que utiliza huevos pastoriles, leche fluida agroecológica, harina con bajo contenido de gluten y no escatima en almíbar, el dulce elixir para el paladar.

«La manteca suele tener mala prensa porque engorda, pero injustamente, ya que en realidad es un producto natural que el cuerpo procesa y elimina de forma natural, a menos que tengas una vida sedentaria», explica el empresario, quien se crió en la fábrica de quesos que tenía su padre en Pellegrini (Provincia de Buenos Aires) y que trabajó como maestro quesero en La Serenísima.

Cómo surgió La Mantequería

La Mantequería es el resultado de una promesa que se hizo en 1985, cuando hacía el Servicio Militar Obligatorio y un domingo la madre de uno de sus compañeros les llevó una docena de medialunas de La París, una confitería de La Plata que cerró sus puertas durante la pandemia después de más de medio siglo de actividad ininterrumpida.

«Vivíamos a guiso desabrido en una carpa, y una medialuna era un manjar que me voló la cabeza, tanto que me prometí hacer una medialuna de esa calidad. Con 18 años, durante un franco, fui a la confitería a preguntarle al encargado del local cuál era el secreto de la medialuna, y como ahora digo yo de mis medialunas, me dijo que sencillamente usar la mejor manteca«, recuerda.

Sin embargo, pasaron algunos años antes de que Jáuregui Lorda se decidiera a cumplir su promesa y perseguir el objetivo de elaborar la mejor medialuna posible. Después de terminar el servicio militar, volvió a Pellegrini y comenzó a trabajar en Los Potreritos, la fábrica de quesos que su padre tenía en la localidad del noreste bonaerense, la cual quebró, como muchas otras, en la década de los 90. Jáuregui Lorda fue contratado como maestro quesero en La Serenísima y estuvo allí durante una década hasta que finalmente renunció para darle vida a La Mantequería.

El secreto de una buena medialuna es no usar margarina

La medialuna que hizo todo el trabajo de marketing

Comenzó en 2015 con una Pastalinda en un local que alquiló en la Calle 11 de La Plata, ciudad que lo hizo descubrir las medialunas de su inspiración y que adoptó como residencia. Él elaboraba y, detrás del mostrador, su hija Celina atendía a los platenses que cada día eran más. Sin hacer publicidad, la medialuna hizo todo el trabajo de marketing; la calidad y su sabor generaron un «boca a boca», y La Mantequería ganó clientes.

Para dar respuesta a la alta demanda que sus medialunas generaban, con un sobrino, abrió una sucursal en la Calle 46, y en 2017, tres más entre La Plata y la localidad platense de City Bell. «Algunos familiares o amigos me pedían tener una sucursal, así que abrimos una planta de elaboración en Los Hornos y empezamos a otorgar franquicias», cuenta el empresario, quien produce unas 2.200 docenas diarias de facturas con 60 empleados.

Para abrir una franquicia de La Mantequería se necesitan u$s55.000

Para ser parte de la cadena, que ya tiene 15 franquicias distribuidas entre La Plata y la Ciudad de Buenos Aires, se requiere una inversión de alrededor de u$s55.000, teniendo en cuenta la obra civil, que varía según el tamaño del local, que en este caso debe tener entre 80 y 120 metros cuadrados.

El tiempo de recupero, asegura, no supera los 24 meses, y para que la franquicia funcione óptimamente, el franquiciado debe tener contratados 6 empleados. La empresa se encargará de las capacitaciones, por lo que no se exige que el franquiciado tenga experiencia en el rubro.

«El franquiciado recibe a diario las piezas refrigeradas, y en el local debe rellenarlas y darles la cocción final. La operatoria es muy sencilla, por eso les exigimos que estén detrás de cada detalle del local, desde la limpieza hasta la sonrisa con la que se atiende a los clientes. La higiene, la alegría y la buena onda son los valores que queremos que acompañen a estas medialunas, que sé que cuando el cliente se las lleve a la boca, lo conquistarán, pero es más difícil si no se les da una calidad de atención adecuada», aclara.

Desde su planta en Los Hornos, Jáuregui Lorda asegura que tiene capacidad para seguir abasteciendo al menos un 50% más de las franquicias que ya tiene. Sin embargo, para asegurar no solo el abastecimiento de cada una de las franquicias que vaya abriendo, sino también la calidad y frescura de los productos, el empresario planea invertir en centros de producción más pequeños en cada provincia, localidad, ciudad o país que lo necesite.

La cadena ya tiene 15 franquicias distribuidas entre La Plata y la Ciudad de Buenos Aires

La expansión de franquicias hacia el interior

«Cuando comencemos la expansión hacia el interior, desde donde ya nos están pidiendo franquicias, pondremos mini plantas en Mendoza, Córdoba o Bariloche, como lo estamos haciendo ahora en Miami. La idea es que no dependan de un único centro de producción», remarca.

«Otra batalla en la que estoy comprometido es recuperar al argentino docenero que se fue perdiendo con la llegada de la pastelería europea y sus Pain ou Chocolat o sus croissants grandes. La pieza de 50 gramos, como las nuestras, permite que el consumidor pueda probar no una gigante, sino que pueda disfrutar un poco de cada tipo. Con esta batalla, vamos a lograr un estilo propio que tiene que ver con la argentinidad», cuenta el empresario.

En este sentido, desembarcar en Miami, desde donde habló con iProfesional, resulta para Jáuregui Lorda y sus franquiciados un riesgo, pero que están dispuestos a correr a pesar de no ignorar las diferencias alimentarias que hay entre Estados Unidos y Argentina. «En unos meses podré contar más, pero estamos poniendo el local en una zona con gente de buen poder adquisitivo, que consume lo que puede, pero no lo que quiere porque no tiene opciones de calidad, acá todo tiene mucho colorante y materia prima artificial. Yo estoy seguro que es una batalla que vamos a poder ganar fácilmente», dice esperanzado el empresario quien además en noviembre estará abriendo una franquicia en Punta del Este, Uruguay. 

El panadero que elaboró “la ensaimada más grande del mundo” y llevó al libro Guiness a San Pedro

Fuente: Infobae – Pablo Castillo es empresario y el precursor de la celebración “La ensaimada está de fiesta”. En 2003 batió este récord con la elaboración de este producto típico mallorquín que pesaba 1350 kilos. “Fue una semana amasando 400 kilos de harina más todos los ingredientes”, recuerda su hazaña, quien tuvo muchos contratiempos, entre ellos, el veranito de San Juan. Hoy se celebra el día del panadero

Dicen que hay una única manera de saber cuándo una ensaimada es la mallorquina: al degustarla, hay que apretarla contra el paladar y debe deshacerse en la boca sin necesidad de masticarla. Así lo asegura Pablo Castillo y compara: “Si la tenemos que masticar es una factura con crema o pan de leche”.

En 2003, Castillo llevó al histórico producto de repostería, llegado con los primeros inmigrantes en 1868, y a la ciudad de San Pedro al libro Guiness de los Récords: con 400 kilos de harina, 140 de azúcar y 2.000 huevos en mano, logró registrar la ensaimada más grande del mundo. Medía 10 metros de diámetro, pesaba 1.350 kilos y fue degustada por más de 10 mil personas.

Ensaimada de crema pastelera (La Ensaimada)Ensaimada de crema pastelera (La Ensaimada)

Su sabor, su aroma me traslada a mi infancia. Cuando con 5 u 8 años, todas las tardes había ensaimada después de jugar, o cuando íbamos de visita a la casa de los parientes”, recuerda el hombre que desde 1998 tiene en San Pedro el local obligado para probar la famosa delicia artesanal, en una concurrida esquina del Boulevard Mariano Moreno.

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La historia

Pablo cuenta que la ensaimada llegó a San Pedro con los primeros inmigrantes y que no hay cómo certificar su origen, ya que Mallorca es una tierra donde se asentaron fenicios, griegos, romanos, cartaginenses, bizantinos y moros. “La palabra ensaimada proviene de saim, en catalán, y significa ‘manteca de cerdo’”, define sobre el producto de repostería que lleva dos días de elaboración y que arma de manera artesanal, una por una. Gracias a la pasión de la ciudad, San Pedro fue declarada la Capital Nacional de la Ensaimada en Argentina.Paso a paso: elaboración de la ensaimada con receta incluida de Pablo Castillo, de San Pedro (La Ensaimada)

La mejor es la que a uno le gusta, pero para saber si es buena está lo que pasa en el paladar. Si no se deshace es una medialuna con crema”, compara y cuenta que tienen tres tamaños: individuales, medianas y grandes; que pueden ser sin relleno, rellenas de crema pastelera, rellenas de dulce de leche o mixtas (mitad rellena de crema pastelera y mitad rellena de dulce de leche, sin mezclar).

Para él, la mejor manera de comer la rellena de crema pastelera es fría. “Las ensaimadas de crema pastelera casera duran 12 horas fuera de la heladera (a 20ºC) y tres días en la heladera desde el momento que la adquiere (sabemos que duran más, pero no podemos garantizar un producto del cual no conocemos el trato ni el recorrido que tendrá); las de dulce de leche duran hasta que la masa se ponga seca, dependiendo del cuidado que se le de: si queda destapada se secará más rápido, por el contacto con el aire”, explica sobre el producto que se hace con harina, huevo, azúcar, levadura y manteca de cerdo.

“Me engancho en ese proyecto y en julio del ‘92 inauguramos La Ensaimada, en Rafaela. Previamente, habíamos aprendido a hacer la ensaimada con una amiga de la familia, mallorquina, la señora Elena Barceló, que ya falleció y siempre la nombro porque fue quien me enseñó a hacer la ensaimada, en su casa. Después comencé a practicar en mi casa materna”, recuerda.

Pablo Castillo comenzó a hacer sus primeras ensaimadas en RafaelaPablo Castillo comenzó a hacer sus primeras ensaimadas en Rafaela

Aunque ya la hacía y muy bien, decidió perfeccionarla con las enseñanzas de un referente. “En ese momento, la ensaimada se había popularizado como postre en San Pedro (a donde llego en 1998) y golpeo la puerta de Juan Puig, un maestro pastelero, y le pregunto si podía perfeccionar la receta. Durante dos meses, le llevé todas las tardes una para que la probara y me dijera cuál era la mejor para el paladar. Al tiempo, el 7 de abril de 1998, abro el local, La Ensaimada de San Pedro, aún vigente”, detalla.

Enamorado del sabor que lo une directamente con su infancia, en 1991, Pablo hace un curso de panadería con una famosa marca de levaduras que tiene una escuela de panadería. Así empezó a incursionar en el tema y al año siguiente su padre le propone abrir una panadería en la ciudad de Rafaela, donde entonces vivía con su familia.

La ensaimada pasó a ser un sabor típico de San Pedro (La Ensaimada)La ensaimada pasó a ser un sabor típico de San Pedro (La Ensaimada)

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La más grande del mundo

En 1993, cuando ya era más que conocido en al ciudad de Rafaela y luego de varios maestros llegó a José Palermo, que buscaba hacer la pastafrola más grande del mundo. Y Pablo le preguntó si él podría hacer la ensaimada más grande del mundo, para tener una opinión, y la cosa quedó ahí.

“Diez años después la hago, el 23 de junio de 2003. Lógicamente, en el momento que la hice, se podía dar porque había poquísimo trabajo, una recepción impresionante y como soy bastante inquieto y esa idea seguía en mi cabeza, le digo a mi amigo y mi primer maestro, todavía hoy trabajamos juntos y tiene 81 año, Heber: ‘¿Hacemos la ensaimada más grande del mundo?, y me dice que bueno… Y ¡éramos él y yo! Y la hicimos, fue una locura: estuvimos una semana amasando, haciendo crema pastelera y la armamos en 15 horas. Éramos nosotros dos y un muchacho que nos alcanzaba las cosas. Así fue como hicimos la ensaimada más grande del mundo. No imaginábamos que iba a repercutir de la manera que sucedió”, asegura.

La ensaimada más grande del mundo se sirvió a unas 10 mil personas, en San Pedro (La Ensaimada)La ensaimada más grande del mundo se sirvió a unas 10 mil personas, en San Pedro (La Ensaimada)

La perlita de la anécdota es que unos días antes, cuando tenían todo para empezar a trabajar la masa, llegó a San Pedro “el veranito de San Juan” y las temperaturas se elevaron más de los 10 grados que la época invernal tenía.

“Lo viví con mucho estrés porque no dejaba de pensar qué pasaba si no bajaba la temperatura… ¡Tenía miedo de que la crema pastelera no aguantara, pero por suerte la noche anterior al armado, cuando sacamos todo de las heladeras, la temperatura bajó a 0 grado y ese frío nos salvó”, recuerda.

Pesaba 1350 kilos y llevó una semana de elaboración (La Ensaimada)Pesaba 1350 kilos y llevó una semana de elaboración (La Ensaimada)

La celebración superó todas las expectativas y luego de la foto, comenzaron a cortarla en pequeños trozos y unas 10 mil almas la disfrutaron.

“La ensaimada está de fiesta”

Para celebrar los tres años del ingreso al libro de los récords, Pablo pidió permiso al municipio y organizó una celebración para volver a reunir a la ciudad:la ensaimada está de fiesta.

“Volví a hacer una ensaimada gigante aunque no tan grande como la primera porque en aquella oportunidad las cosas se salieron un poco de control. Hubo más de 10 mil personas y se desorganizó todo. En esta segunda vez, hubo personas que nos ayudaron a organizar la seguridad y todo para que sea una verdadera celebración”, cuenta.

Emocionado con los recuerdos, finaliza: “Me dediqué a esto y no a otra cosa dentro de la repostería porque me remonta a esa épocas en la mesa de mi familia, a los domingos en los siempre había una ensaimada y si íbamos a la quinta, a jugar, al salir de la pileta había una porción esperándonos… Era era mi postre, el mis amigos, y quiero que lo siga siendo el postre de todas las familias”.

Día del Panadero: por qué se celebra hoy 4 de agosto

Fuente: Cronista – Cada 4 de agosto se celebra el Día del Panadero en la Argentina en conmemoración de la fundación del primer sindicato de los trabajadores de este rubro.

 Cada 4 de agosto en la Argentina se celebra al Día del Panadero por disposición del Congreso Nacional que en 1957 aprobó la fecha que recuerda la fundación del primer sindicato de este rubro en la provincia de Buenos Aires.

Se trató de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos. El objetivo de los legisladores era reconocer el «esfuerzo físico y la dedicación de los panaderos a la tarea de alimentar a toda una nación».

Origen de la panadería: ¿cómo nació la profesión?

El nacimiento del rubro se remonta a la época de los aborígenes australianos, según arqueólogos estos podrían haber sido los primeros panaderos del mundo ya que encontraron piedras de moler con más de 30.000 años de antigüedad.

Aunque otra rama sitúa el inicio de esta profesión en el Antiguo Egipto, cerca del 8000 a.C. Durante la Edad Media, la gran mayoría de los panaderos tenían hornos públicos al que las personas acudían para elaborar sus propias masas y panes.

Recién en Roma, Italia, empezó a elaborarse pan en masa con su peculiaridad: además de harina, usaban aceite y miel para crear sus propios productos.

¿Cómo es el consumo de pan en la Argentina?

La Argentina es un país donde el consumo de pan alcanza cifras sorprendentes: se estima que cada argentino consume alrededor de 72 kilos al año, superando incluso a países como Francia y otras naciones de Europa.

Los resultados del estudio Taste Tomorrow 2023, realizado por el Grupo Puratos, revelan cómo el panadero deberá adaptarse a las nuevas tendencias en Panadería, Pastelería y Chocolatería, para responder a la creciente búsqueda de ingredientes saludables y opciones más conscientes.

De acuerdo a la investigación, basada en consultas con más de 20.000 personas en 50 países, los consumidores de América Latina, en especial Argentina, muestran una alta preferencia por los ingredientes naturales cuando compran productos de panadería

Cerca del 78% de los argentinos y el 77% de los latinoamericanos comprarían más en panaderías que utilizan ingredientes naturales. «Esto demuestra una creciente conciencia sobre la calidad y la salud en la elección de los alimentos», apunta Sabine Brusselmans, gerenta de Marketing de Puratos Argentina, Uruguay & Paraguay.

Pastelero e influencer por pasión – Osvaldo Gross

@rational-ag @reational_ag – KTCHNrebel quería reunirse con Osvaldo Gross, un pastelero argentino, para hablar sobre sus secretos de repostería y de su trabajo como profesor. Las cosas resultaron un poco diferentes al principio, porque resulta que el simpático y casi tímido hombre de pelo gris, sacude el mundo de las redes sociales.

Casi 2 millones de seguidores en Instagram y más de 1 millón de seguidores en Facebook hablan por sí solos. KTCHNrebel primero tuvo que llegar al fondo del asunto, y luego la conversación giró en torno a las tendencias, la precisión y los equipos de cocina modernos.

Si se pregunta a un pastelero sobre cuál es el secreto de su éxito, la respuesta es rápida: “Autenticidad.” Y esto es exactamente lo que llama la atención cuando se mira su cuenta de Instagram: Los vídeos están grabados de forma espontánea, a veces un poco movidos e incluso quieres mirar un poco más a la derecha o a la izquierda, quieres saber lo que está pasando ahí. Y, sin embargo, las imágenes y, sobre todo, los vídeos que se entregan gratis a domicilio, son cautivadores. Precisamente porque son tan vivos, tan auténticos y vienen acompañados de un estilo asombroso. También se podría decir que: Nunca hemos visto pasteles así. Esta es la autenticidad que conlleva al número de clics, a la interacción con la publicación y al alcance.

Antes en el laboratorio, ahora en el horno: el amor por la precisión

Qué más nos aporta Osvaldo Gross: No es ningún desconocido en su país de origen, Argentina. Desde 1992, participa regularmente en programas de televisión y ganó puntos desde su primera presentación, porque explicaba muy bien y con precisión. Cuando aparecieron las primeras redes sociales, la televisión se volvió aburrida para él. El nuevo medio le resultó más interesante porque es más rápido y más auténtico. Sin embargo, sea cual sea la red en la que se encuentre, algo siempre está presente: el amor por la precisión. Y eso es justo lo que se extiende en su vida como un lema y que se puede apreciar en los pasteles y tartas que publica en distintos canales. Porque su amor por la precisión fue lo que le hizo convertirse en pastelero en primer lugar. Gross le da mucha importancia a la «precisión». Al fin y al cabo, Osvaldo Gross era geoquímico en su primera profesión y ya daba conferencias durante sus estudios. Antes se trataba de la precisión en el laboratorio, ahora en el horno. “La receta es la ley», afirma su credo.

Osvaldo Gross: profesor por pasión

Además de los grandes hoteles de Buenos Aires, donde participó en la elaboración de recetas de pasteles desde el principio, Gross llevó sus conocimientos al Instituto Argentino de Gastronomía hace más de 20 años. Más de 3,000 alumnos toman clases aquí seis días a la semana. En la jornada de tres turnos, Gross siempre está presente. Además, es director del área especializada “Patisserie”. Con ello, cuenta con más de diez cocinas de prueba y 16 profesores de repostería.

Ya durante sus estudios de química, se dio cuenta de que le parecía divertido enseñar, descubrir y fomentar continuamente nuevos talentos. Sin embargo, actualmente considera que la evolución es lamentable: Sus alumnos se quieren especializar cada vez más. La tradición ya no es prioritaria, sino los conocimientos especiales. Así, algunos de sus alumnos quieren producir desde el inicio mini pastelería y tortas de boutique, olvidando que primero hay que conocer a fondo la pastelería clásica y tradicional, y se perderán los conocimientos básicos.

Compromiso con la tradición

Gross, en cambio, se considera un repostero general que adapta recetas de otros países al mercado nacional. A la Sachertorte austriaca, por ejemplo, le añade un poco más de azúcar porque a los argentinos les gusta más. Sin embargo, cuando se trata de tendencias en la panadería, es algo más cauteloso. La repostería vegana es una cuestión de lujo para él, y le da prioridad a otras cosas. Pero, como profesional, sabe que la crema de coco es un sustituto probado de la crema y que el agua de los garbanzos es excelente para aflojar el pastel en lugar del huevo.

Sin embargo, el influyente panadero se ve a sí mismo en la tradición de los panaderos italianos y españoles que llegaron a Argentina en el siglo XIX porque eran perseguidos como anarquistas en sus países de origen. A la fecha, los nombres de los pasteles son muestra de estas raíces anarquistas. Tan es así, que Gross simplemente no los nombra. Esto sí que podemos revelar: La iglesia y la política no se llevan bien.

El beneficio de la tecnología en la cocina moderna

Lo que él no ve tan tradicional es la tecnología de cocina. Por ejemplo, sin un equipo moderno, el pastelero no podría elaborar productos de repostería como el Pan Dulce, una mezcla entre el Stollen alemán y el Panettone italiano. Porque tarda en fermentar 24 horas. Con la tecnología moderna, como un vaporizador combinado, Gross no sólo puede reducir a la mitad el tiempo, sino que también tiene un mejor control sobre la masa.

Strudel y bizcocho con un mismo equipo

Ya no puede imaginar su repostería sin su iCombi Pro. Su mejor ejemplo: el strudel. Lo hornea para reservar, lo congela y lo vuelve a hornear. “Sabe tan bien como el de la abuela”, es una conclusión escueta, no hay que decir nada más. Como Gross lo cocina todo en su Combi, afirma que puede hacer más en el mismo tiempo. Aquí vemos de nuevo un ejemplo en la práctica diaria: Cuando sus alumnos tienen que hornear bizcochos, en realidad necesitarían 24 hornos, uno para cada uno. Todos tendrían que estar esperando en la cocina o los alumnos hornearían un pastel tras el otro. Lo primero es caro y lo segundo requiere mucho tiempo y energía. Su solución: En el horno profesional se colocan las 24 masas al mismo tiempo.

Por supuesto, un pastelero experimentado como Gross sabe que cocinar un strudel es diferente que cocinar diez. El iCombi también lo sabe y ajusta la humedad y la temperatura para que siempre obtenga el mismo buen resultado.  Y sus alumnos también se acostumbran al equipo luego de una semana. Las próximas fotos y reels ya se pueden publicar en Instagram y similares.

1.er Campeonato Nacional de Pan Dulce Artesanal Genovés y Milanés

Fuente: @fithep.expoalimentaria ~ Uno de los estrenos de esta edición de FITHEP Expoalimentaria fue el 1.er Campeonato Nacional de Pan Dulce Artesanal Genovés y Milanés que además de dejarnos a los primeros Campeones también nos dio la oportunidad de compartir en una misma mesa con grandes referentes de la panadería nacional e internacional.

En esta publicación queremos agradecer a cada uno de ellos:

Jurados:
Roberto Goni @goniroberto
Claudio Olijavetzky @profedelpan
Juan Manuel Alonso Rodriguez @juan.mar
Miguel Ángel Di Betta @faipa_arg

Coordinador técnico:
Maestro panadero: Vicente Campana @campanavicente

Gracias por su gran labor.



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Nuestro representante pastelero ganó la «mención de honor al mejor extranjero»

Fuente: AHRCC ~ El argentino Juan Manuel Alfonso Rodríguez, patrocinado por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y el Instituto Superior de Enseñanza Hotelero Gastronómica (ISEHG), logró la «mención de honor al mejor extranjero» durante la final del Mundial de Panettone que se desarrolló el domingo en Milán, Italia.

En sus distintas fases, Alfonso Rodríguez superó a reconocidos pasteleros italianos y de otros países como España, Brasil y Estados Unidos. Finalmente quedó posicionado como el mejor representante no italiano de la exigente competencia mundial, recibiendo la “mención de honor al mejor extranjero 2021” de la especialidad y dejando atrás al pastelero de Singapur que también había accedido a la instancia decisiva. 

Es la primera vez que un representante de nuestro país llega a la semifinal y a la final de este importante Mundial.

La semifinal, de la que participaron 35 pasteleros internacionales, se llevó a cabo en Parma, en la prestigiosa Escuela Internacional de Cocina Italiana, mientras que la final se desarrolló en Milán durante la feria Host Milano.

Juan Manuel Alfonso Rodríguez es tercera generación de pasteleros en la Confitería Artiaga, situada en el barrio de Saavedra de la ciudad de Buenos Aires y que este año cumplió su 90 aniversario. Juan Manuel se clasificó al Mundial luego de ganar la competición nacional que se realizó en junio en la Escuela de Pastelería del Sindicato de Pasteleros. 

El Panettone World Championiship es el evento nacido y organizado en Italia que celebra el producto con levadura madre italiano más famoso del mundo: el tradicional Panettone Artesanal.

«Es un gran honor para mí. El hecho de competir por el mejor Panettone del mundo, que es el producto que más amo hacer y respeto, es algo fuera de este planeta. Además, venir de un país lejano para competir, aprender nuevas habilidades y conocer a tan prestigiosos pasteleros, fue un hermoso sueño hecho realidad «, contó eufórico Juan Manuel.

Conocer las raíces panaderas familiares terminó en un negocio exitoso: “Dicen que tenemos la mejor medialuna del país”

Fuente: La Nación ~ Son hermanos y decidieron crear las recetas de pan más ricas del mundo, su panadería es un éxito en la ciudad porteña.

Diego (40) y Leandro (36) Muscat son hermanos, hijos de padres emprendedores en la gastronomía. Inspirados por sus abuelos, familia de inmigrantes europeos, de chico Diego se dio cuenta de que le gustaba la cocina. Es que en su familia de tanos el almuerzo del domingo era el evento de la semana. “Disfrutaba un montón estar entre las patas de mis abuelos cuando ellos cocinaban y después la mesa larga, la ceremonia. Me divertía mucho empezar a meter mano en la cocina”, recuerda Diego de cuando tenía 9 años. Así fue como a los 16 años estudió gastronomía por primera vez en la escuela de Alicia Berger, al terminar el secundario lo hizo de nuevo en el IAG, “era una época donde no era fashion ser chef, en una reunión social eran contador, abogado y yo cocinero, se hablaba de cocinero no de chef”, aclara.

Pero su debut junto a un grande llegó a los 14 años que fue convocado para cocinar en el bloque de un programa del Gato Dumas que se llamaba “Pequeños Cocineros”: “estaba fascinado, era como estar en Disney y tenerlo a Mickey ahí al lado”, dice Diego entre risas.

La nonna llegó de Italia en 1933, de ahí el slogan que pondrían después en su panadería “horneando desde 1933″. Es que la abuela, al llegar, fue a parar a lo de unos amigos de sus padres que tenían una panadería, se crió ahí adentro. “Desde esa época está el hacer el pan en casa, las historias de mi abuela, como que el pan en mi familia tiene una impronta importante. Las cosas dulces, mi abuela cocinando tortas que hoy no encontrás en ningún lugar. Hay mucho de inspiración que se metió en la sangre desde la cuna”, explica Diego de dónde salió su pasión por las harinas en particular.

En el año 2000 Diego, el chef de la familia, se fue un verano a Génova, Italia, para aprender sobre la masa madre y las recetas antiguas. “Tuve un maestro hermoso ultra exigente que me enseñó, tuve una escuela muy valorable. Al terminar mi formación me dijo que no tenía a quién heredarle la receta de masa madre y me la dio a mí para que la continuara. Es una tradición del que te enseña, es una receta que se viene pasando hace 200 años y a su hijo no le gustaba la panadería”, cuenta emocionado. Para seguir perfeccionándose se fue unos años a Francia a estudiar panadería y pastelería en dos prestigiosas escuelas europeas.

Diego con su maestro que le enseñó las técnicas italianas
Diego con su maestro que le enseñó las técnicas italianas

Leandro es contador, Lic. en Administración, Máster en Finanzas, un apasionado de los números y del estudio. Amante de los negocios le insistió a Diego para hacer algo juntos. Sucedió que un día empezaron a sentir que con todo lo que sabía Diego del mundo del pan, lo que habían recorrido desde la niñez sumado a la impronta del proyecto que su papá había lanzado como emprendedor había que hacer algo. Empezaron a ver cómo poder traducir todo eso que tenían adentro en algo que se convirtiera en una experiencia, y ahí fue que se sembró la semillita de empezar desarrollar Boulan. “Mostremos que hay otra cosa, que hay algo distinto que podrá ser más rico o feo según el paladar de cada uno pero que se puede hacer algo de calidad, esa era la motivación y desde el lado de los números sentarse y ver si se podía. Es difícil emprender en Argentina, en el Excel siempre todo funciona y después pasa la vida”, se ríe Leandro y agrega “el que sabe y hace las maravillas es él, yo le doy el contexto para que eso prospere en el tiempo y no dure una semana”, es una buena combinación.

A los chicos les pasaba que entraban a las panaderías de acá y encontraban todo muy parecido: “sandwichitos de miga, torta, y de panes tenes seis opciones. Todo el mundo dice que el pan en Europa o Estados Unidos es riquísimo. Y entonces dijimos ¿por qué no lo podemos hacer acá?, si las materias primas son buenísimas. Diego conoce la técnica, la aprendió allá”, pensaba Leandro. Recuerdan una anécdota de cuando Diego vivía en Francia: entró a una panadería y una señora discutía con el panadero porque la baguette no era de calidad, “se la revoleó por el aire, le decía que no podía ser que le vendieran eso. Es que el cliente afuera sabe y es exigente, acá no porque no conoce, no es que entra y sabe que se puede hacer diferente porque no lo conoce”, agrega Leandro.

Entonces decidieron ir a conocer las panaderías del mundo. Durante dos años fueron y vinieron de una ciudad a otra: Zúrich, Londres, Madrid, Barcelona, Venecia, Roma, Malta, San Francisco, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, México, Colombia, San Pablo, Chile, Uruguay, y muchas más. “También en algunos lugares del Sudeste Asiático viendo que pasaba por ese lado del mundo, pero ya es una cultura muy distinta, muy lejos, hay productos interesantes y ricos pero es otra cultura”, coinciden los hermanos.

Vieron más de 100 panaderías, a la mañana empezaban yendo al gimnasio para contrarrestar tanto consumo de pan, y después era caminar todo el día, “entender las culturas de cada lugar, los hábitos de consumo, como exhibían el producto, la variedad. Nos encontramos con una panadería en París que vendía un solo pan y en Alemania una que parecía un supermercado de la cantidad de oferta y variedad de producto. Hicimos todo un trabajo de investigación previo para saber a qué panaderías ir, qué ciudades visitar, entrevistamos gente, trabajamos un montón esos días”, cuentan los chicos.

Se encontraron con que por ejemplo en las panaderías de París se vende también champagne, les pareció raro pero cuando les contaron la historia entendieron el por qué y les gustó la idea para traerla acá. “Dijimos: vayamos a ver qué hacen que sea distinto. Prestemos atención a que te pasa cuando entrás a esos lugares porque la gente que conocemos termina diciendo que le gusta más lo de allá que lo de acá, entonces prestemos atención a los detalles”. Leandro asegura que estos años fueron los mejores del proyecto.

El nombre surgió una noche entre Malbecs y Cabernets. Entre una lista de 80 nombres apareció la palabra boulangerie y boulanger. Pero ¿qué es boulan?, les gustó cómo sonaba y resultó fácil de pronunciar.

El primer local de la calle Ugarteche lo eligieron por intuición. Pasaron por la puerta, vieron la cortina cerrada, no había cartel de alquiler, “¿viste cuando lo sentís en el estómago que hay mariposas? Dimos dos vueltas a la manzana, paramos frente al local y dijimos ¿es o no es? Y bueno, vamos”. Abrieron un miércoles de septiembre del 2013. Al año abrieron el segundo local en Palermo para comprobar si habían tenido suerte con el barrio o de verdad había gustado su producto, ¿resultado? Mes a mes siguen en ascenso.

“Si bien Boulan tiene una connotación muy parisina es un resumen de Europa, por supuesto hay productos característicos de Argentina, tenemos tres o cuatro cosas muy de acá pero traspasando esos productos hay un poco de todo el mundo”, explican los chicos y admiten que las primeras veces pasaban 15 minutos explicando a los clientes sobre cada tipo de pan y aconsejando por ejemplo cuál era el mejor para la pasta del domingo.

Para Diego fue un gran desafío adaptar los productos a los gustos de los argentinos. “Me genera mucho desafío agarrar el origen del producto respetando la receta pero jugando con los procesos para lograr un producto que de aspecto sea muy parecido, de textura también pero en cuanto a los aromas y sabores sea más amigable a lo que nosotros estamos acostumbrados”, dice Diego, un apasionado de crear nuevas recetas. Para él la cocina es un arte, “para mí es un cuadro o una canción, trasmito cosas. El sacramento de crema pastelera me hace acordar a mi abuela, el pain au chocolat me hace acordar a mis desayunos en Francia cuando estaba estudiando, el pan del marinero me hace acordar a Italia con mi maestro. Detrás de cada producto hay mucha historia de emociones vividas, es mi manera de contar mi historia”, se sincera Diego. El pan 0000 es el favorito de su abuela y de ellos dos.

El producto más vendido es la clásica medialuna y toda la línea de sabores orgánicos: panes de centeno y cereales. Para fin de año el pan dulce es un éxito asegurado y que se reserva con anticipación. Tienen dos versiones: el que se amasa con Don Perignon Rose y el que es con Baron B Rose. Por dentro tienen frutas secas tostadas en horno de piedra como avellanas, almendras, nueces, castañas, pistachos, dátiles, higos, ciruelas, kinotos. Se reservan con anticipación, vienen en caja con candado porque son exclusivos, cada uno está hecho por Diego y todos tienen la misma cantidad de frutas.

Muchos clientes que iban todos los días dejaron de ir por la pandemia, entonces los chicos buscaron la forma de poder entrar a las casas. Decidieron armar una línea de boxes, empezaron a crecer tan rápido que tuvieron que abrir una dark bakery, un gran local a puertas cerradas donde hacen todas las cajas. “Son entregas programadas, hacemos todo fresco en el momento en que entra tu pedido se prepara para vos, por eso las entregas están programadas en bandas de horarios. Es un gran desafío garantizar la frescura y la experiencia de lo que te va a llegar”, explican los chicos. Desde la caja, a cómo está organizado cada producto, todo está pensado. “Mosotros trabajamos mucho cómo generarte la experiencia, pero en el local controlamos todo: manejo lo que olés, lo que escuchás, puedo manejar los sentidos para llegar a la experiencia que quiero dar. Pero en tu casa no controlo nada, entonces es buscar como puedo meter en un paquete todo lo que encontrás acá”, dice Leandro.

Diego con su abuela en Piamonte, Italia, hace unos 20 años.
Diego con su abuela en Piamonte, Italia, hace unos 20 años.

“Nos criamos en una familia de emprendedores, siempre miramos un poco más allá. Me dicen que Boulan tiene la mejor medialuna de argentina y no me conformo, yo estoy pensando qué viene después de la mejor medialuna de argentina”, dice Diego. Recuerda que una vez una experta en Marketing le dijo: “Yo no sé si lo que vos haces es bueno o es malo, pero es único”. Y esa es su habilidad, lograr hacer cosas únicas, que el cliente sienta que su producto tiene un no sé qué.

Diego tiene una filosofía que es la de no bajar la calidad para bajar el precio del producto. Prefiere hacerlo igual y lo dejan a elección del consumidor: lo ponen a la venta y, si no tiene éxito o parece muy caro, lo dejan de hacer. Otras veces les ha pasado que un producto que a ellos les encantaba a la gente no le gustó. “La diferencia entre un hobby y un negocio está en escuchar lo que funciona y lo que no”, asegura Leandro. Es tanta la importancia por mantener la frescura que lo que no se vende al final del día se dona al banco de alimentos. Todos los productos están hechos en el mismo día.

Un objetivo del local era que si vas a tomar un café mientras comés algo y miras por la ventana no sepas si estás en Buenos Aires, Madrid o París; que la música, el ambiente, la decoración y el producto te saquen por un rato de tus problemas y la realidad, que te conectes con el disfrute y tengas un viaje al lugar que te genere alegría. Para ellos la experiencia es lo más importante. Y lo logran.

Las mejores medialunas de Buenos Aires según pasteleros y cocineros

Fuente: Clarín Gourmet by Daniela Gutierrez ~Los argentinos somos apasionados, y esas pasiones nos llevan a defender a capa y espada nuestros gustos. Las medialunas no escapan a este enardecimiento. Todos creemos que conocemos el lugar dónde venden las mejores del mundo. Nos encanta recomendar ese bar o confitería que sirve otro “matrimonio” gastronómico que no falla: medialunas de manteca con café con leche.

Las medialunas no nacieron en tierra argentina. Sin embargo, son un producto popular que casi todos adoran. No hace falta ser un experto para darse cuenta de que se trata de un producto que varía mucho según donde lo compremos. En el mercado hay diversas calidades: la reina de las facturas puede ser más o menos tierna, dulce y aromática o con un sabor más neutro.

Si bien hay aspectos vinculados exclusivamente al gusto, hay criterios que una buena medialuna debe cumplir. Para arrancar, el tamaño importa: “Una buena medialuna tiene que ser mediana, ni muy grande ni muy chica”, explica Juan Manuel Herrera, pastelero y panadero que conduce el ciclo «El pan nuestro de cada día», de lunes a viernes en El Gourmet.

Mate y medialunas. Foto Shutterstock.
Mate y medialunas. Foto Shutterstock.

“La textura tiene que ser muy esponjosa, con un notable sabor a manteca y embebida con almíbar”, continúa el cocinero. Quizás algún distraído pueda confundirlas con una croissant, pero no. Entre esta bollería francesa y la medialuna hay diferencias: “La croissant es más aireada, su tamaño es mayor y su corteza es más crocante. Además, su sabor es neutro”, diferencia Herrera.

Los seres humanos comunes y corrientes diferenciamos las medialunas entre las de manteca y las de grasa pero los expertos las clasifican en saladas y dulces. Juan Manuel Herrera prefiere estas últimas.

Café con leche con medialunas, un matrimonio gastronómico de los más populares.
Café con leche con medialunas, un matrimonio gastronómico de los más populares.

Para preparar las saladas hay que tener mucha paciencia y no saltearse ningún paso. Es fundamental no excederse con el aceite porque se complicará el enrollado”, advierte. “Para las dulces, la manteca es la clave, es imprescindible que sea de primera calidad. También hay que respetar los tiempos que la preparación necesita reposar al frío”, finaliza.

Para los fanáticos que las consumen es muy importante conocer las coordenadas para poder comprar las mejores. Con ese objetivo, le pedimos a pasteleros y cocineros destacados que nos recomienden sus favoritas.

La preparación de las medialunas tiene pasos y procesos que respetar. Fotos: Alfredo Martínez
La preparación de las medialunas tiene pasos y procesos que respetar. Fotos: Alfredo Martínez

Dónde comprar las mejores medialunas según pasteleros y cocineros reconocidos

Isabel Vermal – La Vicente López

Isabel Vermal. Foto: Lucía Merle
Isabel Vermal. Foto: Lucía Merle

Según Isabel Vermal, pastelera de la señal El Gourmet y dueña de Smeterling Patisserie & Boutique, para conseguir las mejores medialunas hay que encarar para zona norte. Allí, hace más de 100 años está La Vicente López, confitería tradicional del partido que le otorga su nombre.

¿Por qué las elige Isabel? “Son esponjosas por dentro y crocantes por fuera, el sabor de la manteca es perfecto y tienen la cantidad justa de almíbar”, argumenta.

Medialunas de La Vicente López. IG: @lavicentelopez
Medialunas de La Vicente López. IG: @lavicentelopez

Ya con esa descripción dan ganas de ir a buscar una docena pero atención con este dato que revela la pastelera: “Siempre son frescas y si estás tentado, a partir de las 5 de la mañana ya las podés buscar por la puertita del costado”. 

Cuando las vas a comprar siempre te regalan una de grasa. Pero mis preferidas son las de manteca por lejos”. A Isabel le gusta acompañarlas con un buen café con leche.

La Vicente López, $ 600 la docena. Maipú 701, Vicente Lopez. Instagram: @lavicentelopez

Osvaldo Gross – Gran Córdoba

Osvaldo Gross
Osvaldo Gross

Osvaldo Gross, maestro de pasteleros y unos de los mayores referentes en el tema de la Argentina, ha confesado que las medialunas no le salen tan bien como le gustaría. Por eso, cuando quiere deleitarse con la más popular de las facturas, se da una vuelta por Gran Córdoba, confitería de más de 50 años en el barrio de Villa Crespo.

Su fanatismo por estas medialunas es tan grande que le dedicó un episodio de su ciclo Los favoritos de Gross en la señal ElGourmet. “Tienen miga tierna en el interior y bañadas en un almíbar que les otorga dulzor”, describió en su programa. Y agregó: “Al comerlas se percibe el aroma de la levadura, la manteca y el almíbar”.

Del método de preparación elegido por este emprendimiento familiar subrayó su carácter artesanal. El pastelero de la casa trabaja la masa de cada medialuna a mano: «Hay que rescatar que se sigan haciendo así y no con una máquina que hace un rollito raro», remarcó Gross. 

Medialunas Gran Córdoba. Foto Facebook.
Medialunas Gran Córdoba. Foto Facebook.

Gran Córdoba. $ 600 la docena. Av. Córdoba 4460, Villa Crespo, CABA. @grancordobaeventos

Mauricio Asta – La Valiente

Mauricio Asta. Foto: Gentileza El Gourmet
Mauricio Asta. Foto: Gentileza El Gourmet

Mauricio Asta, pastelero, dueño de The Bakery y cara reconocida por su presencia en televisión abierta y ElGourmet, recomienda las medialunas que se venden en la panadería de su colega y compañero de El Gran Premio de la Cocina, Christian Petersen.

“Para mí son las mejores porque tienen 100% manteca. Son esponjosas aunque al mismo tiempo tienen mucha textura, como las marplatenses. El balance entre el dulzor y vainilla es el ideal”, explica Asta. 

Las medialuna de La Valiente en San Isidro. 
Foto: Fernando de la Orden.
Las medialuna de La Valiente en San Isidro. Foto: Fernando de la Orden.

Estas medialunas se preparan con harinas orgánicas y masa madre de centeno. “Cada paso lleva su descanso fundamental de unas horas de frío. El hojaldre bueno no se puede apurar”, explican desde la panadería. El proceso de laminado, corte, formado leudado y horneado lleva 3 días.

De esta nueva panadería de San Isidro, Mauricio también recomienda probar los locatellis de jamón y queso. “¡Esas medialunas son tan ricas! ¿Por qué engordan?”, se lamenta.

La Valiente. $ 95 por unidad. Juan Bautista de La Salle 433, San Isidro. Instagram: @lavalientepan.

Felicitas Pizarro – Dos Escudos

Felicitas Pizarro. Foto: Juan Manuel Foglia.
Felicitas Pizarro. Foto: Juan Manuel Foglia.

Felicitas Pizarro tiene su corazoncito medialunero en Recoleta. Allí, sobre la calle Juncal, está Dos Escudos, confitería tradicional famosa por sus sandwiches de miga, entre sus muchos otros productos, por los que su clientela hace paciente cola todos los días.  

Como la gran mayoría, la cocinera que se hizo conocida gracias a sus videos en Youtube prefiere las de manteca: «Nunca fallan, son de las clásicas, las que comíamos de chicos, siempre húmedas», recuerda.

Las medialunas de Dos Escudos son artesanales. Se siguen preparando una a una y a mano. Pueden comprarse para llevar o deleitarse allí, in situ, en el café del local. 

Medialunas de Dos escudos.
Medialunas de Dos escudos.

«Me gusta acompañarlas con jamón y queso y un poco de horno», cuenta Felicitas. La memoria emotiva es implacable con esta fórmula: Felicitas admite haberse tentando al mencionarlas.

Dos Escudos, $ 600 la docena. Juncal 905, Recoleta. Instagram: @confiteria.dosescudos.

Coco Carreño – Santa Paula​

Sebastián "Coco" Agost Carreño.
Sebastián «Coco» Agost Carreño.

Hace 8 años que Carreño está al frente de Coco Café (Palermo Chico), donde también ofrecen medialunas. «Lo que yo aprendí es que al público no le gustan tan doradas como las croissant. Prefieren que sean hojaldradas y con más contenido de miga«, señala. Y agrega que le piden «las blanquitas», en referencia a las medialunas menos cocidas.

«Somos casi el único país que hacemos las medialunas con grasa», cuenta este destacado pastelero y cocinero que se luce de lunes a viernes en Como Todo (Net TV). Dentro de las medialunas saladas, destaca las de La Vicente López, según el pastelero ahí hacen las mejores.

Medialunas dulces de Santa Paula. Foto IG Santa Paula.
Medialunas dulces de Santa Paula. Foto IG Santa Paula.

Para las dulces se inclina por las que venden en Santa Paula, una confitería tradicional de Palermo, ubicada cerca de Parque Las Heras. Este local suele estar muy concurrido por vecinos de la zona que son habitués por la calidad de sus sandwiches de miga, tortas, masas y facturas. Según Coco, allí preparan las medialunas a la perfección, muy similares a las marplatenses.

Santa Paula, $ 600 la docena. Raúl Scalabrini Ortíz 3154. Palermo. CABA.